Contra el feroz ajuste de Milei

Bajo el sol, la lluvia, con frío y con calor: jubilados de Mendoza cumplieron 100 rondas a la plaza

Con cien rondas cumplidas y dos años de persistencia en las calles, los jubilados mendocinos volvieron a ocupar la Plaza San Martín para denunciar el ajuste, la precarización de sus haberes y el incumplimiento de la cobertura médica.

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Bajo un sol implacable, los jubilados mendocinos volvieron a ocupar la Plaza San Martín para celebrar la ronda número cien de sus protestas semanales desde que arrancaron en enero de 2024, cuando comenzaron a avizorar las consecuencias del plan de ajuste de Javier Milei, que los tiene entre sus blancos principales.

“Mil veces estaremos rondando si es necesario”, repitieron los organizadores, en una consigna que resume la persistencia de un movimiento que no se resigna.

Hubo reclamos pero también canciones, poesía y hasta performances artísticas que cuestionaron al PAMI, representado como un zombie, y a la CGT, dormida ante el padecer de los trabajadores.

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Reclamos que trascienden lo jubilatorio

La jornada no fue sólo conmemorativa. Los manifestantes insistieron en la urgencia de una cobertura médica efectiva y en aumentos reales de sus haberes. Hoy, un jubilado percibe alrededor de $400.000 —incluido un bono de $70.000 congelado desde hace dos años—, mientras que la canasta básica supera el $1.514.000, según la Defensoría de la Tercera Edad. “Comemos o nos curamos”, sintetizaba una pancarta que reflejaba la disyuntiva cotidiana entre alimentos, alquiler y medicamentos.

La protesta también expuso el incumplimiento judicial del PAMI en la entrega gratuita de remedios, la reducción de profesionales en áreas críticas como traumatología y el aumento de cuotas en obras sociales como OSEP. La falta de representación efectiva en los directorios de estas instituciones fue otro eje de denuncia, junto con la advertencia sobre el uso del Fondo de Garantía de Sustentabilidad. La consigna “Siempre defendiendo nuestros derechos y los de todo el pueblo” buscó ampliar el horizonte: la defensa de la tercera edad como defensa de la salud pública, la educación y la soberanía económica.

Gremios y multisectorial

La ronda número cien se realizó junto a la multisectorial, enlazando reclamos previsionales con luchas ambientales, sindicales y de derechos humanos. Estuvieron presentes gremios como La Bancaria y la Fadiunc, que sumaron su voz contra la reforma laboral impulsada por el oficialismo y la criminalización de la protesta social.

En la plaza se recordó la represión sufrida por jubilados en Buenos Aires y la persecución a quienes defienden el agua pura en Mendoza, trazando un puente entre las luchas territoriales y las demandas previsionales.

Cultura como resistencia

La protesta se vivió también como una celebración. Títeres gigantes recorrieron la plaza, músicos improvisaron canciones de lucha y bailarines pusieron cuerpo a la protesta. Hubo poesía y lecturas que recordaron que la cultura es también herramienta de resistencia, capaz de transformar la indignación en expresión colectiva. El PAMI fue representado como un zombie y la CGT como una institución dormida, en performances que buscaron interpelar tanto a las autoridades como a la sociedad.

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Persistencia en la plaza

Con dos años de presencia ininterrumpida en las calles y cien rondas cumplidas, los jubilados mendocinos dejaron claro que seguirán marchando cada miércoles hasta que sus reclamos sean escuchados. La ronda número cien no fue sólo un acto de protesta: fue la reafirmación de que la persistencia, incluso bajo el sol abrasador de enero, es la verdadera fuerza de quienes defienden derechos adquiridos y la dignidad de todo un pueblo.


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