
Este miércoles serán recibidos en la Casa Rosada los sindicalistas que lideran las tres CGT con sello en el país, más algunos independientes de raigambre peronista, en un cónclave considerado el puntapié inicial del denominado diálogo social que pretende la administración macrista para intentar evitar que las medidas económicas favorables a las corporaciones -devaluación, quita de retenciones y apertura de las fronteras comerciales- no desmadren las variables de la economía que afectan a los trabajadores.
El periodista Mariano Martín contó en Ámbito Financiero que la reunión fue convocada por el ministro de Trabajo, Jorge Triacca, y no incluyó a dirigentes de las CTA "para no irritar a los sindicalistas peronistas". Un encuentro con el presidente Mauricio Macri quedará para más adelante.
La transacción entre el macrismo y los gordos más los goditos de las CGT versa sobre el porcentaje que los sindicalistas van a pedir en las paritarias. El Gobierno quiere que sea menos de 30%. El recalentamiento inflacionario que se registró desde las elecciones generales, instigado por las promesas macristas de liberar la venta de dólares, más los efectos de la devaluación operada por la gestión de Alfonso Prat Gay en Economía dificultan la configuración de un escenario potable para que los líderes sindicales convenzan a sus bases de contener sus apetencias salariales en el 30% como techo.
El macrismo preparó un incentivo para que los gordos y los gorditos acepten militar entre sus bases gremiales un acuerdo paritario a la baja respecto a la evolución de los precios de los bienes de consumo
El cronista del diario porteño cerró su nota con una conclusión: Para el Gobierno es vital apaciguar los ánimos gremiales en momentos en que buena parte de las organizaciones demanda un bonus de fin de año para compensar la disparada inflacionaria de las últimas semanas. Y también, cuando varios dirigentes anticiparon que irán a la discusión paritaria con pisos de reclamos superiores al 30 por ciento de aumento.