Batalla cultural libertaria

En espejo con Estados Unidos, Milei creó su propia oficina «de la verdad» a cargo de Caputo

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El Gobierno de Javier Milei lanzó la Oficina de Respuesta Oficial, un organismo destinado a “desmentir activamente la mentira” y a exponer lo que considera operaciones mediáticas y políticas. La iniciativa, presentada como espejo de la Oficina de Respuesta Rápida de la Casa Blanca, fue celebrada en redes por Santiago Caputo, estratega cercano al Presidente y rival interno de Karina Milei. Los primeros blancos señalados fueron el diario Clarín y la legisladora porteña Vanina Biasi.

Servirá “para desenmascarar mentiras y operaciones de los medios”, celebró el propio jefe de Estado en su cuenta oficial, que republicó el posteo lanzado por el esfuerzo intestino de su ejército de militantes virtuales que opera desde oficinas de Casa de Gobierno.

Argumentos del Gobierno

El comunicado oficial sostiene que “informar no alcanza si la desinformación avanza sin respuesta” y plantea que la nueva oficina no busca convencer ni imponer una mirada, sino permitir que los ciudadanos distingan hechos de relatos. En esa línea, el Gobierno afirma que la medida se diferencia de la censura y reivindica la libertad de expresión como “sagrada” para la actual administración.

Contexto político y comunicacional

La narrativa oficial también se enlaza con la política de recorte de la pauta estatal: desde el inicio de la gestión, Milei decidió dejar de financiar medios con publicidad oficial, decisión que —según el comunicado— habría amplificado “el ruido de la mentira”. La Oficina, entonces, se presenta como un contrapeso frente a ese escenario, con la misión de desmentir “con claridad y sin rodeos”.

Tensiones internas y confrontación con la prensa

El gesto político no es menor: la dependencia responde directamente a Santiago Caputo, figura clave en la comunicación presidencial y protagonista de tensiones internas con Karina Milei. Su festejo en la red X incluyó críticas a “las personas que dicen ser periodistas y no quieren ejercer la profesión con responsabilidad”, marcando un tono confrontativo hacia sectores de prensa y oposición.

Proyecciones y debate democrático

La creación de esta oficina abre un nuevo capítulo en la relación entre el Gobierno y los medios. Mientras el oficialismo la presenta como un instrumento para fortalecer la democracia al exponer falsedades, a todas luces podría convertirse en un mecanismo de señalamiento y hostigamiento hacia voces disidentes. En cualquier caso, la medida confirma que la batalla por el relato y la legitimidad informativa se ha convertido en un eje central de la estrategia comunicacional del Ejecutivo.

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