
Los padres de un joven soldado de Tupungato que se suicidó demandarán al Ejército por torturas e instigación, conductas que habrían determinado el desenlace fatal el 4 de octubre pasado. Paolo Alexander Pino Quinteros tenía 19 años y era voluntario en el RIM 11 General Las Heras de Tupungato, y se quitó la vida en el fondo de su casa.
La familia del conscripto se presentó el lunes pasado como querellante en una causa por instigación, una figura difícil de probar pero que en este caso los abogados creen contar con contundente prueba a favor. Este martes el fiscal Fernando Garnica los aceptó como parte por "instigación al suicidio".
Daniel Gustavo Álvarez es el abogado de la familia, y consideró que la causa penal "será un escándalo nacional. Y marcará un antes y un después".
Álvarez reveló en sus redes sociales las humillaciones y el constante hostigamiento a los que era sometido en el regimiento, y que habrían sido determinantes en su decisión. El fiscal a cargo de la investigación es Facundo Guernica.
El hostigamiento fue constante durante dos meses que fueron una especie de "preparatoria" como soldado. En todo ese tiempo, reveló el abogado, los militares le insistían en que pidiera la baja porque el Ejército no era para él.
"Le ponían un plato de comida en la mano izquierda repleto de comida y tenía que correr con un solo pie ida y vuelta, y toda la comida que se caía al suelo se la tenía que comer del piso como un perro. O hacerlo cargar una roca de más de 60 kilos en su mochila todo el día, él lo había naturalizado. En una de esas aventuras con la piedra en la espalda empezó sentir un dolor en el riñon y a escupir sangre. El Ejército lo único que hizo fue llamar al padre para que se lo llevara. Lo llevaron al hospital Las Heras y lo estabilizaron. Pero los insultos y los tratos discriminatorios siguieron y eran moneda corriente", detalló el abogado en radio Nacional.
El abogado publicó también una serie de chats que el soldado mantuvo con su madre durante todo el tiempo que duró su suplicio en el regimiento. En ellos le daba algunos detalles de lo que padecía.
Por todo esto, el hermano del soldado hizo una denuncia online al Ministerio Fiscal y al día siguiente dos personas fueron trasladadas a Campo Los Andes. La madre, por su lado, se comunicó con un concejal cercano a la cúpula militar, le dijo que se quedara tranquila y tras eso a uno de sus perseguidores lo cambiaron de compañía pero quedo en el mismo RIM11.
"Hay una cadena de silencio muy fuerte y es difícil que hablen -admitió el abogado- por eso vamos a empezar con un sistema de testigos protegidos para que todos puedan brindar su testimonio".
Lo ocurrido con Quinteros llevó a que la madre de Omar Carrasco, el soldado asesinado en Neuquén en 1994 -lo cual derivó en la abolición del Servicio Militar Obligatorio- se comunicara con la madre de Quinteros, según reveló el abogado.
"La mamá de Carraco se comunicó con la mamá de Paolo, para decirle que va a ser una batalla muy dura, que no se rinda", señaló.