
El Senado de la Nación sancionó el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. El resultado comenzó a perfilarse al anochecer del martes y se consolidó en la madrugada del miércoles. A horas del fin de año.
La votación resultó más holgada de los previsto a favor del proyecto de legalización. Se registraron 38 votos a favor contra 29 en rechazo al proyecto y una abstención, con dos ausentes entre los 72 integrantes del cuerpo.
El proyecto respondía a la militancia de años de colectivos diversos vinculados al movimiento feminista. El presidente Alberto Fernández prometió impulsarlo en la campaña. Y cumplió un año después de asumir.
La gestión de la Casa Rosada fue clave para revertir el resultado en contra en el Senado en la votación de 2018. El Frente de Todos aportó el grueso de los votos a favor, pero también cobijó a un grupo importante que se alineó en contra del proyecto presidencial.
El cabecilla de los rebeldes fue el presidente del bloque oficialista del Senado, José Mayans. Sin los votos de de los bloques de Juntos por el Cambio y los provinciales la Ley no salía.
El resultado de la votación se celebró adentro y afuera del Congreso, como en las plazas de las provincias y los municipios. En la capital de Mendoza se concentró una multitud en la vigilia de la Plaza Independencia.
Informe Explícito: Aborto legal
El universo de votos a favor de la Ley que diseñaron en sus aspectos técnicos la secretaria Legal y Técnica, Vilma Ibarra, y la ministra de las Mujeres, Elizabeth Victoria Gómez Alcorta, traspasó los límites partidarios. En los bloques mayoritarios hubo votos para las dos posturas. La columna vertebral de la aprobación se constituyó desde el bloque del Frente de Todos y sus satélites, con fuerte influencia de la Casa Rosada, que jugó a cara descubierta.