Científicos argentinos obtuvieron insulina de la piel de pacientes con diabetes

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En el Hospital Italiano de Buenos Aires lograron estimular las células de la diabetes para obtener la sustancia que ayuda a tratarla.

Científicos del Hospital Italiano de Buenos Aires lograron transformar células de la piel de pacientes con diabetes tipo 1 en células productoras de insulina, que podrían usarse en terapias celulares para tratar esta enfermedad.

A partir de una muestra de piel, obtuvieron una gran cantidad de células (fibroblastos) en el laboratorio, y mediante la adición de varios factores químicos relacionados con la génesis pancreática, se las indujo para obtener células que posean la capacidad de producir insulina frente a estímulos de glucosa.

La recolección de una cantidad considerable de evidencias, indicaron que la plasticidad celular -definida como la capacidad de que una célula se convierta en otra- está presente en células que no son células madre.

La diferencia con estudios anteriores

Hay dos aspectos fundamentales que diferencian estos ensayos de los existentes. Primero, para llevar a cabo la conversión no se utilizó la transgénesis, es decir la modificación genética, sino que solo se usaron agentes químicos.

Esta diferencia otorga mejores oportunidades a la hora de cumplir con los requisitos de los organismos de regulación y pensar en la seguridad clínica de los futuros pacientes. Segundo, no se partió de células madre, sino que a partir de células de la piel. Las células madre han obtenido excelentes resultados tanto en ensayos in vitro como en modelos animales para mejorar los síntomas de la diabetes.

Sin embargo la capacidad de multiplicación de las células madre las convierte en células potencialmente generadoras de tumores. Por el contrario, usando células de la piel, el riesgo de generar tumores sería varios órdenes de magnitud inferior o nulo. Esta es otra ventaja de este método a la hora de tener que usarlo en aplicaciones clínicas de pacientes.

Los investigadores pertenecen al Instituto de Ciencias Básicas y Medicina Experimental del Hospital Italiano de Buenos Aires, formado por Federico Pereyra-Bonnet (Universidad Nacional del Comahue),  María Laura Gimeno (de Bahía Blanca y biotecnóloga por la Universidad Nacional de Quilmes), Marcelo Ielpi, Mónica Loresi,  Johana Cardozo (Universidad Nacional de Misiones) y la estudiante Carla Giménez Carla de la UNQ, dirigidos por Pablo Argibay.

“La experiencia acumulada en el Instituto trabajando con células madre embrionarias y adultas de ratones, equinos y humanos, sumados a resientes reportes de terapia celular y medicina regenerativa, nos llevó en el laboratorio a explorar los límites de la plasticidad celular.

Luego de un intenso trabajo de grupo donde todas las ideas fueron escuchadas llegamos a un diseño experimental que incluía esta remota posibilidad de transformar una célula en otra, solo usando agentes químicos. Los resultados fueron alentadores de inmediato. Al final de los ensayos concluimos que la plasticidad celular es tan grande que hasta superó nuestras expectativas”, detalló Gimeno.

Cómo funciona la diabetes

La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune que ataca las células beta del páncreas, provocando un déficit de insulina en los pacientes diabéticos. La falta de insulina hace que los pacientes no puedan controlar el azúcar en sangre y sufran hiperglucemias. Estos deben administrarse más de una vez al día insulina exógena. La obtención y posterior trasplante de células productoras de insulina en pacientes diabéticos, reemplazaría la administración de insulina exógena.

“Aún estamos en fase de experimentación con ensayos pre-clínicos en animales. Una vez que nos aseguremos que no hay ningún riesgo y funcionan de manera controlada, pasaríamos a un ensayo clínico con pacientes diabéticos, tramitando y cumpliendo con todas las exigencias de los organismos reguladores nacionales (INCUCAI y ANMAT) para asegurar en primer lugar la seguridad clínica de los pacientes, explica Gimeno, quien pronostica que “el trasplante de células capaces de producir insulina y controlar los niveles de glucosa en pacientes diabéticos, sería una alternativa terapéutica para tratar la diabetes.”

Fuente: El otro mate

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