Asumió hace un año.

Trump desafía al mundo a obedecer o morir víctima del aparato militar de EE.UU.

El magnate republicano desplegó en un año un conjunto de acciones ejecutivas con el que transformó dramáticamente tanto la posición internacional de Estados Unidos como el tejido social doméstico. INFOGRAFÍA INTERACTIVA
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Donald Trump cumplió un año de su segundo mandato como Presidente de Estados Unidos.

El 20 de enero de 2025, Donald Trump regresó a la Casa Blanca proclamando el advenimiento de la «Era Dorada de América». Sin embargo, lo que se desarrolló durante los siguientes 365 días fue algo muy diferente: decisiones precipitadas, alianzas fracturadas, políticas económicamente contraproducentes y un sistemático ataque a las protecciones de derechos civiles que la nación había tardado décadas en construir.

Trump desplegó en un año un conjunto de acciones ejecutivas con el que transformó dramáticamente tanto la posición internacional de Estados Unidos como el tejido social doméstico.

Los primeros cien días

Desde el primer día en el cargo, la administración Trump actuó con una velocidad y decisión que dejó poco lugar a la deliberación institucional. Dentro de las primeras veinticuatro horas, Trump firmó más de doscientas órdenes ejecutivas, revocando decenas de acciones de la administración Biden.

Entre estos cambios se encontraban acciones para eliminar iniciativas de equidad racial, desmantelar programas de diversidad, equidad, inclusión y accesibilidad (DEIA) en el gobierno federal, y revocar protecciones laborales para trabajadores federales mediante la reimplementación del controvertido «Schedule F».

Lo que fue particularmente alarmante fue el ataque sistemático a los derechos civiles. La administración emitió una orden ejecutiva buscando acabar con la ciudadanía por nacimiento, un derecho que había formado parte de la Constitución estadounidense durante más de 150 años a través de la Decimocuarta Enmienda.

Aunque esta orden fue desafiada inmediatamente en los tribunales, su misma emisión marcó un momento sin precedentes en la historia presidencial moderna.

La represión migratoria

Construido Trump declaró una emergencia nacional en la frontera sur el mismo día de su toma de posesión, estableciendo el telón de fondo legal para la campaña de represión migratoria más agresiva jamás vista.

La administración rescindió políticas que protegían «lugares sensibles» —iglesias, escuelas y hospitales— de operaciones de inmigración, permitiendo que los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) condujeran arrestos prácticamente en cualquier lugar.

El resultado fue devastador. Según datos de la administración, se llevaron a cabo 622,000 deportaciones durante el primer año, mientras que datos de proyectos independientes registran aproximadamente 350,000.

De más importancia es la composición de estos detenidos: aproximadamente la mitad de las personas detenidas por ICE en 2025 carecía de condenas criminales o cargos pendientes, lo que sugiere una represión indiscriminada.

La administración desplegó además la Guardia Nacional en ciudades  estadounidenses como Los Ángeles, Nueva Orleans y Minneapolis, describiendo estas acciones como medidas de seguridad doméstica.

Una de las consecuencias más trágicas de esta represión fue la muerte de Rebecca Good en Minneapolis en enero de 2026, cuando un agente de ICE disparó contra ella.

Una encuesta de Quinnipiac encontró que el 57% de los votantes desaprobaba cómo ICE estaba haciendo cumplir las leyes migratorias. Los oficiales de ICE  frecuentemente no llevaban ropa identificatoria durante las redadas, y activistas denunciaron que las tácticas de la agencia constituían un «terrorismo comunitario».

Desmantelamiento de los derechos civiles

Si bien la represión migratoria fue el aspecto más visible de la ofensiva doméstica de Trump, fue únicamente una parte de un ataque más amplio contra las protecciones de derechos civiles.

Human Rights Watch documentó que la administración adoptó «un amplio rango de tácticas, políticas y acciones autoritarias que socavaban las protecciones de derechos humanos así como muchos pilares clave de la democracia estadounidense».

Entre las acciones más controvertidas se encontraba una orden ejecutiva que redefinía el «sexo» en términos binarios estrictos, prohibiendo el reconocimiento de la identidad de género diferente del sexo asignado al nacer. La orden también ordenaba a las agencias carcelarias y de inmigración ignorar las pautas de la Ley de Prevención de Violación en Prisiones, instituyendo una política de fuerza bruta que obligaba a mujeres transgénero a ser encarceladas en prisiones para hombres contra su voluntad.

Adicionalmente, la administración congeló todos los nuevos casos de derechos civiles en la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia, ordenando una «congelación de litigios» que impedía que los abogados presentaran mociones, amicus briefs o declaraciones de interés.

El propio Departamento de Justicia, que históricamente había sido un defensor de los derechos civiles, se convirtió bajo Trump en una herramienta para socavar esas protecciones.

En el frente reproductivo, la administración reforzó la Enmienda Hyde, que prohíbe el financiamiento federal para servicios de aborto, y reinstituyó la «Política de la Ciudad de México», que restringe la asistencia internacional a organizaciones que proporcionan, aconsejan o abogan por servicios de aborto legal.

El sitio ReproductiveRights.gov, lanzado por la administración Biden como recurso público para información sobre derechos reproductivos, fue eliminado.

El caos económico

El 2 de abril de 2025, Trump anunció una política arancelaria que denominó «Día de la Liberación». Este evento fue presentado como un punto de inflexión en la estrategia económica de la administración, donde se impondrían aranceles  recíprocos del 10% en la mayoría de las importaciones, con tasas aún más altas para países específicos.

La reacción de los mercados fue inmediata y negativa: el mercado de valores perdió aproximadamente 3.1 billones de dólares en valor en respuesta directa.

A pesar de que Trump posteriormente pausó estos aranceles generalizados para permitir negociaciones bilaterales —describiendo a los inversores como capaces de «los temblores»— la incertidumbre económica que generó estos cambios de política afectó profundamente al mercado laboral y los precios al consumidor. Aunque la administración posteriormente logró negociar alrededor de 90 acuerdos comerciales con socios comerciales, los aranceles más amplios se mantuvieron, con un aumento de ingresos fiscales estimado en 143.8 mil millones de dólares en 2025, lo que representó el aumento de impuestos más grande desde 1993.

A diferencia de las promesas de campaña de Trump de crear «millones y millones de empleos de cuello azul», el primer año de su administración presenció una de las tasas más débiles de crecimiento del empleo fuera de una recesión desde 2003. Se añadieron solo 584,000 empleos durante todo 2025, en comparación con más de 2 millones en 2024. Aún más revelador fue que el 85% de estos empleos fueron creados antes del anuncio del «Día de la Liberación», sugiriendo que la política arancelaria tuvo un efecto depresivo sobre la creación de empleo en la segunda mitad del año.

El promedio mensual de creación de empleos en 2025 fue de aproximadamente 49,000 trabajadores, menos de un tercio del promedio de 168,000 en 2024 . El sector manufacturero, que Trump había prometido específicamente revitalizar, experimentó pérdidas: 72,000 empleos desaparecieron en la manufactura entre abril y diciembre de 2025, después de que los aranceles fueron plenamente implementados.

El desempleo aumentó de un 4% en enero a un 4.4% en diciembre de 2025, representando aproximadamente 638,000 trabajadores sin empleo adicionales. Los trabajadores de color, particularmente hombres y mujeres negros, experimentaron dificultades especialmente agudas para encontrar empleo. Para los trabajadores jóvenes entre 16 y 24 años, la tasa de desempleo saltó 1.3 puntos porcentuales durante el año.

El costo de vida y la inflación persistente

Aunque Trump prometió en su discurso inaugural que pondría fin a la inflación en su «Día 1» de mandato, la realidad fue muy diferente.

La inflación persistió a lo largo de 2025, manteniéndose en 2.7% anualmente, lo que está por encima de la meta del 2% de la Reserva Federal.

Dos estudios notables atribuyeron esta inflación persistente directamente a las políticas arancelarias de Trump, estimando que los aranceles agregaban entre 0.5 y 0.7 puntos porcentuales al índice de precios al consumidor. Los precios de los alimentos fueron particularmente problemáticos. En diciembre de 2025, los precios de los alimentos crecieron a su tasa mensual más rápida desde el otoño de 2022.

El precio de la carne de res aumentó un 16% entre enero y diciembre, mientras que el café se disparó un 20%.  Frutas y mariscos subieron un 6% como resultado directo de los aranceles de Trump. Un análisis de una canasta de compras típica de supermercado mostró que los precios promedio aumentaron un 5% de diciembre de 2024 a diciembre de 2025.

Los hogares estadounidenses enfrentaban un costo promedio de $1,700 adicionales anuales simplemente para comprar los mismos bienes del año anterior, una cifra que se estima aumentará. Esto es particularmente significativo cuando se considera el contexto más amplio: según Moody’s Analytics, el hogar estadounidense típico gasta ahora $184 más mensuales para comprar los mismos bienes y servicios que hace un año, y $590 más mensuales que hace tres años.

Salud, vivienda y servicios básicos

La crisis de asequibilidad no se limitó a los alimentos. La administración, trabajando con el Congreso controlado por los republicanos, aprobó la «Ley One Big Beautiful Bill» en julio de 2025. Esta ley incorporaba recortes fiscales corporativos pero también hacía «los mayores recortes de todos los tiempos» en el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria, dejando a millones de estadounidenses más vulnerables.

En el frente de seguros de salud, la administración permitió que los créditos fiscales premium mejorados del Affordable Care Act expiraran a finales de 2025, resultando en aumentos de primas drásticos en 2026.

Se esperaba que las primas de los planes de mercado aumentaran un 114% de 2025 a 2026. Para una pareja de 55 años con un ingreso de $90,000, el costo de un plan de plata aumentó de $638 mensuales ($7,650 anuales) a $2,179 mensuales ($26,153 anuales). Como resultado, 1.4 millones de estadounidenses menos seleccionaron planes de mercado en 2026, con proyecciones de que 7.3 millones perderían cobertura.

En el frente de servicios básicos, millones de residentes en 49 estados y Washington D.C. enfrentaban aumentos de facturas de servicios o propuestas de aumento de tarifas para 2027, costando a los consumidores casi 85.8 mil millones de dólares para 2028.

En 2025, los precios de la electricidad aumentaron 2.5 veces más que la tasa anual de inflación, la tasa anual más alta desde diciembre de 2014. Los precios mayoristas de gas natural aumentaron un 56% en 2025 respecto al promedio anual de 2024, burlando la promesa de Trump de reducir los precios de energía a la mitad.

Reordenamiento geopolítico

Quizá ningún aspecto de la política exterior de Trump haya sido más perturbador que su hostilidad hacia los aliados históricos de Estados Unidos en Europa. En una ruptura sin precedentes con el liderazgo presidencial anterior, Trump amenazó repetidamente con tomar Groenlandia, un territorio de Dinamarca, un miembro de la OTAN.

Cuando los líderes europeos se opusieron firmemente a esta «adquisición», Trump respondió con amenazas de aranceles del 25% contra ocho naciones europeas.

Diplomáticos europeos, en conversaciones privadas, describieron la conducta de Trump como «loca» y «desequilibrada», con algunos expresando que merecía represalias europeas sin precedentes.

Cuando Dinamarca desplegó tropas en Groenlandia para defender su territorio, la administración Trump no retrocedió. Los oficiales electorales alemanes advirtieron que si Trump realmente tomaba Groenlandia por la fuerza, estaría violando la Carta de la ONU y la alianza NATO sería efectivamente «terminada», según declaró la Primer Ministra de Dinamarca Mette Frederiksen.

El daño a la confianza fue profundo. La Canciller de Alemania Friedrich Merz, un ferviente transatlantista, se encontró en una posición imposible. Durante una visita a Washington en junio de 2025, intentó asegurar el compromiso estadounidense con la defensa de Europa, prometiendo aumentar el gasto de Alemania en defensa según Trump lo exigía. A cambio, Trump ofreció nada. Académicos de relaciones internacionales alemanes describieron la situación como la más tensa jamás vista entre los dos países, con Alemania considerando si debe estar preparada para un ataque de su aliado NATO más importante.

Desde el Foro Económico Mundial en Davos, el Presidente francés Emmanuel Macron advirtió sin mencionar directamente a Trump: «Es un cambio hacia un mundo sin reglas, donde la ley internacional es pisoteada, y donde la única ley que parece importar es la del más fuerte con ambiciones imperiales resurgiendo».

La Estrategia de Seguridad Nacional

La Estrategia Nacional de Seguridad de 2025 emitida por la administración en diciembre capturó esta reorientación geopolítica. La estrategia criticaba enérgicamente a los aliados europeos, advirtiendo de una «borradura civilizacional» a través de la inmigración mientras permanecía notablemente silenciosa sobre la agresión rusa.

Múltiples analistas señalaron que Trump declara su intención de «reiniciar» relaciones bilaterales con Rusia, proporcionar «alivio de sanciones» a Moscú, y permitir que Rusia «normalice» sus relaciones con Estados Unidos.

Esta reorientación fue particularmente evidente en la política de Oriente Medio. Mientras que Trump afirmaba el logro de un alto el fuego entre Israel y Hamas que se mantuvo en su segunda fase, también realizó ataques aéreos contra instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025.

Sugirió públicamente a Benjamin Netanyahu que Estados Unidos debería «ser dueño» de la Franja de Gaza, «nivelarla» y convertirla en la «Riviera del Mediterráneo».

América Latina bajo la «Doctrina Donroe»

En el hemisferio occidental, Trump instituyó lo que denominó la «Doctrina Donroe», una reimaginación del siglo XIX de la Doctrina Monroe que reinvencionaba el rol de Estados Unidos en la región. El epítome de esta doctrina fue la operación militar de enero de 2026 para capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro, llevada a cabo por fuerzas especiales estadounidenses.

La captura de Maduro fue descrita como la operación militar más importante de Estados Unidos en el hemisferio occidental en décadas.

Sin embargo, la operación fue marcada por una violencia extrema. Ataques aéreos contra presuntos «narcoterroristas» en el Caribe y Pacífico mataron a más de 95 personas, generando acusaciones de crímenes de guerra.

En uno de estos incidentes, la administración publicó un video de militares estadounidenses destruyendo una barca en el mar, afirmando que mató a 11 «narcoterroristas».

En el Istmo de Panamá, Trump amenazó con «recuperar» el Canal de Panamá, que había sido transferido a Panamá por Estados Unidos en 1977. Aunque Trump no persiguió militarmente este objetivo, su simple amenaza fue suficiente para que el Presidente de Panamá José Raúl Mulino «rápida y silenciosamente» estuviera de acuerdo con una serie de concesiones, incluyendo un reexamen de la inversión china en el país.

Aranceles y aliados comerciales

La política comercial de Trump también tuvo ramificaciones geopolíticas significativas. Después del «Día de la Liberación», Trump impuso aranceles de 25% sobre Canadá y México, amenazando con deshacer el Acuerdo de Estados Unidos, México y Canadá (USMCA), que el mismo Trump había negociado en su primer mandato.

El déficit comercial entre Estados Unidos y Canadá alcanzó aproximadamente $263 mil millones en 2025, cifra que realmente se amplió bajo el USMCA que Trump había celebrado.

A Canadá se le pasó especialmente mal. Trump amenazó con que quería ver a Canadá convertida en el «estado 51» de Estados Unidos. El Primer Ministro de Canadá Mark Carney, recientemente electo, se encontró diciendo de manera casi resignada que «el orden viejo se fue, y no debería ser lamentado», sugiriendo una capitulación ante las realidades del nuevo orden de Trump.

Resistencia popular

La respuesta doméstica a estas políticas fue un resurgimiento sin precedentes de la actividad de protesta. Manifestaciones en Estados Unidos aumentaron aproximadamente un 77% en 2025, la cifra anual más alta registrada. Las protestas fueron particularmente grandes en junio, cuando redadas de ICE en Los Ángeles generaron protestas que involucraban entre 2 y 4.8 millones de estadounidenses.

La manifestación nacional «No Kings» en junio de 2025 atrajo magnitudes similares, con aproximadamente 60% de las protestas anti-Trump mostrando explícitamente apoyo a migrantes.

En enero de 2026, «ICE Out For Good» concluyó su primer día con acciones «abrumadoramente pacíficas» a lo largo del país, aunque un tribunal federal emitió una orden de restricción temporal bloqueando redadas indiscriminadas de ICE en California. Murieron 32 personas en detención de inmigración en 2025, según informes de la ACLU.

Polarización y fragmentación política

Las encuestas revelan una nación profundamente dividida. Una encuesta del Instituto de Investigación sobre Política Pública encontró divisiones asimétricas profundas sobre las acciones sin precedentes de Trump, con divisiones particulares entre partidarios y razas.

El 70% de los estadounidenses predijo que 2026 sería un año de dificultad económica.

La aprobación de Trump en materia de economía, que era fuertemente positiva en enero de 2025, se volvió fuertemente negativa en diciembre.

Con respecto a la violencia política, más de la mitad de los estadounidenses dijeron que la violencia motivada políticamente está aumentando. El 53% ve el extremismo de izquierda como un problema grave, mientras que el 52% ve el extremismo de derecha de manera similar.

Las divisiones en el país se han vuelto «más obvias que nunca, particularmente en torno a temas sociales», según una encuesta del Centro Americano de Comunidades.

Orden alterado

Después de un año, la presidencia de Donald Trump ha presenciado una transformación fundamental tanto de la posición geopolítica de Estados Unidos como de sus instituciones domésticas. Internacionalmente, el país que alguna vez fue el campeón de un orden basado en reglas ha adoptado una postura que la presidenta francesa describió como una que pisotea la ley internacional.

Los aliados que durante setenta y cinco años se habían apoyado en el liderazgo estadounidense están buscando alternativas.

La Unión Europea está considerando represalias arancelarias. Canadá, en una desviación de su posición histórica, ha comenzado a considerar el pensamiento anteriormente «impensable».

Domésticamente, los derechos que se suponía estaban protegidos por la ley han sido atacados sistemáticamente. Las protecciones de derechos civiles han sido desmanteladas. Las personas transgénero enfrentan encarcelamiento basado en el género. Las mujeres tienen opciones reproductivas disminuidas.

Los inmigrantes enfrentan represión sin precedentes. Los ciudadanos han sido depravados de acceso a información sobre sus derechos reproductivos. El Departamento de Justicia, históricamente defensor de los derechos civiles, ha sido convertido en una herramienta para socavarlos.

Económicamente, los estadounidenses están peor. Mientras que Trump prometió prosperidad, lo que entregó fue inflación persistente, crecimiento de empleos débil, pérdidas de empleos en manufactura, y aumentos dramáticos en costos de alimentos, salud y servicios. Un hogar estadounidense típico está gastando casi $600 más mensuales que hace tres años.

La pregunta que se cierne sobre la nación es si estos cambios son reversibles. Con las elecciones intermedias avecinándose y la economía mostrando signos de debilidad, la política estadounidense se encuentra en una encrucijada. Lo que queda es una nación polarizada, alianzas dañadas, y un conjunto de instituciones democráticas que han sido debilitadas de maneras que podrían requerir décadas para reconstruir.

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