Guerra en el MPN

Figueroa acusó a Gutiérrez de aliarse con Cambiemos en las políticas de ajuste

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El vicegobernador Rolando Figueroa acusó a la cúpula del MPN, encabezada por el gobernador Omar Gutiérrez, de “aliarse con Cambiemos en todas las políticas de ajuste”  y “ensañarse” con los más vulnerables y en particular con los jubilados. Un acuerdo del oficialismo del MPN con Cambiemos  en el Concejo Deliberante, que posibilitó la reforma previsional municipal, le dio pie al vice para pronunciarse en duros términos contra la cúpula partidaria, que lidera el gobernador.

Figueroa acaba de formalizar su salida del oficialismo partidario, encarnado por el sector azul, con críticas gruesas a la estrategia electoral delineada por Gutiérrez, quien confirmó que irá por la reelección, para lo cual debe imponerse en la interna. El vice no hizo esperar su respuesta: ahí nomás lanzó su candidatura para la Gobernación a la vez que rechazó las reglas establecidas por la autoridad partidaria para los comicios internos. Desde entonces, la pelea entre las dos máximas autoridades de la provincia se corrió de la periferia del partido al centro de la escena política local.

El distanciamiento entre el gobernador y el primero en la línea de sucesión se evidenció a poco de iniciado el gobierno, en diciembre de 2015; y se profundizó con el correr de la gestión. Las diferencias de personalidad que determinaron los primeros cruces se fueron depreciando mientras ganaban terreno las contradicciones en materia de gestión y de construcción política. Gutiérrez no rehuyó a la invitación temprana del presidente Mauricio Macri para ser parte de la mesa que definiría la política para Vaca Muerta. A partir de la relación forjada en ese ámbito, el gobernador y el jefe del Estado nacional tejieron una alianza política con una agenda más amplia que la dedicada a la formación no convencional.

Figueroa asumió de entrada un rol crítico frente al macrismo, que se fue exacerbando con el avance la gestión presidencial, sin contemplaciones relacionadas a la alianza con el gobierno neuquino, al que se cuidó de atacar directamente hasta que explicitó sus intenciones de pelearle la gobernación a Gutiérrez. Desde entonces, afloraron las críticas del vice hacia la conducción del MPN y el gobierno provincial.

Al mismo tiempo que se lanzó como candidato, Figueroa culpó a Gutiérrez y al exgobernador Jorge Sapag, referentes de la lista Azul, y a Guillermo Pereyra, líder del sector Azul y Blanco, de someter el futuro del MPN a “un acuerdo de cúpulas” que marginó al resto de la dirigencia y la militancia del debate.

El siguiente paso en la escalera de la confrontación lo dio el jueves, cuando aprovechó un acuerdo del MPN gutierrista con el intendente Horacio Pechi Quiroga para aumentar los aportes jubilatorios de los municipales como prueba de que el gobierno provincial funciona a imagen y semejanza del nacional. Y a renglón seguido recordó que “una diputada de mi partido ya votó en contra de los jubilados cuando se trató en el Congreso la vergonzosa reforma impulsada por el Poder Ejecutivo Nacional, y ahora hicieron lo mismo algunos concejales del MPN en la ciudad de Neuquén”. La diputada es Alma Chani Sapag, hermana del ex gobernador.

Después, calificó como “lamentable” el “respaldo de algunos concejales de mi partido a la reforma previsional de la ciudad”, que determina aumentos en los aportes de los trabajadores y las contribuciones patronales que van a la caja jubilatoria municipal. Sin los votos propios suficientes para aprobar la reforma, Quiroga propició la negociación con el MPN que derivó en el acuerdo que posibilitó la aprobación de la reforma.

En el camino, se fracturó el bloque del partido provincial. Los ediles del sector azul, de Gutiérrez y Jorge Sapag, Alejandro Nicola, Vanina Merlo y María Eugenia Ferraresso, avalaron la reforma, mientras los figueroístas Juan Luis Ousset y Marcelo Marchetti rechazaron la ordenanza junto a los concejales del resto de las fuerzas opositoras. La aprobación de la reforma exigía nueve votos a favor, dos más de los que tiene Cambiemos.

“Después de tanto acompañamiento a las políticas del Gobierno Nacional, hay dirigentes del MPN que forjaron una alianza estratégica, pero también ideológica; porque está claro que comparten una forma de hacer política que no beneficia a la gente”, le tiró por elevación Figueroa a Gutiérrez después de la actuación de los concejales que le responden al gobernador en el tratamientos de la reforma previsional.

El aumento de los aportes generó el rechazo de los municipales, como el de otros gremios. La votación que aprobó la iniciativa se produjo mientras en el exterior del Concejo Deliberante la policía reprimía a los manifestantes que intentaban impedir la sanción de la ordenanza.

“Es triste ver cómo un sector de mi partido, una fuerza política que nació para defender los intereses de los sectores populares, sigue enamorado y mareado con el Gobierno Nacional que hace todo lo opuesto a los principios que inspiraron a crear el MPN”, criticó Figueroa.

La interna del MPN es un hervidero. Se terminó de agitar con el llamado del gobernador Omar Gutiérrez, conductor del partido provincial, a elecciones internas en noviembre para definir las candidaturas emepenistas para los cargos provinciales y municipales que se dirimirán en las urnas el año que viene. Las condiciones fijadas para el proceso interno responden a las necesidades de la reelección de Gutiérrez, que es el principal objetivo de la estrategia proselitista del sector azul.

El plan electoral del gobernador fue acordado con el líder petrolero Guillermo Pereyra, conductor de la lista Azul y Blanca del MPN, quien transita la parte final del mandato como senador nacional que ganó en las elecciones de 2013. No trascendieron más detalles de ese pacto que la coincidencia entre los dirigentes sobre la gestión de la política provincial para Vaca Muerta. Las aspiraciones de Pereyra por renovar la banca del Senado de la Nación son tan grandes como las de Gutiérrez por la reelección como gobernador. Se supone que el acuerdo incluyó también la distribución de espacios en la arena electoral, aunque las partes involucradas no soltaron pistas que permitan delimitar los lugares que conquistó cada una.

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