
La cárcel de mujeres de Cacheuta, en Luján, es la única en todo el país que sufrió un aumento en su población de presas durante el 2020, según reveló la Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN) en su informe anual sobre la situación de los derechos humanos en las cárceles federales y otros centros de detención de Argentina. Creció 54,5% la población penal de mujeres en ese complejo que alberga detenidos por causas federales.
"Hacia diciembre del 2020 la cantidad de población alojada en los establecimientos penitenciarios de mujeres del SPF disminuyó, a excepción del CPFVI de Mendoza que sufrió un aumento", precisa el informe.
El dato puede leerse linkeado a otro dato de la realidad carcelaria local: Mendoza está entre las provincias que más aumentó en crecimiento de presos por cada 100.000 habitantes.
El 83,5% del total de las personas presas al 2019 en el país se concentraban en seis servicios penitenciarios (cinco provinciales y el Servicio Penitenciario Federal) señala el informe: Buenos Aires (45.392), Servicio Penitenciario Federal (13.883), Córdoba (9.962), Santa Fe (6.320), Mendoza (4.997), y Salta (3.433), todos presentan incrementos con respecto a años anteriores.
Advirtió la PPN que "el encarcelamiento de mujeres es un fenómeno que en las últimas décadas se encuentra en alza a nivel mundial y, en América Latina, se ven afectadas principalmente por la creciente persecución de delitos vinculados a la Ley de Estupefacientes (Nº 23.737)".
Según el informe, "las características de la población encarcelada permiten divisar que el
sistema penal se encarga en gran medida de delitos contra la propiedad o delitos relacionados a la
Ley de Estupefacientes, enfocando la persecución de población vulnerable de bajos recursos y, para los casos de delitos por drogas, es aún más grave para mujeres, extranjeros/as y personas transgénero. Además, se concentra en población primaria, sin trayectoria delictiva y se otorgan escasas o nulas posibilidades de salidas transitorias o semilibertades como formas de reinserción social de las personas privadas de su libertad".
Tras las rejas por menudeo
El aumento en la población carcelaria de mujeres en Cacheuta puede explicarse en parte al traslado de presas que en 2019 encabezaron una protesta en el penal de El Borbollón -que el Gobierno reprimió con fuerzas especiales, gases y balas de goma- . También fueron trasladadas al penal de Luján algunas internas de Agua de las Avispas.
Se trata de un traslado "castigo": el penal de Cacheuta, aunque es nuevo, por su lejanía complica las visitas familiares, además de que las celdas son bloques de cemento con puertas electrónicas, lo que permite una férrea vigilancia y casi hay nula interacción de las presas con el entorno.
Sin embargo, apuntó a EXPLICITO Patricia Farina -psicopedagoga, profesora en contexto de encierro y exmiembro del desmantelado Comité de Prevención de la Tortura- se debe también a que muchas de las que cayeron presas en 2020 "están presas por ser mujeres y ser pobres. Esa es su primera condena. Además, están presas por menudeo, porque no califica siquiera como narcotráfico. En épocas de crisis suele ser lo único que contiene. Probablemente haya un aumento de presas por menudeo debido a la crisis económica".
Coincide en ese sentido Farina con el diagnóstico de la PPN y con el perfil de mujeres presas trazado por el CELS: "Un informe de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas señala que en las dos últimas décadas, en el ámbito mundial, la tasa de encarcelamiento femenino se ha incrementado el 159%. Sin embargo, esta escalada no se debe al aumento del número o de la gravedad de los delitos cometidos, sino más bien a un cambio en los criterios de los tribunales sentenciadores y en las prioridades de las políticas de orden público. Tiene que ver también con la criminalización del consumo y el tráfico de drogas".
Precisamente, en el penal de Luján, muchas de las detenidas "son mulas (N. de la R: transportaban la droga) o guardaban la droga para sus parejas", precisó Farina.
Apunta el CELS: "Las mujeres detenidas están procesadas o condenadas en su gran mayoría por delitos no violentos, y se trata de una población penitenciaria primaria (es decir, sin experiencia previa en el sistema penal), con importantes responsabilidades familiares, ya que son madres que constituían el único sostén económico en hogares monoparentales".
Complejo Penitenciario Federal VI de Luján de Cuyo
Está ubicado en la Ruta 7 km 1069 en la intersección ruta 84 y a unos 200 metros del Complejo Penitenciario Provincial N° III “Almafuerte”. A fines del 2020 alojaba unas 635 personas en dos sectores diferenciados, en uno se alojan 63 mujeres (15 condenadas y 48 procesadas) y en el otro sector se alojan 572 varones (253 condenados y 319 procesados).
Fue inaugurado por Alfredo Cornejo junto al entonces ministro de Justicia de la Nación, Germán Garavano.
En la inauguración del penal Cornejo ensalzó con orgullo el haber multiplicado la cantidad de presos -algo que también resaltó en su último discurso frente a la Asamblea Legislativa-. "En 2015 había 3.700 personas privadas de la libertad, el sistema estaba totalmente relajado. Hoy, dos años y 10 meses después, hay casi mil personas más privadas de la libertad, el universo ha crecido mucho, al igual que el uso de pulseras electrónicas cumpliendo condenas en prisión domiciliaria”.
