Crimen de Lucas Carrazco

El fiscal pidió 18 años de prisión para el policía que mató por la espalda al hincha de la Lepra

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Lucas Carrazco y su madre (ya fallecida) Viviana Espina.

Un operativo policial desmedido, con un policía disparando gases en forma directa hacia hinchas de la Lepra fue el que terminó con la vida de Lucas Carrazco (22) en marzo de 2014. Esa fue la tesis principal de los alegatos de la querella en el juicio por el crimen del joven que murió a causa de un proyectil de gas lacrimógeno que impactó en su cabeza.

El fiscal Darío Tagua pidió 18 años de prisión para el policía acusado y solicitó además que el imputado sea encarcelado “hasta que quede firme la sentencia” por el alto riesgo de fuga teniendo en cuenta lo alto de la pena solicitada.

Guzmán Zalazar, está  acusado por homicidio simple con dolo eventual, agravado por el uso de arma de fuego y por ocurrir en un evento deportivo. Este delito tiene penas de 13 a 42 años.

Diego Guzmán durante la audiencia de alegatos por el crimen de Lucas Carrazco.

Los alegatos -basados en testimonios y pericias- apuntaron a la responsabilidad de Diego Guzmán, el policía de Infantería imputado por el asesinato, quien a sabiendas usó gases lacrimógenos tipo candela disparándolos de manera direccionada y directa a los hinchas que huían desde la cancha hacia Boulogne Sur Mer. Es decir: no fue una muerte accidental.

Tal como alegó la querella y sostuvo el fiscal “no puede alegar Guzmán que no podía prever el daño que iba a producir un cartucho disparado hacia un grupo de personas en forma directa”. Un cartucho como el que mató a Lucas “se puede disparar direccionando el cartucho hacia un lugar. Permite apuntar en forma aproximada dependiendo de la experticia del tirador. Es decir no es que a Guzmán se le disparó accidentalmente el cartucho”.

La noche del 14 de marzo la luz del estadio se cortó, lo que derivó en incidentes y corridas. Lucas Carrazco y su hermano, Mariano, estaban entre los hinchas que corrieron en las afueras del estadio. Guzmán era el único uniformado que manipulaba una pistola de gases lacrimógenos en el pelotón de Infantería que buscaba dispersar a los simpatizantes de la Lepra. Carrazco recibió un impacto en la cabeza y murió dos días después en el Hospital Central.

Fiscal Darío Tagua: “Guzmán era quien operaba la pistola lanza gases en el pelotón. Disparó en forma directa hacia los hinchas. No se le escapó el disparo”.

Tagua citó los testimonios que a lo largo de dos años fueron presentándose en el juicio y que coincidieron en que Guzmán disparó de forma directa, en vez de dispararlos hacia arriba, como se supone debe hacerse con estos proyectiles por su capacidad de daño.

“Había un pelotón de seis o siete policías que disparaba al grupo de Lucas”, citó la querella un testigo de identidad reservada. “Disparaban gas lacrimógeno a poca distancia a la gente”, señaló otro de esos testimonios. “La policía le dispara mientras huía a espaldas de la policía, el cartucho cae al suelo y empieza a salir gas, estaba a 5 o 6 metros”, dice otro testigo.

Todos los testimonios citados apuntaron a desmentir la versión policial que en principio buscó instalar que Carrazco había sido golpeado con una botella en medio de rencillas entre hinchas.

La Fiscalía alegó que lo ocurrido no fue un accidente en tanto y en cuanto Guzmán conocía el potencial de daño de los proyectiles que disparaba y que, a sabiendas de eso, disparó de manera directa hacia los hinchas.

Lucas Lecour, de Xumek, representa la querella de la familia Carrazco.

Lecour basó su alegato en una detallada exposición de las pericias técnicas de la noche en que balearon a Lucas Carrazco.

El antecedente de Fuentealba

El fiscal Tagua argumentó que el arma que disparó Diego Guzmán debe ser catalogado como “arma de fuego” al momento de sopesar su responsabilidad. Y mencionó el caso de un antecedente en la condena a otro policía por el uso de un arma similar: el caso del crimen del maestro Carlos Fuentealba.

En ese sentido, Tagua mencionó que el crimen del docente -ocurrido en la ruta 22 en Arroyito, Neuquén- fue similar en el sentido de que el policía, José Darío Poblete, disparó de manera directa un gas lacrimógeno contra los maestros hiriendo en la nuca al docente, quien murió horas después por las heridas del proyectil.

El daño que puede causar uno de estos proyectiles, y la forma en que dispararon ambos policías, Guzmán y Poblete, fue uno de los argumentos que usó la querella para sostener un argumento de agravante de la pena.

Otro caso de abuso policial

El de Lucas Carrazco es uno de los que engrosa la lista de casos de gatillo fácil y otros abusos policiales a mano de la Policía de Mendoza.

El juicio y cada instancia de pedidos de justicia ha sido acompañado por otros familiares de víctimas de gatillo fácil, quienes constantemente alertan por el accionar abusivode las fuerzas en Mendoza, que trasciende gobiernos de todo signo político.

“Los casos de gatillo fácil no son aislados, en Mendoza muchas familias sufrimos”

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