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El Gobierno adjudicó el 90% de AySA al consorcio integrado por Transclor SA, Rowing SA, Arcos Saneamento y PHX Aqua AR B.V. por US$ 340,2 millones. Liderado por Mauricio Filiberti, el grupo asumirá la concesión por 30 años.
El contrato exige inversiones por US$ 2.000 millones hasta 2031 y establece un nuevo esquema de actualización tarifaria.
La oferta del grupo ganador superó a la propuesta del consorcio encabezado por el Grupo Roggio, que ofertó US$ 285 millones por las acciones estatales. El 10% restante de la empresa continuará bajo el control de los empleados mediante el Programa de Propiedad Participada.
La licitación se inscribe en las Resoluciones 543/2026 y 704/2026 derivadas de la Ley de Bases, marcando el traspaso del servicio al sector privado tras 20 años de administración del Estado Nacional.
Filiberti-Manzano, el eje
El consorcio mejor ubicado en el concurso nacional por Aysa se conformó en base a los lazos empresariales, operativos, económicos y financieros de Filiberti. Hasta último momento se especuló que entraría como socio el ex ministro menemista José Luis Manzano, quien viene de quedarse con Metrogas, vendida por la administración Milei. Finalmente, el mendocino ni su socio comprovinciano, Daniel Vila, aparecieron con nombre y apellido en la corporación para quedarse con Aysa.
El vínculo entre Mauricio Filiberti y José Luis Manzano trasciende la mera conveniencia financiera; es una alianza forjada hace más de tres décadas que evolucionó hasta convertirse en uno de los ejes corporativos más gravitantes de la Argentina.
Su relación nació en los años noventa, al calor del menemismo, cimentada durante exclusivos veranos compartidos en Saint-Tropez y Mónaco. Allí, el entonces ascendente empresario químico y el exministro del Interior consolidaron una confianza personal que sentó las bases para su futura expansión en los servicios públicos.
El salto definitivo de esta sociedad ocurrió a fines de 2020, cuando Filiberti abandonó su histórico bajo perfil para asociarse formalmente con Manzano y su socio mediático, Daniel Vila. Juntos conformaron el consorcio Empresa de Energía del Cono Sur y adquirieron la mayoría accionaria de Edenor, la mayor distribuidora eléctrica del país, tras comprársela a Marcelo Mindlin.
La expansión de Filiberti
Esta operación no solo marcó el ingreso de Filiberti a las grandes ligas del sector energético, sino que inauguró una estrategia de integración: Transclor era uno de los mayores consumidores industriales de la propia distribuidora eléctrica.
Lejos de detenerse, la ambición del holding continuó expandiéndose hacia otras áreas críticas. La reciente incursión tripartita para adquirir el paquete accionario de Metrogas consolidó su dominio sobre la infraestructura esencial del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Al sumar la distribución de gas a la de electricidad, el eje demostró una capacidad inigualable para navegar los cambios de ciclo político, apalancándose en un pragmatismo transversal que les garantiza llegada directa tanto a las administraciones peronistas como a las de signo liberal.
Hoy, con la privatización de AySA sumada al esquema de negocios personales de Filiberti, esta matriz empresarial controla resortes fundamentales de la vida cotidiana de millones de argentinos, manejando simultáneamente luz, gas y agua bajo un mismo ecosistema de poder.
Quién es quién en el consorcio
Cada empresa del consorcio asume una función específica en la operación. Arcos Saneamento, filial del Grupo Equipav, operará la red, aportando el antecedente de administrar servicios sanitarios para 39 millones de habitantes en Brasil. Rowing SA ejecutará las obras de infraestructura correspondientes, mientras que el capital internacional ingresará mediante PHX Aqua AR B.V., un vehículo corporativo radicado en los Países Bajos.
El pliego impone al operador un plan de inversiones predeterminado. Para el ciclo comprendido entre 2027 y 2031, el consorcio desembolsará $2,89 billones de pesos.
La distribución de los fondos prioriza el sostenimiento de la infraestructura operativa por sobre la expansión territorial inmediata. Un 40% del presupuesto financiará el mantenimiento de la red. Un 39% costeará la renovación de cañerías. El 11% se aplicará a mejoras operativas y el 10% restante a los gastos de funcionamiento de las plantas potabilizadoras.
Las metas contractuales determinan que para el año 2031 la cobertura de agua potable debe alcanzar al 75,3% de la población de la concesión y el servicio de cloacas al 63,9%. Al finalizar el contrato de concesión en 2056, las exigencias operativas ascienden al 90% de cobertura en agua y al 75% en cloacas.
Esquema tarifario
El contrato modifica la facturación de los usuarios para garantizar el fondeo de las obras y reducir los subsidios del Estado Nacional. Se consolida la aplicación del Coeficiente de Modificación K, un mecanismo de ajuste mensual automático basado en una fórmula polinómica que pondera los costos de energía eléctrica, salarios y productos químicos. El concesionario aplicará la variación de la fórmula sin topes porcentuales.
Para los usuarios no medidos, que abonan según la superficie del inmueble, se reduce la cantidad de categorías geográficas. Los 11 coeficientes zonales actuales se reemplazan por un esquema de 5 niveles.
La propuesta de la empresa proyecta elevar la factura promedio de $27.156 a $30.250 antes de computar la inflación. El financiamiento estatal se limitará al Programa de Tarifa Social para subsidiar a la demanda vulnerable. Asimismo, el cuadro tarifario incorpora pautas para asentamientos informales y suma el cobro por desagües pluviales en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Proveedor y dueño
La participación de Mauricio Filiberti a través de Transclor SA genera una integración vertical en la compañía. Transclor SA abastece de policloruro de aluminio a AySA ininterrumpidamente desde 2009.
Con el resultado de la licitación, el proveedor de insumos químicos asume la propiedad y administración del servicio sanitario. De esta manera, Mauricio Filiberti amplía su participación en el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde ya opera como accionista de las distribuidoras Edenor y Metrogas. La estructura corporativa de los adjudicatarios consolida un holding de servicios públicos bajo administración privada en el principal centro urbano del país.
El nuevo modelo de facturación y el plan de obras serán evaluados institucionalmente. El Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS) convocó a una audiencia pública para el 26 de octubre de 2026. Superada esta instancia legal, el consorcio tomará el control formal de las operaciones.
