Generación eléctrica

Científicos condenaron el abandono de la tecnología nuclear más desarrollada en el país

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La central Embalse fue reparada a nueva.

El sector científico vinculado a la generación eléctrica nuclear salió a defender la centrales Candu. Son las que usan agua pesada y uranio natural en el proceso de generación. Esa tecnología fue descartada por el gobierno de Mauricio Macri. Con esa decisión, hirió de muerte a la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), de la localidad neuquina de Arroyito.

Las tres centrales atómicas argentinas se basan en la tecnología Candu, desarrollada en el país por medio siglo. El kirchnerismo dejó planteada la construcción de una cuarta central con la misma tecnología en el predio de Atucha, en la provincia de Buenos Aires. Y una quinta con tecnología china.

El macrismo desafectó el proyecto de la cuarta Candu, a la vez que dejó stand by el de la quinta central, que fue proyectada desde China.

En Neuquén está la fábrica de agua pesada más grande del mundo. La tecnología Candu es su razón de ser. Se fundó para proveer a las centrales nucleares nacionales y exportar. No obstante, la exportación se restringió hasta el infarto debido al desuso en el que cayó la teconología Candu. Y en el país se terminó de configurar la condena a la PIAP con la decisión de tomar otro rumbo tecnológico para la generación eléctrica nuclear.

La Asociación de Profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Actividad Nueclear salió en defensa de las Candu. Lo hizo en una carta abierta destinada a Julián Gadano, subsecretario de Energía Nuclear de la Nación.

Los científicos defienden el uso de la tecnología Candu para afianzar la soberanía en materia energética. Argumentaron en la misiva a favor del aprovechamiento del aprendizaje acumulado en el desarrollo de la tecnología Candu en el país.

“La CANDU es el tipo de central que podemos construir las veces que querramos, fabricando todo aquí, generando trabajo calificado local, con costos en pesos y sin exportar dólares por depender en tecnología, combustibles u otros insumos externos. La CANDU es al mismo tiempo el modo más efectivo en Argentina de desacoplar el gas y la electricidad, de modo que la falta del mismo o los precios de fantasía que se pagan en boca de pozo no sigan destruyendo la economía nacional, provincial y familiar a apagones o tarifazos”, definieron los profesionales de la Energía Atómica nacional.

La vía pretendida por los científicos incluye la resurrección de la PIAP, que está parada desde hace dos años prácticamente. La reactivación depende exclusivamente de la decisión de la construcción de una nueva central nuclear con tecnología Candu.

Carta abierta en respuesta al subsecretario de energía nuclear Julián Gadano

Andrés J. Kreiner

Secretario General de APCNEAN en representación del Secretariado Nacional

 

Nuestra central nuclear Embalse acaba de ser “puesta a nuevo” y ahora tiene 30 años más de vida útil. En la ocasión, el subsecretario de energía nuclear, Julián Gadano, publicó el 21-05 un artículo en Infobae en el cuál se congratula, de un modo autocomplaciente, de que Embalse vuelva a conectarse a la red.

 

APCNEAN felicita otra vez más a los trabajadores de NA-SA (Nucleoeléctrica Argentina S.A.), CNEA y del resto del sector nuclear por esta hazaña tecnológica. La tarea, hecha en un 97% por personal del estado y de las empresas argentinas, muestra que nuestro país domina la tecnología CANDU, centrales nucleoeléctricas sencillas, robustas, seguras, de tubos de presión, uranio natural y agua pesada. Es el tipo de planta que nos hace independientes en todo: en diseño y construcción, en fabricación de componentes y de combustibles, en aleaciones especiales y hasta en el agua pesada, sin la cual el uranio natural sencillamente no entra en reacción en cadena. Tras medio siglo de trabajo duro, dominamos todo eso.

 

La CANDU es el tipo de central que podemos construir las veces que querramos, fabricando todo aquí, generando trabajo calificado local, con costos en pesos y sin exportar dólares por depender en tecnología, combustibles u otros insumos externos. La CANDU es al mismo tiempo el modo más efectivo en Argentina de desacoplar el gas y la electricidad, de modo que la falta del mismo o los precios de fantasía que se pagan en boca de pozo no sigan destruyendo la economía nacional, provincial y familiar a apagones o tarifazos.

 

No se entiende que Gadano aplauda los 30 años más que funcionará nuestra CANDU cordobesa, Embalse, cuando en mayo de 2018, “al toque” del regreso del FMI como prestamista y “consejero” del gobierno nacional, canceló Atucha III, la segunda CANDU. Más aún, canceló una decisión nacional a favor del uranio natural y el agua pesada que viene desde 1967, y alrededor de la cual se ha ido construyendo la industria nuclear argentina DURANTE MÁS DE MEDIO SIGLO. Ahora, según Gadano, eso fue un error.

 

La decisión de Gadano sería injustificable, inexplicable e inconsistente si fuera realmente suya. No lo es. Sigue órdenes, lo que pasa es que han cambiado. Las de ahora son decisiones externas y de altísimo costo para el país. Por lo pronto, la administración de Gadano paralizó desde 2017 la Planta Industrial de Agua Pesada de Arroyito (PIAP) de Neuquén, una joya tecnológica que insumió el trabajo de dos generaciones de expertos, el aporte impositivo de una generación de argentinos, y que hoy es la mayor unidad del mundo en su tipo.

 

Desde que el FMI aterrizó nuevamente como la langosta sobre el Programa Nuclear Argentino, ahora resulta que la tecnología CANDU “es vieja”, según el subsecretario, y fabricar agua pesada es “como hacer carburadores para autos”. La PIAP está en peligro de ser abandonada y vandalizada. De sus 450 especialistas, sólo quedan 300, cobrando a veces, y el resto es alentado-intimado a irse con “retiros voluntarios” o promesas de trabajo en el sector petróleo y gas de Vaca Muerta.

 

Esta planta, que inaugurada hoy costaría varios miles de millones de dólares, debería estar trabajando para fabricar 300 toneladas de agua pesada. Se necesitarán para reposición por pérdidas en la futura vida útil de las Atuchas I, II y Embalse (todas de uranio natural), amén de la que exigirán los reactores multipropósito que exporta INVAP.

 

Pero hay mucho más mercado. El 11% del parque nucleoeléctrico mundial, por cantidad de centrales, es CANDU. Son plantas que en más de medio siglo jamás han tenido accidentes mayores a un derrame de refrigerante. Es más, con la construcción de 10 nuevas centrales de tipo CANDU en la India, de las cuales 6 ya están en obra, la prolongación de vida útil de las muchas construidas en Canadá, Corea, China, la India, Argentina, Pakistán y Rumania, amén de la incapacidad de autoabastecimiento por parte de esos mismos países, la demanda mundial de agua pesada para la PIAP durante las próximas décadas es cosa segura.

 

Tan segura como que Gadano, determinado a cerrar la PIAP a todo trance, acaba de espantar a un cliente francés con precios altísimos, y tan seguro como que si la PIAP efectivamente cierra, el precio mundial del fluído se disparará por encima de su precio actual de aproximadamente U$ 500.000 dólares/tonelada. Y entonces tendremos que importar pagando un ojo de la cara lo que deberíamos estar preparándonos para volver a exportar.

 

Por ello, esperamos fervientemente que la cancelación de Atucha III CANDU sea revertida por un futuro gobierno. Pero la paralización y ruina de la PIAP es un estrago que APCNEAN no duda en calificar como acción de lesa patria, y de la cual hacemos responsable personalmente a Gadano. Se lo hemos planteado 3 veces. Nunca fuimos escuchados.

 

Embalse fue reconstruida entre 2015 y 2018 para funcionar 30 años más sólo porque este gobierno se encontró con contratos firmados desde 2010 en adelante con 100 empresas de ingeniería, y entre ellas las mayores del país. No era una pelea en la que Gadano pudiera siquiera meterse. Pero ahora que todo el mundo cobró, como “premio” por la reconstrucción, despidió a 250 expertos de NA-SA, y piensa seguir echando a más participantes de esta tarea que al mismo tiempo elogia. Para el país, esto fue como haber criado un toro de exposición, y tras ganar la cucarda en La Rural, hacerlo hamburguesas.

Gadano, que es sociólogo y se dice politólogo pero por alguna extraña razón dirige a la mayor concentración de doctorados y postdoctorados en ingeniería, física, química, nucleónica, termohidráulica y materiales nucleares del Hemisferio Sur (el Programa Atómico Argentino), habla y habla del desarrollo tecnológico nacional. Dijo textualmente: “Alrededor de la tecnología nuclear se ha desarrollado un clúster tecnológico desde hace 70 años. Es el ´hijo´ de una coherencia intertemporal en materia de decisiones de política pública. Ese clúster hoy exporta…”

 

Este conglomerado exportaba desde antes de que Gadano fuera a la escuela o aprendiera a hablar en difícil. Más allá de atribuirse méritos de los que carece, lo grave es que sus acciones están disgregando y lesionando ese “cluster”, matando a ese “hijo” y destruyendo esa “coherencia intertemporal” que dice tanto valorar.

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