San Jorge en marcha

Cornejo calculó los plazos de las explosiones, perforaciones y tendido eléctrico que transformarán el paisaje de Uspallata

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El gobernador Alfredo Cornejo anticipó que en menos de seis meses comenzarán tareas iniciales en PSJ Cobre Mendocino, con obras de infraestructura y contratación de personal. La aprobación legislativa del proyecto San Jorge marca el telón de fondo de la avanzada minera en la provincia.

Explosiones, perforaciones y tendido eléctrico transformarán el paisaje de Uspallata en los próximos meses

El mandatario explicó que estas iniciativas implicarán contratación de personal, movimiento de suelos, perforaciones y obras asociadas, entre ellas una nueva línea eléctrica que financiará la propia empresa operadora. Indicó que ese tipo de infraestructura representa inversión inmediata y dinamización para proveedores locales.

En conferencia de prensa, Cornejo trazó un balance de los avances legislativos y productivos en torno a la minería. El mandatario confirmó que los primeros movimientos significativos se verán en los próximos meses, con un cronograma que será presentado por la empresa PSJ Cobre Mendocino. “Queremos ver plazos específicos que, para mí, son de un año para empezar a ver trabajo concreto”, aseguró.

Las tareas iniciales incluirán movimiento de suelos, perforaciones y obras asociadas, entre ellas la construcción de una nueva línea eléctrica financiada por la propia operadora. Según Cornejo, esa infraestructura representa inversión inmediata y dinamización para proveedores locales, además de la contratación de personal especializado.

 

Diversificación productiva y salarios

El Gobernador insistió en que la habilitación de nuevos proyectos mineros permitirá diversificar la matriz productiva provincial y elevar los salarios promedio. “Tenemos una actividad económica más para generar riquezas. Cuando funcione, va a aumentar el promedio salarial de Mendoza”, afirmó.

La apuesta oficial se centra en dinamizar sectores encadenados como servicios, comercio y transporte, que se verán beneficiados por la demanda de insumos y logística. En ese sentido, Cornejo subrayó que la minería debe ser entendida como una política de Estado, respaldada por oficialismo y oposición, y no como un triunfo sectorial.

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El contexto legislativo: San Jorge como puerta de entrada

El anuncio de obras se produce en paralelo a la aprobación de la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto San Jorge, votada en el Senado con 29 votos a favor, 6 en contra y una abstención. La iniciativa, resistida durante dos décadas y rechazada en 2011, se ubica en Uspallata y se perfila como la primera explotación de cobre a mediana escala en Mendoza.

El oficialismo reconoció que San Jorge es “la puerta de entrada para proyectos de envergadura”, en palabras de la senadora Natacha Eisenchlas. La magnitud del emprendimiento lo convierte en un hito para la política minera provincial, históricamente atravesada por tensiones entre desarrollo económico y protección ambiental.

Protestas y rechazo social

Mientras el Senado debatía, afuera se desplegaba un caravanazo que rodeó la Legislatura y la Plaza Independencia se transformaba en escenario de rechazo. Organizaciones sociales, ambientales y sindicales denunciaron que el modelo minero impulsado por Cornejo responde al impulso del establishment y abre la puerta a un despliegue extractivo “de la magnitud que determine el capital”.

La protesta recordó que Mendoza cuenta con más de 30 proyectos mineros en distintas etapas de desarrollo, principalmente de cobre, oro y manganeso, además de un proyecto de litio en evaluación ambiental. Para los sectores críticos, la aprobación de San Jorge marca un punto de inflexión en la disputa por el agua y el ambiente.

 

Controles ambientales y fiscalización

Consciente de las críticas, Cornejo dedicó parte de su conferencia a remarcar que el Estado mendocino ha robustecido su capacidad de fiscalización. “Quiero darle tranquilidad a la gente: el Estado mendocino está preparado como nunca antes para hacer buenos controles, no solo de la minería sino de muchas otras actividades extractivas”, sostuvo.

El mandatario destacó la existencia de una Policía Ambiental fortalecida, más inspectores y mayores capacidades técnicas respecto de décadas anteriores. Según explicó, el objetivo es garantizar que la minería se desarrolle bajo parámetros de seguridad y sostenibilidad.

La dimensión global: cobre y transición energética

El proyecto San Jorge se ubica a 37 kilómetros de Uspallata y a 97 de la ciudad de Mendoza. Su atractivo económico se potencia por el precio internacional del cobre, que se multiplicó en los últimos años en un contexto global marcado por la disputa geopolítica por minerales críticos.

El oficialismo lo presenta como un aporte a la “transición energética”, dado que el cobre es insumo clave para tecnologías renovables y electromovilidad. Sin embargo, los sectores opositores advierten que la magnitud del emprendimiento puede generar impactos irreversibles en la cordillera mendocina.

 

Una provincia en encrucijada

La tensión entre desarrollo económico y protección ambiental vuelve a marcar el pulso de la política mendocina. Con más de 30 proyectos en carpeta y un litio en evaluación, la provincia se asoma a una nueva etapa productiva.

El inicio concreto se medirá en los próximos meses, cuando las primeras máquinas comiencen a trabajar en Malargüe y Uspallata. Entre la expectativa oficial y el rechazo social, Mendoza enfrenta una encrucijada histórica: definir si la minería será motor de crecimiento o fuente de conflicto permanente.

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