
Con un decreto, Javier Milei allanó el camino para que 12.000 hectáreas de la cordillera de Malargüe queden definitivamente en manos del grupo empresario que maneja el centro de esquí de alta gama El Azufre. Las tierras ya fueron cedidas y están siendo explotadas para el turismo a pequeña escala, pero ahora podrán comprarlas sin licitación ni más trámites.
La Agencia de Administración de Bienes del Estado publicó el decreto 950/2024 en el que se le permite “disponer, enajenar y/o transferir los inmuebles del Estado Nacional” que están detallados en un listado en el que figura la “Ruta Provincial Nº 226 y Arroyo Las Torres. Campo Potreros de Cordillera". Son las tierras en las que se desarrollará El Azufre.
Con el aval del Fiscal de Estado, Suarez le entregó en diciembre de 2021 y a través de un decreto más de 12 mil hectáreas a Daniel Nofal, Alejandro Spinello y José Ignacio Beccar Varela. Spinello admitió a principios del 2022 que las obras del centro de esquí estaban empezadas pese a los conflictos legales y burocráticos que pesan sobre el proyecto.
Pasaron los meses y los empresarios, aún con las cuentas pendientes, comenzaron a trasladar a turistas "VIP" en helicóptero hacia el hotel boutique allí instalado.
Mientras tanto, Spinello se asoció con Daniel Vila y se encumbró como nuevo CEO del Grupo América Cuyo donde las notas cuasi publicitarias sobre el centro de esquí abundan.

En el medio, la UNCuyo y la Universidad de Congreso le pusieron el sello de goma a los estudios de impacto ambiental. La UNCuyo es gobernada por el cornejismo, mientras que la Universidad de Congreso, a su vez, está en manos de Daniel Vila y José Luis Manzano.
El IANIGLA advirtió por los glaciares
A mediados de 2023, el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) planteó en su informe sectorial varias objeciones a la construcción del centro de esquí El Azufre.
El IANIGLA y el Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar) son los únicos organismos no ligados al oficialismo que emitieron los informes sectoriales en los que se basó la Secretaría de Ambiente para aprobar el informe de impacto.
El instituto, que depende del CONICET, apuntó algunos cuestionamientos basados, sobre todo, a la falta de estudios geológicos, hidrológicos, de impacto en las vegas, en la flora y fauna del lugar. y un punto clave para un centro de esquí: la falta de un análisis de cómo impactaría el desplazamiento de hielo y nieve y la generación de posibles avalanchas en la zona.
Entre otras cosas, sugirió realizar "un estudio y cartografía de detalle del ambiente glaciar y periglacial que incluya su delimitación. Asimismo, solicitamos incorporar datos relativos a tasas de adelgazamiento de los cuerpos de hielo y proyecciones frente al cambio climático".