Enfoque

Ocho estados son decisivos en la elección de Trump o Biden al frente de la Casa Blanca

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Donald Trump va por la reelección contra Joe Biden.

Para ser presidente de Estados Unidos hay que conseguir 270 de los 538 votos del Colegio Electoral. Los congresales se dividen por estados en proporción a la población.

En la mayoría de los estados el peso electoral de los partidos Demócrata y Republicano es constante. Este año, las miradas de los candidatos y los analistas están puestas en ocho estados que presentan condiciones para la volatilidad del voto: Carolina del Norte, Florida, Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Arizona, Georgia y Texas.

Este año, creció exponencialmente la participación electoral por vía del correo. Por esto, se supone que el escrutinio demorará más tiempo que de costumbre en establecer una tendencia inequívoca.

El mapa del Colegio Electoral que define al presidente de Estados Unidos.

En Carolina del Norte, los votos por correo se empezaron a contar de antemano. El estado del este tiene poder de impacto. Es el primero en difundir resultados el martes de las elecciones. Agita el clima del escrutinio. Hasta el 12 de noviembre está prevista la recepción de los votos emitidos antes del día señalado para los comicios. Si el resultado es apretado será motivo para extender la sentencia sobre el ganador.

La Florida es un clave para la reelección de Donald Trump. Aunque no le alcanzaría sólo con eso para derrotar al demócrata Joe Biden, se considera que una derrota en el estado del sureste sentenciaría su salida de la Casa Blanca. No la tiene fácil, de acuerdo a las encuestas.

Wisconsin, Michigan y Pensilvania son parte del cordón industrial que llevó al éxtasis a la economía estadounidense en el siglo pasado. Sus poblaciones quedaron menguadas por los efectos de la globalización. Básicamente, los capitales se llevaron las plantas industriales a lugares del mundo con menores costos. Ahí penetró Trump en 2016 contra la historia reciente vinculada al Partido Demócrata de los estados industriales en crisis.

En Georgia, Arizona, Texas, históricos bastiones del partido conservador, la contienda se presenta con resultado incierto. Los tres estados comparten una características: tuvieron cambios demográficos sensibles. Los demócratas creen que pueden sacar partido. En 2016, ganó Trump.

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