Fuego amigo

La cúpula de la Policía de Milei para la batalla cultural: Caputo, Laje, Márquez y el Gordo Dan

Los Menem sienten en carne propia las heridas que dejan los cañones de la batalla cultural del régimen libertario del presidente Javier Milei.

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El Mago del Kremlin, Santiago Caputo, y Javier Milei.

El ataque sistemático del "ala digital" del Gobierno contra la familia Menem por su fe islámica no es solo una anécdota de Twitter; representa una amenaza estructural para la estrategia de acumulación política de Javier Milei.

Los pilares de la construcción de poder del presidente son: la narrativa ideológica intransigente y la aritmética para la  gobernabilidad, el algoritmo contra la casta.

El esquema para la batalla cultural lo lidera Santiago Caputo y la pata de la casta tienen en Martín Menem a su referente. En el inicio de 2026, la tropa digital de Caputo provocó al ala menemista del gobierno, nuevamente traspoló un sórdido conflicto de la geopolítica a la interna libertaria en la Argentina.

La inquebrantable alianza geopolítica que el presidente Javier Milei mantiene con el Estado de Israel parece haber permeado hacia las bases más radicalizadas de su espacio, generando una reproducción doméstica del conflicto con el mundo musulmán que ahora impacta de lleno en uno de los socios top del libertarismo: el menemismo.

Javier y Karina Milei conducen a los dos generales desde un escalón más alto en la pirámide del poder libertario.

La controversia se encendió cuando Daniel Parisini, conocido en el ecosistema digital como Gordo Dan y señalado como el principal propagandista del Gobierno, lanzó una dura diatriba vinculando al Islam con la violencia sistémica, la pedofilia y el terrorismo.

Lejos de ser un exabrupto aislado, esta retórica fue validada y profundizada por Nicolás Márquez, biógrafo y referente intelectual de Javier Milei, quien salió al cruce de Zulemita Menem tras el pedido de respeto de la hija del exmandatario.

Caputo dirige la estrategia narrativa global y decide cuándo, cómo y contra quién se disparan los cañones de la batalla cultural desde la Casa Rosada. la estrategia narrativa global y quien decide cuándo, cómo y contra quién se disparan los cañones de la batalla cultural desde la Casa Rosada.

La cúpula de la Policía cultural se completa con Agustín Laje ( pone la teoría), Nicolás Márquez (validador de la teoría) y el Gordo Dan (jefe de la fuerza de choque).

Santiago Caputo: arquitecto del caos

Mientras Laje y Márquez operan desde el mundo de las ideas y los libros, y Parisini desde el ecosistema de las redes, Santiago Caputo opera desde el corazón del poder (Balcarce 50). No es un tuitero ni un escritor: es el asesor presidencial estrella y el tercer vértice del "Triángulo de Hierro" (junto a Javier y Karina Milei).

Santiago Caputo, Javier y Karina Milei.

Caputo no se ensucia las manos escribiendo tuits incendiarios (para eso tiene a Parisini), ni se desgasta en debates académicos de dos horas (para eso está Laje). Su función es la Ingeniería Social y Narrativa.

El control del relato

Caputo entiende la política moderna como una serie de televisión. Sabe que para mantener el rating (apoyo popular) necesita conflicto, héroes y villanos. Él es quien valida la estrategia de polarización constante.

La estética de la batalla

A diferencia de la estética conservadora "antigua" de Márquez, Caputo impuso una estética moderna, agresiva y pop (inspirada en Peaky Blinders, el rock y la cultura de internet). Él empaqueta la ideología rancia de la vieja derecha en un formato atractivo para el consumo masivo y juvenil.

Caputo es el jefe de facto de "Gordo Dan"

Aunque no haya un organigrama oficial, la "banda del streaming" y los tuiteros libertarios responden a la estrategia que baja Caputo. Si Parisini atacó a los Menem y al Islam, es imposible que lo haya hecho sin la venia (o al menos la tolerancia táctica) del "Arquitecto".

Instrumentalización de la teoría

Caputo toma las ideas de Laje ("batalla cultural", "guerra contra el progresismo") y las convierte en política de Estado. Transforma la teoría en acción de gobierno.

La pieza más peligrosa para la interna

La presencia de Santiago Caputo en este esquema explica por qué el conflicto con Zulemita Menem escaló tanto.

  • La lógica de "Todo o Nada": Caputo cree fervientemente en que no se debe ceder ni un milímetro ante lo que ellos consideran "el error". Si la geopolítica de Milei es pro-Israel, la orden interna es que no puede haber matices.
  • Desprecio por la política tradicional: Al igual que los tuiteros, Caputo tiene una profunda desconfianza hacia la "casta" tradicional, incluso la aliada. Para él, figuras como Martín Menem o los gobernadores son "necesarios pero descartables" si interfieren con la pureza del relato.

Riesgo de la "burbuja de Caputo"

El gran problema político que enfrenta hoy el oficialismo es que este "comando" se retroalimenta. Caputo escucha a Laje y habilita a Dan. Viven en una burbuja de intensidad ideológica que choca contra la realidad política de un Congreso fragmentado y una sociedad diversa.

El ataque al Islam y a los Menem demuestra que, bajo la dirección de Santiago Caputo, la narrativa se ha comido a la política. La prioridad no es sumar aliados, sino mantener la "pureza" del guion escrito en la Casa Rosada, aunque eso signifique humillar a quienes te ayudan a gobernar.

El ataque a la familia Menem y la importación del conflicto de Medio Oriente no son hechos aislados ni meros exabruptos de internet. Responden a una arquitectura de pensamiento diseñada para reemplazar la hegemonía cultural de la izquierda por una nueva hegemonía de derecha radical.

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