En un mundo donde las narrativas sobre la decadencia occidental abundan, el analista internacional Jorge Castro ofrece una lectura contra-intuitiva y categórica: Estados Unidos no solo no está en declive, sino que atraviesa una acumulación de poder sin precedentes en la historia moderna. En una extensa entrevista con el periodista Jorge Fontevecchia, el presidente del Instituto del Planeamiento Estratégico desmanteló las teorías que sugieren un error en el alineamiento internacional de la Argentina y argumentó que la supremacía norteamericana, impulsada ahora por la Inteligencia Artificial, define una nueva era de Real Politik.
La conversación comenzó con una inquietud histórica planteada por Fontevecchia: ¿Está la Argentina cometiendo el mismo error que en la década del 30, al aliarse con una potencia que podría estar en su ocaso? La respuesta de Castro fue tajante y estructural. Para el analista, el centro de gravedad de los acontecimientos mundiales sigue anclado firmemente en Washington, revitalizado bajo el liderazgo del presidente Donald Trump.
La Revolución Tecnológica como Motor de Poder
El núcleo del argumento de Castro no es político, sino económico y tecnológico. «Estados Unidos es hoy la cuna y el origen de la revolución tecnológica de la inteligencia artificial«, afirmó. Esta ventaja competitiva no es meramente un dato estadístico; representa un cambio cualitativo en la estructura de poder global.

Según el ex secretario de planeamiento estratégico, la acumulación de poder que ostenta hoy Estados Unidos carece de punto de comparación en el sistema mundial moderno, superando incluso la hegemonía británica durante la primera Revolución Industrial. Esta supremacía tecnológica es la que valida, a ojos de Castro, la «alianza estratégica» forjada por el presidente Javier Milei. En este contexto, el respaldo ofrecido por figuras clave como el secretario del Tesoro, Scott Bessen, quien prometió a la Argentina «todo lo que sea necesario para salir de la crisis», no es un gesto de caridad, sino un ejercicio de poder geopolítico puro.
Hegel, Schmitt y la Ley de la Necesidad
Uno de los pasajes más densos y reveladores de la entrevista fue la invocación de marcos teóricos clásicos para explicar la actualidad. Castro rechazó las especulaciones sobre el futuro o las lamentaciones sobre el pasado. Citando a Hegel y a Carl Schmitt, sostuvo que la política internacional se juega en un «eterno presente».
«No hay análisis de hipótesis», sentenció Castro al ser consultado sobre qué ocurriría si el gobierno de Milei sufriera un revés electoral. Para el analista, los verdaderos hombres de Estado operan bajo la «ley de la necesidad», un concepto descubierto por Maquiavelo. Las decisiones no se toman por afinidad ideológica o doctrina, sino por lo que es imperativo en el momento. Bajo esta lógica, la alineación con Washington y el apoyo del FMI o del Tesoro norteamericano son respuestas pragmáticas a una necesidad existencial de la economía argentina, más allá de las urnas.
El Fenómeno Trump: La Historia a Caballo
El análisis de la figura de Donald Trump ocupó un lugar central. Lejos de verlo como un agente de caos, Castro lo interpreta como la encarnación del espíritu de la época. Para ilustrar la imprevisibilidad y el pragmatismo del líder republicano, el analista relató un episodio reciente ocurrido en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Tras un discurso de más de una hora, Trump se encontró con el presidente de Brasil, Lula da Silva. A pesar de las distancias ideológicas que podrían suponerse, el encuentro fue cordial, con abrazos y promesas de cooperación futura. «Amo a Brasil, respeto al presidente Lula«, habría dicho Trump, según relató Castro. Este giro demuestra que el poder estadounidense, encarnado en Trump, es capaz de saltar sobre las barreras ideológicas tradicionales cuando el interés nacional lo dicta.

Para cerrar, Castro retomó la metáfora hegeliana de Napoleón en Jena. Si en el siglo XIX Hegel vio «el espíritu del mundo a caballo», hoy esa fuerza histórica se manifiesta a través de la fusión entre el liderazgo disruptivo de Trump y la supremacía de la Inteligencia Artificial. No se trata de pálpitos ni de encuestas, concluyó el analista, sino de observar las tendencias profundas de un mundo donde el «deber ser» ha sido desplazado por la cruda realidad del poder hegemónico.

