Informe de CEPA

Doble golpe a las arcas de Mendoza: la recesión local supera el promedio nacional y la motosierra de Milei completa el combo

Los últimos datos oficiales revelan que las transferencias nacionales cayeron 10,2% real y la recaudación propia retrocedió un 10,9%, superando la media nacional y evidenciando el freno de la actividad local.

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El cierre de locales es extendido en la Capital de Mendoza.

Mendoza atraviesa un cisma económico silencioso pero profundo. En un escenario nacional dominado por el severo ajuste fiscal impulsado por la gestión del presidente Javier Milei, la administración de Alfredo Cornejo enfrenta un fenómeno preocupante: la erosión simultánea de sus transferencias federales y de su propia recaudación tributaria local.

En la previa de un año electoral, Mendoza está marcada por la retracción generalizada del consumo y la producción, que golpea de lleno el corazón de los Recursos de Origen Provincial (ROP) como Sellos, Ingresos Brutos, Inmobiliario y Automotor

Según el más reciente informe publicado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), titulado Evolución de los recursos totales de las provincias, la combinación de menores giros de la Coparticipación Federal de Impuestos (CFI) y un freno marcado en la actividad económica interna ha ajustado al máximo el margen de maniobra de las cuentas provinciales.

Recesión que se traduce en menos recaudación

Históricamente, Mendoza se ha distinguido en el mapa fiscal argentino por ser una de las jurisdicciones con menor dependencia del gobierno central. Mientras que distritos como Formosa, Santiago del Estero o La Rioja registran niveles de dependencia de la CFI superiores al 80%, Mendoza financió durante el período 2025 el 58,4% de sus recursos tributarios con fondos coparticipables. Al sumar el resto de los Recursos Tributarios de Origen Nacional (RON), el peso del financiamiento federal alcanzó el 63,1%, ubicando a la provincia entre las de mayor autonomía fiscal del país, junto a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Neuquén y la provincia de Buenos Aires.

Sin embargo, esta fortaleza estructural se transformó en un arma de doble filo en el contexto actual. La retracción generalizada del consumo y la producción golpeó de lleno el corazón de los Recursos de Origen Provincial (ROP), compuestos por tributos ligados de manera directa a la actividad interna como Ingresos Brutos, Sellos, Inmobiliario y Automotor.

De acuerdo con el informe del CEPA, al comparar el período entre agosto de 2025 y julio de 2026 con los doce meses previos al cambio de gobierno nacional (diciembre de 2022 a noviembre de 2023), los ingresos tributarios propios de Mendoza registraron un desplome real del -10,9%. La cifra no solo resulta alarmante por su magnitud, sino porque supera ampliamente la caída media nacional de la recaudación provincial, que se ubicó en un -7,3%.

El motor petrolero que Mendoza no logró encender

El dato de los recursos propios mendocinos cobra una dimensión aún más llamativa al analizar el comportamiento de sus vecinos y pares productivos. La recesión no afectó a todas las provincias por igual: mientras Mendoza sufrió un retroceso de dos dígitos en su recaudación local, provincias hidrocarburíferas como Neuquén y Río Negro experimentaron crecimientos reales del +19,2% y +19,8% respectivamente en sus ingresos propios, impulsadas por el dinamismo exportador y productivo de Vaca Muerta. Incluso jurisdicciones de perfil agroindustrial o diversificado como La Pampa (+14,8%) y Entre Ríos (+7,4%) lograron terreno positivo.

La retracción del -10,9% en Mendoza la posicionó en la franja de las jurisdicciones más castigadas en sus arcas locales, acercándola al comportamiento de distritos fuertemente resentidos como Chaco (-16,9%), Santa Cruz (-17,3%) o la propia CABA (-20,2%). Esta brecha evidencia que el tejido comercial, inmobiliario y de servicios mendocino sintió el impacto de la pérdida del poder adquisitivo y el freno productivo con mayor aspereza que la media del país.

La motosierra libertaria a la coparticipación

A la caída de la recaudación de caja propia se sumó el inevitable goteo a la baja de las transferencias nacionales. El estudio del CEPA revela que, a nivel nacional, la totalidad de las 24 jurisdicciones argentinas sufrieron contracciones reales en los Recursos de Origen Nacional (RON) durante el acumulado acumulado de enero a septiembre de 2026 en comparación con el mismo período de 2023.

En el caso de Mendoza, los RON experimentaron una caída real del -10,2%, una cifra en perfecta sintonía con el promedio nacional (que se ubicó en el -10,2%). Al desglosar únicamente la Coparticipación Federal de Impuestos (CFI), la provincia sufrió un recorte del -11,2% real, impactada directamente por la menor recaudación federal de tributos clave como el IVA y el Impuesto a las Ganancias.

El espejismo de las asistencias discrecionales

Al mismo tiempo que aplicó la motosierra a los impuestos coparticipables, el Gobierno Nacional apeló a la distribución selectiva de transferencias no automáticas a través de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN). Entre enero y septiembre de 2026, Mendoza fue una de las 15 provincias que percibieron estos giros discrecionales, alcanzando un monto acumulado de $14.000 millones de pesos.

Si bien esta cifra posicionó a Mendoza en el sexto lugar entre los distritos que recibieron ATN —detrás de provincias como Misiones ($25.000 millones), Corrientes ($19.000 millones) o Catamarca ($18.500 millones)—, el análisis del CEPA concluye que estos auxilios financieros resultan marginales e insuficientes para recomponer las pérdidas globales.

En el caso mendocino, los $14.000 millones percibidos en 2026 representaron apenas un 0,4% del total de sus Recursos de Origen Nacional y un 0,7% de sus Recursos de Origen Provincial acumulados hasta julio. La inconsistencia de esta herramienta como salvavidas financiero ya se había evidenciado en los consolidados de 2025, donde los ATN recibidos por la provincia ($3.000 millones de pesos) equivalieron a tan solo el 0,1% de la suma de sus ingresos totales ($1.388.558 millones de ROP, $2.200.740 millones de CFI y $176.471 millones de RON).

Un desafío fiscal de cara al futuro

El panorama que dibuja el documento del CEPA para Mendoza no es el de un colapso inminente, pero sí el de un severo estrés financiero estructural. La doble pinza tributaria —la reducción de fondos federales por el ajuste nacional y la baja de la recaudación propia por la recesión del consumo local— obliga a la gestión provincial a reordenar de manera permanente sus partidas de gasto público y prioridades de inversión. Sin el impulso del consumo interno y con un esquema de asistencias discrecionales que apenas cubre un porcentaje marginal de las pérdidas, el margen fiscal mendocino continuará operando bajo una extrema exigencia.

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