Los catalanes deciden el domingo si avanzan en la independencia de Madrid

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Cataluña, la región más potente de España, acude el domingo a las urnas convocada por el presidente y candidato a la reelección, Artur Mas, quien busca una mayoría absoluta para iniciar el camino hacia la independencia en medio de una severa crisis.

Las elecciones en Cataluña suponen un gran desafío para el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, ya que pueden abrir un escenario inédito de inestabilidad política en España en momentos en que el país busca una salida a la peor crisis económica de su historia reciente aplicando duras recetas fondomonetaristas.

Más de cinco millones de catalanes están llamados a votar un nuevo parlamento regional, pero los comicios se presentan como un referendo a la apuesta soberanista de Mas, cuyo partido nacionalista de centro derecha Convergencia i Unió (CiU) volvería a ganar, aunque sin la deseada mayoría absoluta, según las encuestas.

Sin embargo, también avanzarían las opciones independentistas minoritarias, lo que permitiría la conformación de un parlamento con mayoría soberanista, algo que ya existía.

Tras las elecciones, Mas pretende convocar un referendo soberanista aunque sea rechazado por Madrid por “inconstitucional”.

Si bien el dirigente regional defiende una Cataluña con Estado propio en la Unión Europea (UE), también dice que está dispuesto a seguir adelante si los catalanas se lo piden, aunque queden fuera del bloque europeo.

Este punto es clave, ya que los sondeos reflejan que el porcentaje de catalanes que apoyan la independencia –en algunos casos más del 50%- cae de forma considerable ante la hipótesis de una Cataluña independiente fuera de la UE.

Debido a la polarización del electorado en torno a la cuestión de la secesión, el derechista Partido Popular (PP) de Rajoy, que lleva a Alicia Sánchez Camacho como candidata y defiende la continuidad de Cataluña “en España y Europa”, amenaza con desbancar a los socialistas como segunda fuerza política.

Por su parte, el Partido Socialista de Catalunya (PSC), de Pere Navarro, alcalde de un municipio industrial y un desconocido para muchos catalanes, se encamina hacia su peor derrota.

Su posición intermedia al defender el “derecho a decidir” de los catalanes, junto con una propuesta federalista que los socialistas de Madrid habían enterrado, le hacen perder votos por todos lados.

Aunque todas las encuestas publicadas por los diarios españoles coinciden en que CiU vencería sin mayoría absoluta, un sondeo difundido por el diario británico The Guardian indica que el partido de Mas perderá entre 3 y 5 escaños, mientras PP, PSC empatarían con entre 21 y 22.

Algunos analistas coinciden en que la combinación de la grave crisis económica y el tema de la independencia puede traer sorpresas.

“El escenario es muy complicado, hay muchos indecisos, más de un 30%, y votantes que están hartos, cansados de todo, y no encuentran representación en las diferentes alternativas”, dijo a Télam Oriol Bartomeus, profesor de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

“La campaña va de una cosa -independencia sí o no-, y la sociedad vive otra cosa, la crisis, los recortes, el elevado desempleo, y el choque de estos dos planos puede traer sorpresas”, añadió el experto.

Además, la recta final de la campaña estuvo marcada por las sospechas de corrupción vertidas contra Mas y el mítico ex presidente catalán, Jordi Pujol.

El diario El Mundo, afín a la derecha, publicó un informe policial –sin pruebas- sobre unas cuentas bancarias a nombre de Mas y de su familia en Suiza, relacionadas con una gran trama de corrupción destapada hace tres años y que salpica al partido del presidente catalán.

Mas denunció una “campaña sucia” y acusó al gobierno de Rajoy, al PP, instituciones y el diario El Mundo de estar detrás de la filtración, “manipulando para alterar el resultado de las elecciones”.

Rajoy evitó confrontar con Mas sobre este asunto y se limitó a decir que las acusaciones en su contra eran una “falsedad”.

El dirigente catalán anticipó los comicios tras la multitudinaria manifestación separatista que tuvo lugar el 11 de septiembre en Barcelona y el posterior rechazo de Rajoy a su proyecto de “pacto fiscal”, con el que pretendía darle a Cataluña un mayor control sobre sus tributos.

A pesar de que Mas se mostró partidario de la independencia en el pasado, esta opción no había sido nunca el proyecto de la fuerza política que él lidera.

El giro de Mas tuvo lugar en medio del avance del independentismo derivado del aumento del descontento social por la crisis y las políticas de ajuste del gobierno nacional.

Con 7,5 millones de habitantes, la norteña Cataluña es la región más rica de España, pero también una de las más endeudadas, con 40.000 millones de euros.

El presidente catalán tuvo que solicitar recientemente un rescate al Ejecutivo central para evitar un default, situación que Mas atribuyó al “expolio fiscal” que sufre Cataluña por parte de Madrid.

Cataluña es una de las “nacionalidades históricas” de España, cuenta con una cultura y lengua propia –que fue prohibida durante el franquismo-, y entre los catalanes existe un fuerte sentimiento de identidad común.

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