
El canciller argentino Pablo Quirno anunció este jueves la firma de un Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco con Estados Unidos, en un gesto que busca consolidar la relación estratégica entre ambos países. El anuncio se realizó desde la capital estadounidense y fue acompañado por mensajes en redes sociales, aunque la Casa Blanca y el Departamento de Comercio aún no emitieron declaraciones oficiales. Según fuentes norteamericanas, el gobierno de Donald Trump difundirá un comunicado en las próximas horas.
La Cancillería argentina adelantó que el pacto contempla la eliminación de aranceles recíprocos para 1.675 posiciones y una ampliación inédita de 100.000 toneladas para el acceso preferencial de carne bovina al mercado estadounidense. Este cupo se sumará a las 20.000 toneladas ya vigentes y prevé un incremento adicional de 80.000 toneladas en 2026. En contrapartida, Argentina eliminará aranceles para 221 posiciones —incluyendo maquinaria, transporte, dispositivos médicos y productos químicos— reducirá al 2% otras 20, principalmente autopartes, y otorgará cuotas para vehículos y productos agrícolas.
Minutos después de la firma, Quirno celebró el acuerdo en la red X: “La Argentina será próspera”, escribió, agradeciendo al equipo del United States Trade Representative. El embajador estadounidense en Buenos Aires, Peter Lamelas, replicó el entusiasmo: “Argentina y EE.UU. firman histórico acuerdo comercial. Ambas naciones unidas como verdaderos socios serán más seguras, más fuertes y más prósperas”.
Un paso hacia un tratado de libre comercio
Horas más tarde, el canciller profundizó en la relevancia del pacto. En diálogo con A24, sostuvo que el acuerdo es “el primer paso” hacia discusiones que podrían desembocar en un tratado de libre comercio. “Esto es un proceso. El proceso que nosotros comenzamos era para llegar a un tratado de libre comercio. Este acuerdo lo que hace es ratificar y profundizar ese camino”, afirmó.
El anuncio se produce apenas un día después de que el gobierno informara una inversión minera en minerales críticos, y se inscribe en el marco del entendimiento alcanzado en noviembre pasado entre las gestiones de Trump y Milei. Aquel documento, difundido por la Casa Blanca, ya anticipaba rebajas arancelarias, eliminación de barreras no arancelarias y disposiciones sobre propiedad intelectual y seguridad económica.
Acabamos de salir de la firma del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco entre Argentina y Estados Unidos.
Felicitaciones a nuestro equipo y gracias al equipo del @USTradeRep por construir juntos este gran acuerdo.
🇦🇷🤝🇺🇸
La Argentina será próspera! pic.twitter.com/TSXaFCzwnu
— Pablo Quirno (@pabloquirno) February 5, 2026
Beneficios desiguales
Sin embargo, el acuerdo no está exento de controversias. De de los 27 puntos acordados, 24 representan beneficios para Estados Unidos y apenas tres para Argentina. Entre los aspectos positivos para el país se cuentan el acceso preferencial para productos agrícolas, la apertura a exportar ganado bovino vivo y la facilitación del comercio digital. El resto de las concesiones, según el informe, favorecerían principalmente al gobierno de Trump.
Este contraste alimenta el debate sobre la reciprocidad real del pacto. Mientras el discurso oficial argentino lo presenta como un hito de integración y apertura, sectores críticos advierten que el acuerdo podría consolidar una relación asimétrica, con mayores ventajas para la potencia norteamericana.
Argentina and USA sign historic trade deal. Both nations together as true partners will be safer, stronger and more prosperous.
MAAGA 🇺🇸🇦🇷@InMilei @JMilei @jmilei_english @pabloquirno @Cancilleria_Ar @EmbajadaEEUUarg @USAmbassadorARG @LuisCaputoAR @SecScottBessent @USTradeRep… https://t.co/c7jWXal75B— Peter Lamelas, MD, MBA (@pldocmd) February 5, 2026
El relato oficial
La Oficina del Presidente difundió un comunicado en el que celebró la firma como parte de la “visión aperturista” de Javier Milei y su “excelente relación” con Donald Trump. El texto describe el acuerdo como un instrumento para “reducir barreras arancelarias y no arancelarias, facilitar el comercio de bienes y servicios, modernizar procedimientos aduaneros y promover la inversión en sectores estratégicos como energía, minerales críticos, infraestructura y tecnología”.
El gobierno enmarcó el pacto en una narrativa de reinserción internacional: “La Argentina vuelve a ser parte del mundo occidental”, sostuvo, y anunció que el acuerdo será remitido al Congreso para su tratamiento. El mensaje apeló a la responsabilidad de los legisladores para estar “a la altura de esta oportunidad sin precedentes”.
Un horizonte abierto
La firma del acuerdo abre un nuevo capítulo en la relación bilateral, marcado por expectativas de crecimiento económico y tensiones sobre la distribución de beneficios. Para el oficialismo, se trata de un paso decisivo hacia la modernización de la economía y la integración global. Para la oposición y sectores críticos, en cambio, el pacto podría profundizar la dependencia y limitar la capacidad de negociación argentina.
En Washington, la fotografía de Quirno celebrando la rúbrica sintetiza la apuesta del gobierno: mostrar a la Argentina como un socio confiable, dispuesto a abrir su mercado y a alinearse con las reglas del comercio internacional. El desenlace dependerá de la letra chica del acuerdo, de su implementación efectiva y del debate que se abra en el Congreso.

