Los Legionarios de Cristo pidieron perdón por los abusos de su fundador y reconocieron la complicidad interna

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La congregación ultraconservadora fundada en 1941 reconoció por primera vez los crímenes de Maciel fallecido en 2008 y protegido durante años por Juan Pablo II.

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Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, junto al papa Juan Pablo II.

 

Después de que fuera publicado el lapidario informe que la ONU realizó sobre la actuación del Vaticano en los casos de abusos sexuales, los integrantes de la congregación mexicana Legionarios de Cristo publicaron un comunicado en el que, de manera inédita, condenaron las violaciones perpetradas por su fundador y antiguo líder, Marcial Maciel, a las que consideraron actos "gravísimos y objetivamente inmorales". También pidieron perdón por los crímenes cometidos y reconocieron que no hubiesen sido posibles sin la complicidad de la propia orden católica.

A través de un documento de diez puntos, la máxima autoridad de los Legionarios de Cristo, una congregación ultraconservadora fundada en 1941, pidió disculpas por los abusos de Maciel "a seminaristas menores de edad, por los actos inmorales con hombres y mujeres adultos, el uso arbitrario de su autoridad y de los bienes, el consumo desmesurado de medicamentos adictivos y el haber presentado como propios escritos publicados por terceros".

Es la primera vez que los crímenes de Maciel –fallecido en 2008 y protegido durante años por Juan Pablo II– son repudiados por su propia congregación. "Nos apena que muchas víctimas y personas afectadas hayan esperado en vano una petición de perdón y de reconciliación por parte del padre Maciel y hoy queremos hacerla nosotros, expresando nuestra solidaridad con todas ellas", explicaron los miembros de los Legionarios a través de un comunicado publicado tras la realización de una asamblea que permanece reunida en Roma desde el pasado 8 de enero, con la intención de que el Papa Francisco avale su "refundación".

Uno de los hitos de la mentada refundación fue la elección de nuevas autoridades dentro de la congregación. De hecho, el sacerdote mexicano Eduardo Robles Gil fue nombrado ayer como nuevo director general. Pero en la asamblea los Legionarios también hablaron sobre el pasado y reconocieron que hubo una "exaltación excesiva" y una "visión acrítica" de la figura de Maciel.

Además, admitieron que todos los crímenes de su viejo líder –incluso el abuso sexual de sus propios hijos, que tuvo con dos mujeres distintas– no hubiesen sido posibles sin la complicidad de la orden católica. "Hoy reconocemos con tristeza la incapacidad inicial de creer en los testimonios de las personas que habían sido víctimas del padre Maciel, el largo silencio institucional y, más adelante, los titubeos y errores de juicio a la hora de informar a los miembros de la congregación y a las demás personas. Pedimos perdón por estas deficiencias que han aumentado el dolor y desconcierto de muchos", expresaron.

Ante el mea culpa realizado por los Legionarios, las víctimas de Maciel pidieron al Papa Francisco que expulse de la Iglesia a los curas pedófilos, al tiempo que demandaron una "renovación de la jerarquía religiosa" (ver aparte). El sacerdote mexicano fue separado del ministerio público en 2006, dos años antes de que muriera, por orden del entonces Pontífice Benedicto XVI, con el objetivo de que llevara una vida de "oración y penitencia". Sin embargo, nunca se dijeron las causas ni hubo una sanción para Maciel, que en aquel momento tenía 86 años.

Fuente: Infonews

 

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