En una audiencia pública

Le llevaron una botella con agua de Jáchal al funcionario de Cornejo que alabó el cianuro

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En medio de una audiencia pública para reactivar la explotación de uranio realizada en San Rafael un grupo de ambientalistas le llevó al secretario de Minería y Energía, Emilio Guiñazú, una botella con agua de Jáchal, con la idea de que, frente al público, bebiera de ese líquido. La intervención de los ambientalistas se hizo después de que el funcionario ponderara el cianuro como “extremadamente noble” en un programa de TV.

Fue este miércoles en el Centro de Congresos y Exposiciones Alfredo Bufano, de San Rafael,  donde se hizo la audiencia pública para la “remediación de los pasivos del yacimiento de uranio de Sierra Pintada”, tal como publicitó el gobierno. Allí se reunieron, en primera fila Guiñazú, Miriam Skalany, directora de Protección Ambiental, y Humberto Mingorance, secretario de Ambiente.

Para los ambientalistas, no fue más que una “puesta en escena de audiencia publica organizada por el gobierno para reactivar la explotacion de uranio en San Rafael disfrazada de remediación de la gran contaminación ya producida”.

Semanas atrás, Guiñazú hizo lobby por la minería en horario central de Canal 7, planteó una defensa encendida del cianuro en tren de impulsar las reformas a la Ley 7722 -que impide su uso en la minería, junto a otras sustancias contaminantes- y sostuvo, entre otras cosas, que los derrames de esa sustancia en Veladero, mina de Barrick Gold, no pusieron en riesgo a la población de Jáchal. Fue en una entrevista en Canal 7, en la que, además, arremetió contra el amplio sector social que en las calles rutas y plazas ha defendido las restricciones que la 7722 impone en Mendoza.

Sobre las sustancias que la Ley 7722 impide usar, como el cianuro y el ácido sulfúrico entre otras, Guiñazú dijo que es “falta de conocimiento de la actividad. tanto el cianuro como el ácido sulfúrico es utilizado por otras industrias. ¿Cuándo hace un lavaje una bodega, donde va a parar ese agua?”, interrogó.

Luego, tal como en su momento hicieran Gioja y empresarios mineros cuando se cuestionaba a la Barrick, encaró una defensa enfática del cianuro: “El cianuro es un reactivo absolutamente noble, que se combina inmediatamente con cualquier material y se deposita como un material inerte. En los accidentes de Veladero hubo un mal manejo de la comunicación, donde mintieron, en la cantidad, muy mal manejado en la comunicación. Pero cuando analizamos los impactos ambientales del accidente nos damos cuenta que hubo una desproporción absoluta. Los impactos no fueron tales, no hubo ningún riesgo para la población de Jáchal”.

Esto motivó a los ambientalistas a preparar una campaña para que el funcionario, en público, bebira agua de Jáchal.

“Cumpliendo con la propuesta difundida por las redes sociales, llevamos una botella de agua de Jáchal y los exhorté a tomarla frente al publico presente. Me cortaron el micrófono rapidamente pero pude entregarle la botella al ingeniero Guiñazu, quien viene realizando una agresiva campaña para modificar la 7722, llegando al ridículo de glorificar el cianuro. Sin embargo, Guiñazú no se atrevió a tomar el agua de Jáchal, símbolo de la contaminación y los estragos que ya ha causado la megaminería”, señaló Esteban Servat, uno de los más férreos defensores de la 7722.

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