
El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, anunció su dimisión al cargo. Lo hizo tras días de crisis política y la salida en masa de los funcionarios principales del gabinete.
"Es clara la voluntad de los parlamentarios del Partido Consevador de que haya un nuevo líder del partido y, por tanto, un nuevo primer ministro", dijo Johnson en una declaración pública.
"Quiero agradecerles a ustedes, el público británico, por el inmenso privilegio que me han dado", afirmó.
Sostuvo que estaba dejando "el mejor trabajo del mundo".
"Permaneceré hasta que un nuevo líder sea elegido", manifestó.
El mandatario advirtió a su formación que "sería excéntrico cambiar de gobierno cuando estamos cumpliendo con tanto y cuando tenemos un mandato tan amplio". No obstante, no pudo torcer su suerte.
Antes de conocerse la dimisión, el líder laborista, Keir Starmer, demandó la salida de Johnson advirtiendo que no era justo que permaneciera en el cargo después de perder el apoyo de su propio partido.
"Se tiene que ir, no puede aferrarse. Su propio partido decidió que llegó la hora, así que no pueden imponérselo al país durante los próximos meses", dijo Starmer.
La crisis política del gobierno del conservador se agigantó por el modo en el que gestionó las acusaciones de conducta sexual inapropiada contra el diputado conservador Chris Pincher.
El martes renunciaron los ministros de Economía y de Salud, Rishi Sunak y Sajid Javid. Fueron los primeros de una lista de 50 funcionarios que dejaron sus cargos en el Ejecutivo.
Hace un mes, el41% de los legisladores de su propio partido votaron contra el primer ministro cuando enfrentó una moción de censura en el Parlamento debido a la organización de fiestas durante la cuarentena por el COVID.