Tiempo estimado de lectura: 1 minutos, 43 segundos

El conflicto por la infraestructura de servicios básicos en el Gran Mendoza ha escalado a un nuevo nivel de tensión institucional. El intendente de Guaymallén, Marcos Calvente, decidió poner fin a los reclamos administrativos silenciosos para confrontar públicamente a Aguas Mendocinas (Aysam), la empresa estatal responsable del servicio de agua y saneamiento.
El reclamo del jefe comunal expone una asimetría en la gestión del área metropolitana. Los colectores que atraviesan Guaymallén y que hoy se encuentran desbordados no procesan únicamente los efluentes locales; son el receptor final de gran parte de los residuos de Luján de Cuyo y Maipú antes de su destino en Lavalle.
"No es razonable que Guaymallén deba afrontar de manera recurrente las consecuencias territoriales y económicas de una infraestructura que presta servicio a buena parte del Gran Mendoza, sin respuestas estructurales que permitan resolver definitivamente esta problemática", disparó Calvente.
Costo de la desinversión
El mapa del colapso, que originalmente tenía su epicentro en Corralitos, hoy se extiende por Dorrego, San José y Buena Nueva. Pero el impacto político más fuerte del reclamo radica en la dimensión económica del problema.
El colapso de Aysam derivó en una guerra interna en el cornejismo, con epicentro en Guaymallén
Las intervenciones paliativas de Aysam —que el municipio califica de insuficientes— mantienen arterias claves como Puente de Hierro, La Purísima y Tirasso cortadas durante meses. Esto genera un doble perjuicio: por un lado, destruye las calzadas y la obra pública municipal reciente, obligando a la comuna a desviar recursos propios para reparaciones; por el otro, paraliza al sector privado.
En la calle Tirasso, la falta de factibilidad sanitaria del colector cloacal mantiene frenados importantes proyectos de inversión que, de concretarse, generarían decenas de puestos de trabajo. En términos de gestión, la ineficiencia de la prestadora provincial está asfixiando el crecimiento del tejido comercial y urbano de Guaymallén.
Ultimátum y contingencia
Frente a un escenario que afecta directamente a más de 300 mil vecinos y con pronósticos de tormentas que amenazan con agravar los desbordes, la gestión de Calvente pasó a la exigencia operativa. La Municipalidad requirió formalmente la implementación de un Plan de Contingencia de Colectores.
"Desde la Municipalidad de Guaymallén exigimos a Aysam la presentación de un plan de contingencia que garantice guardias, equipos y cuadrillas disponibles las 24 horas, con capacidad para intervenir de inmediato ante las urgencias en colectores, disminuir los daños estructurales que se provocan y resolver estos problemas con inmediatez", exigió el intendente.
En una jugada política que busca exponer la falta de capacidad de respuesta de la empresa, Calvente ofreció poner a disposición personal y equipamiento municipal para colaborar en las emergencias. El mensaje subyacente es claro: la comuna tiene la voluntad y los recursos para accionar en el territorio, pero no asumirá las responsabilidades indelegables, ni los costos políticos, de la falta de inversión provincial.
