Entrevista a Enrique Dussel

Grupos evangélicos pronorteamericanos, el arma de los nuevos golpes de estado en América Latina

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Jeanine Áñez con la Biblia la noche que asumió el gobierno de facto tras el golpe de estado a Evo Morales. Agencia EFE

No hay herramientas intelectuales suficientes para analizar la guerra santa que está utilizando Estados Unidos para sustentar golpes de estado en países de Latinoamérica. Así puede resumirse la tesis de Enrique Dussel, académico, filósofo, historiador y teólogo, al analizar el derrocamiento de Evo Morales en Bolivia y el panorama político regional.

Nuevas subjetividades

Entrevistado por Carmen Aristegui, Dussel recordó que “Bolivia era el país mas pobre junto con Haití, y ha aumentado su porcentaje de riqueza como ningún otro. Nadie podía esperar una reacción ahí.  Un primer tema es cómo reacciona un sector de clase que habiendo estado en la pobreza y gracias a los gobiernos progresistas ingresan a una clase media. Tienen otras aspiraciones que no son salir de la pobreza. Hay un cambio en la subjetividad. Se pasa a la subjetividad consumista que cree que ciertos proyectos de derecha pudiesen solucionar sus nuevas aspiraciones”.

“Por mas que Evo Morales gano por 10%, podría ganar por más, qué ha pasado ahí. Frei Betto dice que lo que ha pasado es que estos movimientos progresistas han hecho un avance a nivel de instituciones objetivas como la economía, la relación con EE-UU., pero han observado poco la subjetividad. Hay que tomar esto muy en serio. No sólo es cuestión de cambiar estructura, sino también preocuparse de cómo se interpreta la realidad, el pueblo cotidiano en su subjetividad”.

Católicos de derecha vs. evangélicos de derecha

Agregó el teólogo que quienes salieron de la pobreza en Bolivia son sujetos que en el fondo aspiran a ser un consumista neoliberal. “Y ahí entra un factor: en un golpe de estado como el de Pinochet, los que dirigieron ese proceso, lo mismo con los militares argentinos, decían que tenían que afirmar una civilización occidental cristiana católica de derecha contra el comunismo.

“Un nuevo fenómeno son las iglesias evangélicas que están apoyando el proceso brasileño y en Bolivia, con un hombre desaforado como Camacho, que dice algo esencial: ‘Vamos a sacar de los lugares públicos la pachamama y vamos a imponer la Biblia. Pero esa biblia no es la católica, es la de los grupos evangélicos. Toma la cultura popular de los pueblos originarios como un horrible paganismo que el cristianismo debe reemplazar a rajatabla. Es una biblia evangélica que viene de las sectas norteamericanas que cambia la subjetividad. Se propone que el hombre deje sus costumbres ancestrales, deje las borracheras y se proponga trabajar y entrar en la sociedad consumista capitalista burguesa. Y es orgánico en querer destruir la tradición indígena, que se suma al racismo tradicional y al machismo. con un sentido burgués y pro norteamericano”.

“Esta es una nueva interpretación de la realidad. Es un cristianismo fundamentalista, fanático, pero que educa la subjetividad para entrar al mundo moderno para generar riqueza, que es considerada una gracia de dios. Es un fenómeno ideológico novedoso que está prendiendo en muchas partes”, detalló el filósofo.

Además, racismo

Sumados a estos factores, señala Russel, “en Bolivia se da por un lado la blanquitud, el blanco que desprecia al indígena, a las cholas, que consigue con la doctrina de la OEA de Almagro. Eso da un panorama en América Latina que hay que abordar con mucha seriedad”.

“Las tradiciones aymaras, que además vienen siendo influenciadas por cinco siglos de catolicismo, se enfrentan ahora con los evangélicos. Va a ser una especie de lucha religiosa pero que es esencialmente política. Eso explica otra cosa: le teología de la liberación, que es cristiana pero se apoya en los pobres contra los ricos. ‘Bienaventurados los pobres, malditos los ricos’. Eso es invertido en los grupos evangélicos. Eso supone toda una refvisión histórica teórica que la izquierda no está habituada, porque proponía el ateísmo como condición de ser transformador. Se encaraba al indígena y como éste tenía toda su condición religiosa no sabía como tratarlo y se lo rechazó. Y ahora hay que asumirlo y enfrentarlo a un evangelismo pro-norteamericano”.

Evangélicos y OEA, un sólo corazón

En América latina los grupos evangélicos se han propagado muchísimo por lo que los teóricos llaman ‘cuentapropismo’, indica este teórico. “Un pastor aprende de otro un cierto lenguaje, un cierto uso de textos bíblicos, arma un argumento que ya no es propiamente mesiánico o evangélico, sino que es ideológico contemporáneo, pero con textos bíblicos, y los pone en su comunidad, a la cual se le cobra un diezmo y entonces se enriquecen. Cualquier buen orador puede poner un grupo religioso, vive de eso, y son florecientes. Entonces no necesitan mucha formación, ni cultura teológica, ni organización, sino que se propaga como un negocio. Estos pastores logran mucha presencia en nuestro pueblo que está pobre, está angustiado y está sufriente y no encuentra un sentido”.

Los evangélicos, señala Dussel, “le dan un sentido: ‘Deja todas esas costumbres nefastas, hazte un hombre austero, trabajador, bien organizado y saldrás de la pobreza porque Dios te va a bendecir con una riqueza aceptable’. La riqueza es considerada como en el antiguo calvinismo como una bendicion de Dios. La Pachamama es el origen de la pobreza”.

“Esa biblia reinterpretada desde un hombre moderno norteamericano es el origen de la posibilidad de una nueva Biblia, eso es hoy usado por la OEA y la nueva política norteamericana que se está retirando de medio oriente. Se habían alejado de América Latina, pero como en Irak, Irán han sido derrotados, vuelven a Latinoamérica y la quieren recuperar. Eran sutiles los métodos pero hemos vuelto a los golpes de estado”.

 

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