Por primera vez condenaron a dos mujeres civiles por ser “cómplices de genocidio” al apropiarse de un niño

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El Tribunal también dictó sentencia contra la médica que fraguó la partida de nacimiento. Foto: Infonews.

 

Dos mujeres, una de ellas médica de la policía bonaerense, recibieron penas de prisión por ser “cómplices del genocidio” al apropiarse de Sebastián Casado Tasca, quien nació cuando su madre estaba cautiva en un centro clandestino de detención.

Se trata de Silvia Molina, la apropiadora, quien fue condenada por el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata a la pena de 5 años y 6 meses de prisión por “su complicidad en el genocidio perpetrado por la dictadura cívico-militar” “al participar del traslado por la fuerza de un niño de su grupo familiar a otro grupo”.

El TOF imputó a Molina la coautoría en la retención y ocultamiento de un menor de 10 años, la supresión de su identidad y la falsedad ideológica.

Molina inscribió a Sebastián Casado Tasca como hijo propio y de Angel Capitolino, ya fallecido, para lo cual empleó un certificado de parto firmado por la médica d ela Policía Nora Manacorda.

La médica policial fue condenada hoy por el TOF a la pena de 10 años de prisión tras ser también calificada de “cómplice del genocidio” que impuso la última dictadura militar.

Para el Tribunal la médica también participó del traslado por la fuerza de un niño de su grupo familiar a otro mediante su coautoria en la retencion y ocultamiento de un menor de 10 años sustraído a sus padres, en concurso ideal de sustracción de identidad y la falsedad ideológica de instrumento público del certificado de parto y el certificado de nacimiento y falsedad ideológica de instrumento público destinado a acreditar la identidad de personas, DNI.

También ordenó se investigue la posible apropiación de la joven inscripta como María José Capitolino, que fue criada como hermana de Sebastián.

El Tribunal dará a conocer los fundamentos de este veredicto el próximo 27 de diciembre a las 15.

El fiscal Gerardo Fernández se mostró disconforme con las penas, ya que fueron notoriamente menores a los 10 años pedidos para Molina y los 12 para Manacorda.

“No conocemos aún los fundamentos, destacamos lo de cómplices de genocidio para ambas por el traspaso de un niño a otro, que no lo habíamos pedido en ese sentido”, afirmó a Télam.

Por su parte, la abogada de Abuelas de Plaza de Mayo, Colleen Torres, que había pedido la pena de 13 años para Molina y 19 para Manacorda, expresó a esta agencia que “nos parecen poco las penas, será cuestión de apelar a Casación, pero estamos muy contentos con la condena por genocidio”.

“Es algo novedoso, es la primera vez que condenan a un cxivil por el delito de cómplice de genocidio y específicamente al genocidio en su particular forma de traslado forzoso de un grupo a otro”, destacó a esta agencia.

Horas antes de oirse el veredicto, Silvia Molina pidió perdón a Sebastián Casado Tasca y aseguró que “no sabía sus orígenes. No hubiera tenido a un chic robado, con una familia que lo estaba buscando”

Por su parte, la médica Manacorda, con la voz quebrada, afirmó que “lamento que con mi firma haya causado tanto daño”.

“Lo hice bajo presión” aseguró en alusión a la firma del certificado de nacimiento que permitió que Sebastián Casado Tasca haya sido inscripto como hijo de Silvia Molina.

Sebastián Casado Tasca, quien no asistió hoy a la lectura del vererdicto, recuperó su identidad en febrero de 2006.

El joven nació en marzo de 1978, cuando su madre Adriana Leonor Tasca, estudiante de derecho secuestrada en La Plata a fines de 1977 cuando tenía 5 meses de embarazo, estaba cautiva en el centro clandestino de detención conocido como “La Cacha”.

Tasca permanece desaparecida, al igual que el padre de Sebastián, Gaspar Casado, también estudiante de derecho secuestrado junto a su esposa, quien, según testigos, estuvo detenido en la ESMA.

Tras dar a luz, el niño fue entregado por un oficial de las Fuerzas Armadas a un matrimonio allegado, integrado por Angel Capitolino y Silvia Beatriz Molina, quienes lo inscribieron como hijo propio, con el nombre de Sebastián Capitolino, con una partida de nacimiento falsa firmada por Manacorda, médica de la policía bonaerense que se desempeñaba en la División Sanidad de la fuerza.

Fuente: Télam

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