
Por Javier Polvani
@javierpolvani
Alfredo Cornejo adujo que nombró para la Suprema Corte al cuestionado camarista José Valerio porque es partidario de mantener presos a los sospechosos sin condena. "Es lo que pide la sociedad", simplificó Cornejo durante el acto de nominación del juez al que ya le habían reservado un lugar en el máximo tribunal durante la campaña electoral, en la que participó como asesor del ahora gobernador.
La Constitución de la Provincia le da la potestad al gobernador de nominar a cualquier abogado que cumpla una serie de condiciones para ser juez de la Corte. Y dispone que el Senado convalide la nominación antes de que se produzca la designación vitalicia del postulante del Ejecutivo. Valerio va a ser juez de la Corte. Y por más declaraciones que haga, Cornejo sabe que la seguridad no mejora ni empeora por uno u otro juez de un tribunal de siete abogados designados hasta la muerte o la senilidad.
Para poner a Valerio en la Corte no hacía falta ni la puesta en escena ni el discurso de barricada electoral de Cornejo en la presentación oficial del cortesano que viene.
La política, la campaña electoral y la demagogia fueron condimentos para la designación, pero la cuestión de fondo para el nombramiento de Valerio es la obsesión del mandatario por obtener para sí la suma del poder público. Y para la obtención de tal cuestión a Cornejo sólo le falta controlar la Suprema Corte de Justicia.
Ya designó como Procurador General a Alejandro Gullé, uno de sus asesores de campaña, aliado judicial de Valerio. Los dos fueron asesores de la campaña de Cornejo.
La Legislatura le responde porque tiene mayoría y la principal fuerza de oposición que es el peronismo tiene legisladores atados a intendentes temerosos de terminar como el santarrosino Sergio Salgado, con prisión preventiva, mientras en el departamento esteño el gobernador, la vice Laura Montero y el senador nacional Julio Cobos avanzan para quedarse con una Intendencia que el radicalismo nunca ganó en las urnas.
El juez designado por Cornejo en su estrategia para concentrar todo el poder del Estado provincial en sus espaldas había sido repudiado por una gran manifestación popular luego de absolver al presunto autor de la desaparición de Soledad Olivera, en Lavalle. En esa manifestación ondearon banderas de la Franja Morada y Libres del Sur, agrupaciones comprometidas con el plan de Cornejo que llevará a Valerio al máximo tribunal de Justicia.
Ni los fallos antisociales de Valerio que fueron anulados por la Suprema Corte por falta de imparcialidad ni las protestas multitudinarias contra la actuación del magistrado en el juicio por la desaparición de Soledad Olivera influyeron sobre la decisión de Cornejo, que sólo atendió a su plan para quedarse con todo el poder, sin flancos institucionales para los críticos.
La estrategia de Cornejo implicó un golpe al mentón de Laura Montero, quien prefirió asimilar la trompada con su mejor sonrisa antes que enfrentar al líder de la fórmula que la puso en la Vicegobernación. La funcionaria se acopló a la militancia contra la violencia de género después de comprobar la profundidad social de la causa y al principio pidió a una mujer en la Suprema Corte, pero al final acató lo resuelto por Cornejo.
Y en la misma situación de Montero quedó Ernesto Mancinelli, jefe de los Libres del Sur, que cerraron un acuerdo electoral con Cornejo a cambio de algunos cargos. Las banderas de Libres del Sur junto a los de los radicales de universitarios de la Franja Morada (agrupación en la que se formó el gobernador) ondearon en la protesta contra Valerio tras el fallo a favor del sospechosos de desaparecer a Olivera.
Marketing de palacio
El sábado al mediodía, el aparato de marketing del gobierno decidió sentar a Valerio junto a Cornejo rodeados de mujeres en una mesa ovalada de la sala de reuniones del Cuarto Piso del Palacio de Peltier 351, el piso destinado al gobernador.
La decisión de sentar a mujeres alrededor del elegido para la Corte no fue casual. Si hay un tema de honda profundidad social en estos días en Mendoza es la violencia de género.
Y Valerio es un enemigo de la lucha contra la violencia de género desde que firmó una falló absolutorio a favor de Mariano Luque, quien llegó a juicio acusado de desaparecer a Soledad Olivera, de 28 años, en 2011, en Lavalle.
La Suprema Corte avaló la consideración de la querella: el fallo de la Segunda Cámara del Crimen, integrada efectivamente en el juicio por Valerio, fue nulo porque los jueces no valoraron como corresponde las pruebas existentes.
Pequeña muestra de un juez antisocial
Valerio torció el valor de las pruebas en contra de un femicida y lo liberó sin culpa del caso. Luque volvió a la cárcel porque la Suprema Corte desacreditó la legalidad del fallo firmado por el juez que Cornejo quiere para el máximo tribunal.
Valerio fue escrachado en la UNCuyo, adonde es profesor, luego de firmar la absolución de Luque. El fallo, que indignó al movimiento contra la violencia de género, lleva a la firma de Valerio y Arlington Uliarte, integrantes de la Segunda Cámara del Crimen, además de la del subrogante Mateo Bermejo.
Y no es el único antecedente antisocial de Valerio. En 2010, la Cámara de Valerio condenó a sólo 10 años de prisión a Gustavo Calderón Polo por el asesinato frente a sus hijos de su pareja Fernanda Toledo sin considerar los agravantes de vínculo y del hecho. A partir de este caso se movilizó la lucha por el reconocimiento de la figura de femicidio.
En 2006 absolvió a Diego Arduino, único imputado por la muerte de Alejo Hunau. La sentencia afirmó que Hunau practicaba una 'desviada sexualidad' y que por su homosexualidad tenía una conducta 'licenciosa'. Valerio dictó una falta de mérito. Esta sentencia fue anulada y en virtud de un nuevo juicio, la Cuarta Cámara del Crimen condenó a Arduino a 16 años de prisión.
En 2013, condenó a Cinthia Rojas Echevarrieta, mujer víctima de violencia de género, embarazada, a 8 años de prisión por haberse defendido de su agresor. La sentencia fue anulada por la Suprema Corte debido al sesgo de los camaristas que la dictaron, entre los que estuvo Valerio.