Colombia celebra los 30 años del Nobel a García Márquez con el libro “Gabo, periodista”

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Desde las 6 de la mañana del jueves 21 de octubre de 1982, un mes y medio antes de la ceremonia de entrega de la distinción, las emisoras colombianas registraban la noticia de que “Gabo” había ganado el Premio Nobel y se convertía en el primer colombiano en recibirlo.

“Urgente! Gabriel García Márquez acaba de ganar un Nobel de Literatura, repito Gabriel García Márquez Nobel de Literatura”, relató por radio Juan Gossaín, uno de los veteranos periodistas del país, con extrema emoción.

En una entrevista con Caracol Radio que reprodujo la agencia DPA, Gossaín recordó la respuesta de la madre de “Gabo”, Luisa Santiaga Márquez, al enterarse de la noticia: “Estamos muy contentos y ojalá este premio sirva para que me arreglen el teléfono”, contaba la señora, mientras que en su pueblo natal, Aracataca, comenzaban los festejos que duraron hasta el otro día.

 

Los motivos de la Academia fueron claros: “Por sus novelas, donde lo fantástico y lo real se funden en la compleja riqueza de un universo poético, que reflejan la vida y conflictos de un continente”, expresaron los 18 jurados vitalicios.

Colombia se estremeció, escribió Tatiana Rodríguez de la agencia DPA, la noticia dejaba atrás el conflicto interno, el florecimiento de movimientos de izquierda y el creciente negocio del narcotráfico, y se centraba en el regocijo que producía tener un Nobel.

Recientemente, Marie Andersson de Frutos, la embajadora de Suecia en Bogotá sostuvo en un homenaje al escritor en Cartagena de Indias que “Gabo” pertenece a “ese selecto grupo de escritores que no escriben únicamente para su tiempo, sino que hablan para generaciones”.

“Es la voz intemporal que tiene algo importante que contar. Que presta su poesía a los pobres y oprimidos, para aquellos que raramente pueden hacerse oír por ellos mismos”, destacó la diplomática ante los amigos del escritor.

Hace treinta años, García Márquez tenía 55, había escrito seis novelas, decenas de cuentos y centenares de artículos periodísticos. La novela Cien años de soledad, publicada en 1967, había vendido millones de copias en todo el mundo, había sido traducida a más de 32 idiomas.

Escritores como Juan Rulfo, Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, y figuras políticas como el presidente francés Francois Mitterrand y el ministro de Justicia de la entonces Unión Soviética Vladimir Blinov aseguraron que éste era el “más merecido Nobel”.

“Gabo”, vestido de blanco, recibió el premio en una solemne ceremonia de Estocolmo. En su discurso reveló ante la plana europea parte de la trágica situación de la región en ese momento: “América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental”.

“20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa occidental desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi los 120.000, que es como si hoy no se supiera dónde están todos los habitantes de la ciudad de Upsala”, sostuvo.

“Numerosas mujeres arrestadas encintas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares”, denunció en aquel célebre discurso.

“Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200.000 mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100.000 perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional sería de 1.600.000 muertes violentas en cuatro años”.

“Me atrevo a pensar -continuó- que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de la Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza”.

 

Ante rumores de enfermedades, amigos y familiares han insistido en advertir que todavía “hay Gabriel García Márquez para rato” y que sólo lo aquejan las dolencias que cualquier persona a los 85 años puede sufrir.

Como parte de las celebraciones en Colombia, mañana se presentará el libro Gabo, periodista, que revela detalles de su paso por esta profesión en la voz de periodistas y escritores que analizaron su obra como reportero, además de una entrevista con Mercedes Barcha, esposa del escritor, realizada por el puertorriqueño Héctor Feliciano.

El libro, editado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México (Conaculta) tendrá una tirada inicial de 10.000 ejemplares para México y 4.000 para Colombia que se distribuirán gratuitamente. A partir de 2015 se venderá en el resto de Iberoamérica.

“La idea es realzar y poner a disposición de amplios públicos una muestra del muy valioso legado periodístico de García Márquez, quien ha engrandecido con su quehacer y sus afanes el horizonte de la prensa”, expresó Consuelo Sáizar, presidenta de Conaculta.

Fuente: Télam

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