"Hay certeza de que el Sol y la Tierra llegarán a su fin, pero no se puede anticipar como profecía"

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La mendocina Beatriz García, científica del Conicet y vicepresidenta de la Unión Astronómica nacional, desmitifica los rumores que todos ponen en boca de los mayas acerca del fin de mundo. 

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Las redes sociales explotan con la teoría del fin del mundo, sin embargo los científicos aseguran que no tiene sustancia.

Los mayas -cultura dotada de conocimientos astronómicos- “no anunciaban profecías sino que, a través de la observación y del cálculo, predecían sucesos naturales periódicos tales como eclipses o las fases de la Luna o Venus”, explicó a Télam Beatriz García, astrónoma del Conicet y vicepresidenta de la Unión Astronómica Internacional.

Según esos cálculos, "estamos ante el fin de una era que estaba formada por 13 ´batkunes´. El 2012 es el fin del ´baktun 13´".

La científica estimó una "locura" pensar que va a ocurrir un evento tan imposible de predecir como es la destrucción total del mundo y adjudicó esas "versiones" a la especulación de algunas personas o grupos que "sacan provecho de estas situaciones".

"Hay certeza de que en algún momento, el Sol y la Tierra llegarán a su fin, como todo lo que existe en el Universo", indicó la investigadora, aludiendo a eventos ocurridos en magnitudes de millones de años luz.

"De eso sí hay certeza científica, pero de ninguna manera se podrá anticipar cuándo sucederá, ni como predicción ni como profecía", enfatizó.

Los cálculos mayas hallados en los códices (papiros) y las inscripciones en piedra nunca revelaron nada que pudiera anunciar el fin del mundo. Solo hablaban del fin de una era, justo lo que va a ocurrir cuando comience el verano en el hemisferio sur. Más allá de las profecías, el fenómeno es digno de estudio para los antropólogos.

"La aceptación social de la profecía está vinculada desde el punto de vista de la astronomía cultural al proceso de globalización ya que hay una posibilidad de acceder a contenidos culturales de diferentes contextos y de distintos lugares para intentar construir con eso nuevos horizontes de sentido", afirmó el antropólogo y astrónomo del Conicet, Alejandro López.

Que en este caso se haya recurrido a los mayas como fuente de legitimación, se vincula con el valor simbólico que hoy se le asigna "a lo aborigen como fuente de una sabiduría alternativa", sostuvo López, que integra el Instituto de Ciencias Antropológicas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

La lectura del calendario maya es "una re-versión de la observación que hicieron los mayas: el fin del baktun es el fin de un ciclo de su calendario, como cuando se termina un siglo del nuestro", explicó el antropólogo.

Para el antropólogo, "la búsqueda de una raíz americana por parte de movimientos vinculados a la espiritualidad funciona además como crítica al paradigma del desarrollo moderno occidental".

En este contexto, a partir del año 2000, "volvió a tomar fuerza una gran expectativa milenarista, especialmente entre algunos grupos vinculados al movimiento de la new age, que se inició alrededor de los 60 y que explica el fin de la era de Piscis y el comienzo de la era de Acuario", opinó.

"El fenómeno cultural es que un montón de personas se esté preguntando, más allá de las versiones catastrofistas, sobre la posibilidad de que alguien tenga el conocimiento de cómo va a ser el fin del mundo", explicó López.

Según López, "podríamos inferir que del fenómeno cultural se desprende un pensamiento tranquilizador: que hay un sentido y que hubo seres humanos que habrían podido acceder a ese sentido".

Sergio Toscano, del Observatorio Astronómico "Padre Adolfo Kolping", de Posadas (Misiones), recordó que "varios astrólogos profetizaron hace unos años que el fictico planeta Hercóbulus (creado por un medium brasileño) se estaría acercando al planeta Tierra y sería el causante del fin del mundo el día 11 de Agosto de 1999".

 

"Después del fracaso de esa profecía, el cuento del lejano planeta ha reaparecido aprovechando el supuesto fin del mundo maya, este 21", dijo Toscano.

El científico explicó que "la realidad es que de tantos miles de astrónomos en el mundo observando la bóveda celeste ninguno ha dado parte del descubrimiento de Hercóbulus", pero "los promotores de esta ciencia ficción salen al cruce diciendo que no lo ven porque es invisible".

"Sea visible o invisible, debería por su tamaño (cuatro veces el de Júpiter) alterar o perturbar a los planetas del sistema solar, y eso no está ocurriendo", aseguró.

En tanto, otra versión que vaticina el "fin del mundo" alude a "la gran llamarada" que dejará a todo el planeta sin energía eléctrica este 21 de diciembre.

"Profetizar una llamarada solar gigante que deje a todo el planeta sin energía eléctrica es una locura total, y lamentablemente estas mentiras preocupan al común de la gente que no tiene demasiados conocimientos", enfatizó el científico.

Fuente: Télam

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