El negocio petrolero

Las estimaciones de inversión en Vaca Muerta para 2019 cayeron a la mitad desde el año pasado

Las inversiones de las petroleras en Vaca Muerta son menos que su reputación. Desde 2015, nunca superaron los cinco mil millones de dólares y se explicaron más por los desembolsos a cargo de la estatal YPF seguidos de los que hicieron empresas nacionales que por la participación del capital extranjero. Este año, el gobierno repartirá subsidios entre seis petroleras equivalentes al 20 por ciento de las inversiones totales en Vaca Muerta.

El gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, estimó que el año que viene las operadoras volcarán unos siete mil millones de dólares para la producción en la formación no convencional, después de cerrar el presente calendario con unos cinco mil millones de inversión entre las 32 áreas concesionadas en la meca sudamericana del shale fuera de Estados Unidos, país que lidera la producción mundial no convencional.

A pesar de la distancia con las promesas empresarias de inversión expuestas en el denominado Acuerdo  para Vaca Muerta, nadie desmintió los datos expuestos por Gutiérrez ante un auditorio lleno de empleados jerárquicos y directivos de casi todas las compañías hidrocarburíferas con intereses en el país, además de funcionarios nacionales y de Estados Unidos, reunido en la apertura de la exposición Oil & Gas Patagonia, que se desarrolló desde el miércoles hasta el viernes en el Espacio Duam, de la ciudad de Neuquén.

En la primera quincen del año pasado se sellaron los términos del acuerdo para Vaca Muerta. Firmaron los empresarios y los sindicatos con representación en la cuenca neuquina, con los gobiernos de la nación y la provincia  como garantes. El 10 de enero de 2017 lo anunció Macri con empresarios, sindicalistas y funcionarios neuquinos sentados en la sala.

El pacto tuvo efectos: precarizó las condiciones laborales y salariales de los trabajadores para bajar los costos, abrió un programa de subsidios para el gas, que le vino como anillo al dedo a la petrolera del magnate Paolo Rocca, Tecpetrol, y activó anuncios de inversiones desbocados si se comparan con los que se concretaron hasta acá.

Las empresas que fueron parte del Acuerdo para Vaca Muerta se comprometieron a ejecutar planes de inversión que, combinados, llegarían a 5.000 millones de dólares en 2017 y a 15.000 millones de dólares por año desde 2018. No pasó. En el medio cambiaron las condiciones macroeconómicas y tambaleó el pago del subsidio, como la continuidad misma del programa heredado por Iguacel de la gestión de Aranguren.

Se tiraron cifras de inversiones futuras que no se cumplieron. El año que viene, de cumplirse al pie de la letra el anuncio de Gutiérrez, las inversiones llegarán a la mitad de la suma prometida por los empresarios en el acuerdo de Vaca Muerta.

Con ese acuerdo firmado, la petrolera del Grupo Techint puso unos 1400 millones de dólares en Fortín de Piedra. Entre este año y el próximo la compañía recibirá más de mil millones de dólares en subsidios del gobierno nacional.

Los flujos de inversiones en Vaca Muerta dependieron más del volumen de subsidios que de las condiciones cambiarias y las referencias de precios del petróleo en el mundo. En 2016, el primer año de Macri en la Rosada, se desplomaron las inversiones ante la falta de una línea clara para el sector petrolero.

Se recuperaron el año pasado por efecto del programa de subsidios diseñado por el ex ministro de Energía, Juan José Aranguren, sin superar los niveles del 2015 y este año tuvieron un desempeño similar al 2017. Por ejemplo, el grupo de Rocca cobró este año 3 dólares con 50 de subsidio del gobierno por cada millón de BTU puesto en gasoducto. Con ese anábolico el precio del gas por unidad de medida llegó a 7,50 dólares este año. En 2019, el precio sostén perderá cincuenta centavos. Este año, el gas tiene más peso que el petróleo en la matriz energética del país.

El poder de un precio sostenido con plata pública sobre las inversiones  es tan claro que este año, con subsidio, más de la mitad de la plata desembolsada por las empresas en la producción de  hidrocarburos tuvo como fin principal la extracción de gas.

La deuda de la gente

Las productoras venden el gas en dólares, mientras paga los salarios y otra parte sustantiva de sus costos en pesos. Desde el segundo trimestre de este año la corrida cambiaria prácticamente duplicó a la inflación. Desde entonces, las distribuidoras contrajeron una deuda con las petroleras proveedoras de gas porque las boletas están en pesos.

Las petroleras no van a perder los 10 mil millones de pesos que dejaron de percibir desde que se activó la corrida del dólar. El crédito con las compañías productoras de gas lo terminarán pagando los usuarios en 24 cuotas, a partir del año que viene. La decisión será explicitada en detalle en breve por el área de Energía del gobierno nacional, a cargo del secretario Javier Iguacel, como informó el portal especializado en temas energéticos Econojournal.

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