
El ministro de Defensa, Oscar Aguad, defendió la participación de Aldo Rico en el desfile del 9 de Julio. El funcionario radical del macrismo argumentó que el carapitanda, que encabezó dos sublevaciones militares durante la presidencia del líder radical Raúl Alfonsín, "no puso en jaque la democracia".
Aguad es uno de los referentes más importantes de la UCR desde que el macrismo llegó al gobierno en alianza con centenario partido.
Compañeos de armas de Rico lo pasearon en una silla de ruedas durante el desfile organizado por el Gobierno nacional en el Día de la Independencia. El militar desfiló con un grupo de verteranos de Malvinas. Rico actuó durante la guerra contra los ingleses, en 1982. También lo hicieron muchos militares que venían de cometer las peores atrocidades durante la sangrienta dictadura que comenzó en marzo de 1976 y cayó un año después de la guerra.
El ministro de Defensa acusó, indirectamente, a Alfonsín de inventar una operación cuando denunció, en su momento, que Rico y la pandilla de militares alzada para defender a los represores de la dictadura acorralaron a la democracia, en 1987 y 1988.
"Lo de los carapintada es cosa vieja. Fue un acontecimiento chiquito, que yo no creo que haya puesto en jaque a la democracia", declaró el ministro macrista. Aguad hizo declaraciones en la radio Metro el día después del desfile militar por el centro porteño.
"Aldo Rico no existe en esta parte de la historia. Le está dando importancia. Está magnificando", expresó Aguad en charla con la periodista María O'Donnell.
"Si quiere desfilar que desfile. ¿Podemos perder este tiempo hablando de Aldo Rico, en este momento que estamos viviendo?", dijo.
Semana Santa y Monte Caseros
Durante la presidencia de Alfonsín (1983-1989), Rico encabezó dos alzamientos contra el gobierno. El primero, durante la Semana Santa de 1987. Por entonces era teniente coronel del Ejército, y el alzamiento era una reacción contra los juicios que se seguían a militares en actividad.
La sublevación fue aplacada y Rico condenado con arresto domiciliario, pero escapó y protagonizó un segundo levantamiento en Monte Caseros, en 1988. La Justicia lo condenó a prisión, pero quedó en libertad al ser indultado por Carlos Menem, sucesor de Alfonsín.