En nombre del papa

Comando Moralizador Pío XII: el modelo de represión paraestatal que replicaron represores en Mendoza

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Este lunes fue noticia en el mundo el nombre de Pio XII a raíz de que el papa Francisco decidió abrir los archivos secretios sobre el papado de Eugenio Maria Giuseppe Giovanni Pacelli, acusado por silencio ante los horrores del Holocausto nazi.

“La Iglesia no le tiene miedo a la historia. Al contrario, la ama y querría amarla más y mejor, como la ama Dios. Por lo tanto, con la misma confianza que mis predecesores, abro y le confío a los investigadores este patrimonio documental”, señaló Bergoglio. El nombre Pio XII inspiró en Mendoza un comando estatal de represión en los años previos al golpe. El “Comando Moralizador Pío XII” se caracterizó por la persecución a mujeres en situación de prostitución.

Este comando estaba -al igual que el Comando Anticomunista Mendoza (CAM)- vinculado a quien se desempeñaba como jefe de la policía, vicecomodoro Julio Cesar Santuccione,

“La primera vez que tengo yo noción de este comando, era como la 1 de la mañana y estaba parada en la esquina de Urquiza y Salta, sola, no había nadie, entonces a lo lejos venía un Ami 8 amarillo y yo veía de lejos que venía tocando bocina por las esquinas y me llama la atención, cuando pasa por mi esquina, toca bocina y tira papelitos […] el papelito decía: ‘Emigren prostitutas, Comando Pío XII’”, recordó una de las sobrevivientes

El Comando Pío XII, irrumpió en la escena pública en el mes de mayo de 1975 con una acción que definió su modus operandi de allí en más. El 1 de mayo fueron encontradas desnudas y con un disparo en la cabeza dos prostitutas que habían sido secuestradas por un grupo de desconocidos la noche anterior (Claridad González de Ángel y Ramona Suarez de Martínez). Un testigo del hecho declaró a Los Andes (2/5/75) haber visto a un uniformado entre los captores. A partir de estos hechos saltan a la luz otros once casos similares vinculados al misterioso comando moralista.

Según se recordó en los juicios de lesa humanidad en Mendoza, el 26 de julio de 1975, el comando Pío XII envió un comunicado a la redacción del diario Mendoza. En el mismo se definía como “un grupo moral y defensor de la salud pública y que sale a la lucha, ya que se observa que la acción de la policía y los jueces está totalmente limitada por una acción débil e inocua, donde no se observa una verdadera acción represiva contra la manifestación de la corrupción que existe en nuestra ciudad”. En el mismo comunicado manifestaban que “serían inmisericordiosos en el castigo a las prostitutas, que con su desenfadada presencia en la vía pública atormentan y ofenden de raíz las prácticas de buena costumbre y pública moral mínima de toda sociedad decente”. Y finalizaba: “Con látigos de tiento, cadenas, garrotes de goma y cartuchos cargados con sal ahuyentamos la presencia indecorosa de las mujeres públicas, como así también con un perro doberman, especialmente adiestrado para desnudar personas, que responde al nombre de Savonarola. Res non verba”.

vEn el Palacio Policial, lugar donde funcionó uno de los principales centros clandestinos de detención de la provincia, el D-2, las mujeres en prostitución detenidas, tenían oportunidad de ver a los militantes que también eran llevados a ese lugar: “veíamos a la gente que estaba desaparecida que la llevaban ahí (…) la veíamos pasar… no sabíamos los nombres ni nos lo iban a decir a nosotras (…) pero nos dábamos cuenta por la manera en que los tenían en otros calabozos lejos de nosotros”.

La labor moralizadora del comando ha sido abordada en los alegatos de Viviana Beigel sobre la violencia específica contra las mujeres durante la dictadura en Mendoza, porque marcó un precedente de crueldad que luego iba a aplicarse a las presas políticas bajo una consigna de “pureza y santidad de costumbres”.

Los métodos de castigo aplicados a las mujeres que vivían de la prostitución fueron los mismos que a los y las militantes políticas. Los allanamientos llevados a cabo en los domicilios de aquellos/as considerados/as “enemigos apátridas”, realizados en las noches por hombres de civil encapuchados, exhibiendo armas largas, tuvieron su paralelo en las excursiones nocturnas de las “brigadas moralizadoras” que durante las madrugadas “barrían la vía pública”, generando terror en las mujeres en situación prostitución a través de amenazas, golpes, tortura, secuestros y la realización de marcas infamantes en sus cuerpos. A su vez, el lugar adonde fueron llevados/as todos/as ellos/as -el CCD “D2”- así como el lugar en el que arrojaban los cuerpos -Canota, Papagallos, San Isidro- también fueron los mismos. Sin embargo, los tormentos sufridos por estas mujeres resultaron imperceptibles.

Aquí un extracto de Memoria Verdad y Justicia (que se emitió hasta 2015) sobre el Comando Pío XII:

Fuente: Archivo Juicios de Lesa Humanidad/Archivo Explícito/Acequia TV
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