En el discurso presidencial por el aniversario del inicio de la Guerra de Malvinas esta mañana, Javier Milei cuestionó las políticas argentinas de reclamo sobre el archipiélago realizadas durante las últimas décadas y no condenó la presencia del invasor británico en ese territorio nacional.
No conforme con eso y con haber dejado a Veteranos de Guerra fuera del acto -y también a la vicepresidenta Victoria Villarruel-, el Presidente se animó a desear que los kelpers “quieran votarnos y ser argentinos”.
"Lamentablemente, durante las últimas décadas, nuestra demanda soberana por las Islas fue damnificada de forma directa e indirecta por las decisiones económicas, diplomáticas y militares de la casta política. Nadie puede tomar en serio el reclamo de una Nación cuya dirigencia es reconocida en el mundo por su corrupción e incompetencia", introdujo Milei.
“Si de soberanía sobre las Malvinas se trata, nosotros dejamos en claro que el voto más importante de todos es el que se hace por los pies y anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros. Por eso buscamos ser una potencia, a punto tal que ellos prefieran ser argentinos, que no haga falta usar la disuasión o el convencimiento para lograrlo”, sostuvo.
Milei reclamó la soberanía sobre las islas pero en ningún momento condenó la presencia británica ni exigió la devolución del territorio nacional ni se refirió al invasor como tal.
Sólo dijo de manera general: “Quiero volver a insistir en nuestro reclamo inclaudicable por las Islas Malvinas, reforzando el compromiso de agotar todos los recursos diplomáticos a nuestro alcance para que vuelvan a manos argentinas”.