
Durante los primeros ocho años del cornejismo, Humberto Mingorance fue funcional, como secretario de Ambiente, al plan de activación del fracking en forma masiva en Mendoza, que incluyó rebajas de regalías por decreto a las petroleras. Alfredo Cornejo recicló ahora a este funcionario y lo puso al frente de AYSAM, la empresa prestadora del servicio de agua.
Mingorance fue un férreo detractor de la Ley 7722 -junto con su adláter Miriam Skalany- y le puso la firma a cuanto proyecto extractivista planteara el oficialismo, ya fuera construir pistas de esquí y diques en la reserva Manzano-Piuquenes, o la perforación de pozos de fracking en cercanías de Llancanello -acción por la que fue denunciado penalmente- y el avance, sin Declaración de Impacto Ambiental, del centro de esquí El Azufre.
También fue cuestionado por el vaciamiento que, durante su gestión, padecieron las áreas naturales protegidas, así como el destrato hacia los guardaparques que las gestionan.
Cuando asumió Cornejo licuó el poder de la secretaría de Ambiente, y la fusionó con otro área que, se supone, debía controlar: Energía. Le dio a Jimena Latorre la conducción de ambas.
Cornejo licuó el poder de control de Ambiente y la puso bajo el ala del Ministerio de Energía
Mingorance recaló pues en la conducción de AYSAM, un puesto con menor exposición política. Su antecesor, Alejandro Gallego (que se mudo a la gestión de la Municipalidad de Las Heras), dejó planteado ya el posible cobro de agua por consumo, y los aumentos de tarifas de la primera parte de la gestión de Cornejo.