Murió a los 77 años

Bernardo Bertolucci, el último gran maestro del cine italiano

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A los 77 años murió el el director Bernardo Bertolucci, según informó el diario italiano Corriere Della Sera este lunes del que se ha hecho eco toda la prensa internacional. Bertolucci fue uno de los directores con mayor relevancia de la segunda mitad del siglo XX gracias al éxito de películas como Novecento, El conformista, El último tango en París o Belleza Robada.

Nació en Parma en 1940, en la Emilia Romania roja y partisana. Hijo del poeta Attilio Bertolucci y de la profesora Ninetta Giovanardi, fue íntimo amigo de Pier Paolo Pasolini, defensor a ultranza del Partido Comunista y ávido lector de los fundamentos del marxismo y el psicoanálisis. Un cocktail biográfico del que bebió toda su obra: una quincena de películas, entre producciones colosales y minúsculas, obras experimentales y más tradicionales. Fue guionista, productor, poeta y polemista. Y sobre todo, retrató con nitidez extraordinaria a los desheredados de este mundo —como la prostituta de la Cosecha estéril, su primer filme—, a seres en descomposición y a un cierto tipo de burguesía en pleno descubrimiento del fuego.

Bertolucci conoció casi por casualidad a la persona que más influencia tuvo en los inicios. Su padre había editado Ragazzi di vita a un joven autor llamado Pier Paolo Pasolini, que se había mudado al mismo edificio de Monteverde Vecchio donde vivían. El cineasta lo explicaba así en una entrevista con el actor James Franco en Il Corriere della Sera: “Con 21 años me lo encontré delante de la puerta y me dijo: ‘Eh, te gustan las películas, ¿verdad? Porque voy a rodar una y quiero seas mi asistente de dirección. Se llamará Accattone’. Le dije que nunca había hecho ese trabajo, y me respondió que él tampoco había dirigido ninguna película”. La cosecha estéril, luego, partió de una historia del propio Pasolini.

Bertolucci supo impregnar su cine del aroma de las innovaciones de la Nouvelle Vague francesa, que destripó atornillado durante horas en las butacas de Cinémathèque parisina en los años sesenta. Ahí vio de cerca el mayo del 68, que vivió también intensamente en Italia y retrató en Soñadores. No hubo en su cine estudios ni aprendizaje técnico. Al principio, como vio hacer a Pasolini, renunció incluso a actores profesionales y flirteó con las corrientes experimentales.

Fuente: ABC/El País/Euronews

 

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