La rosca del gobernador

Lijo y García Mansilla: Alfredo Cornejo acompañó a Javier Milei hasta la puerta del cementerio

Share
Tiempo estimado de lectura: 3 minutos

Javier Milri y Alfredo Cornejo.

Los senadores nacionales de Alfredo Cornejo acompañaron a Javier Milei hasta la puerta del cementerio en su cruzada para salvar la designación por decreto de dos jueces de la Corte Suprema. Luego se cruzaron de vereda para sumarse a los que echaban tierra sobre el cadáver de los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla.

Los senadores radicales por Mendoza, Mariana Juri y Rodolfo Suárez, capitularon en la defensa de la estrategia libertaria recién después de agotar todas las posibilidades para evitar la sesión, que terminaría con el mayor golpe del Congreso al Ejecutivo anarcocapitalista.

El gobernador de Mendoza instruyó a sus intérpretes en el Senado ayudar al presidente a voltear la sesión del jueves.

"No quiero que el Gobierno que apoyo pase una situación incómoda", ordenó desde los medios Cornejo en las vísperas de la definición de la suerte de los pliegos de Lijo y García Mansilla.

Cornejo, el jefe de la rosca

Juri y Suárez siguieron los designios de su jefe político en las sombras del escenario parlamentario. La participación de los senadores radicales en la operación de salvataje a Milei fue conducida por el jefe del bloque, Eduardo Vischi, correntino a las órdenes del gobernador Gustavo Valdés, aliado de Cornejo en la interna del partido.

El partido radical se fracturó otra vez con el ascenso al poder de Milei. Por un lado se plantaron los colaboracionistas con la extrema derecha gobernante, con el auspicia el establishment, y los que resisten los palos y zanahorias que reparte la Casa Rosada para neutralizar la relación de fuerza incómoda que aparenta en el Congreso. Los colaboracionistas son mayoría por amplio margen dentro la UCR.

La única manera de salvar a los jueces por decreto era impedir la sesión, puesto que el gobierno no tenía ninguna posibilidad de reunir los dos tercios de los votos que establece la constitución para catapultar a un abogado a la Corte Suprema de Justicia.

El Senado tiene 72 asientos, tres por cada provincia y la CABA, para consagrar jueces se necesitan 48 votos si están todas las bancas ocupadas. El quórum exige que al menos 37 senadores se sienten en sus bancas para dar inicio a la sesión. El tratamiento de los pliegos para la Corte fue habilitado con el quórum justo, no sobraba ninguno de los senadores sentados para dar inicio a la sesión.

El bloque del peronismo y los aliados en la Cámara Alta reúne 34 senadores. Dos fueron funcionales a Milei: el santafecino Marcelo Lewandowski y la jujeña Carolina Moisés merodearon el recinto sin sentarse hasta que la sesión comenzó. El resto se abroqueló tras la conducción del formoseño José Mayans, presidente del bloque, para garantizar que, logrado el quórum, fuese irreversible la derrota para el Ejecutivo.

Los viejos transeúntes de los pasillos del Congreso aseguran que los legisladores votan con la mano, pero también con el culo. Los radicales Martín Lousteau (porteño) y Pablo Blanco (fueguino) pusieron el culo a sus bancas contra la orden del presidente de la bancada, Eduardo Vischi. Los macristas Alfredo De Ángeli y Victoria Huala hicieron lo mismo. El último culo para el quórum lo puso Eduardo Paoltroni, libertario desterrado de La Libertad Avanza.

Con la sesión en marcha, la suerte de los pliegos estaba echada. A García Mansilla le votaron en contra 51 senadores, mientras que a Lijo lo bocharon 43 legisladores. Mayor incomodidad para Milei es imposible.

Cornejo tuvo en los instantes previos a la sesión la esperanza de poder sumar a la salvación del papelón al gobierno, impidiendo la sesión, pero rápidamente comprobó que se había hecho de noche y que su socio estratégico para mantenerse en el poder empezaba a caminar irremediablemente incómodo el tramo hacia las elecciones de medio término.

Share