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La cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Beijin de este viernes (15/5/2026) giró en torno a la guerra de Medio Oriente y al previsible choque bélico para definir el liderazgo global. Mientras Irán le abría el estrecho de Ormuz sólo a las embarcaciones chinas, el presidente asiático se ofreció a mediar para liberar el paso a la vez que le advirtió al estadounidense que abriría las puertas a una confrontación directa de meterse la situación de Taiwán.
A casi nueve años del último concláve, los presidentes de Estados Unidos y China se repiten: Trump y Xi Jimping. Sobre el cierre de la visita oficial del norteamericano, la impresión es que Xi Jinping ganó el partido por varios goles, a juzgar por Diego Guelar, el único argentino que se desempeñó como embajador en los dos países. En Estados Unidos con Eduardo Duhalde en la Presidencia y en China con Mauricio Macri.
La síntesis de Guelar
«Para mí, el resumen de esto es que, sin lugar a dudas, ganó Xi Jinping. Y no sabemos qué pasa con Trump, porque Trump es un misterio. Yo tengo que leerme las cinco o seis declaraciones que hace por día, todas contradictorias entre sí», afirmó Guelar en una entrevista con jorge Fontevecchia mientras la comitiva oficial de la Casa Blanca finiquitaba la agenda en el gigante asiático.

Guelar consideró que el norteamericano decide la política exterior sin ton ni son. «Yo creo que no hay estrategia. Creo que el tema es muy grave. La pérdida del liderazgo de Estados Unidos es muy negativa para el mundo», expuso el también ex embajador argentino en la Unión Europea y Brasil. «La realidad es que Trump está viviendo una gran crisis dentro de Estados Unidos, con los gobernadores, con la Corte y con una opinión pública que tiene entre un 65% y un 68% de rechazo. Creo que estamos en un año muy conflictivo», analizó.
Trump acuñó un slogans voluntarista a la salida de la cumbre: “La relación entre China y Estados Unidos va a ser mejor que nunca”. Nada que ver con Xi Jinping, quien advirtió que una injerencia en Taiwán derivaría en un «conflicto». Este intercambio de palabras refleja la complejidad de la relación entre las dos potencias, que, aunque buscan la cooperación, no pueden ignorar las diferencias históricas y geopolíticas.
La importancia del estrecho de Ormuz
El escenario del cónclave Trump–Xi se completó con el remate de Irán a la operación en el estrecho de Ormuz. Un barco anclado de Emiratos Árabes Unidos fue interceptado y llevado hacia aguas iraníes, mientras que un carguero de bandera india se hundió cerca de la costa de Omán tras ser atacado. No están identificados los responsables de los incidentes, aunque se presume quién fue: Irán había advertido anteriormente de que incautaría los petroleros «violadores» con vínculos con Estados Unidos.
El estrecho de Ormuz es un punto neurálgico en el comercio mundial de petróleo, a través del cual transita aproximadamente el 20% del crudo mundial. La apertura de este paso a los buques chinos puede tener implicaciones significativas para el mercado energético global y para la estabilidad de la región del Golfo Pérsico. La cooperación entre Irán y China podría cambiar el equilibrio de poder en el área, especialmente si Estados Unidos continúa presionando a Teherán con sanciones.
Acuerdos y compromisos
Durante la cumbre, ambos líderes coincidieron en la necesidad de mantener abierto el estrecho de Ormuz, crucial para el comercio mundial de petróleo. Además, discutieron la cuestión nuclear de Irán, acordando que este país no debe poseer armas nucleares. En un giro significativo, China se comprometió, según fuentes de Washington, a comprar más crudo estadounidense, lo que podría ayudar a reducir su dependencia del estrecho y fortalecer la economía estadounidense.
La delegación empresarial que acompaña a Trump habla por sí sola sobre los verdaderos objetivos de esta visita: están con el presidente Elon Musk, Tim Cook, Larry Fink y Jensen Huang, proominentes figuras del exclusivo círculo con capacidad de aspirar tanta riqueza como la sumada por la mayor parte de la población mundial.
Este grupo de líderes empresariales indica que Washington está interesado en que China aumente sus importaciones de soja, ternera y aviones Boeing. Este enfoque en el comercio resalta cómo las relaciones diplomáticas están profundamente entrelazadas con los intereses económicos.
Irán responde a la cumbre
La respuesta de Teherán a la cumbre ha sido igualmente significativa. Según agencias cercanas a la Guardia Revolucionaria, Irán comenzó a permitir el paso de buques chinos a través del estrecho de Ormuz desde el miércoles, coincidiendo con la visita de Trump.
Se estima que hasta 30 barcos habrían cruzado el estrecho en menos de 24 horas. Este movimiento no solo muestra la voluntad de Irán de fortalecer sus lazos con China, sino también de enviar un mensaje a Estados Unidos sobre su importancia estratégica en la región.
Cómo sigue
Las tensiones entre las dos potencias sobre Taiwán y el programa nuclear de Irán continúan siendo puntos críticos. La respuesta de Teherán al permitir el paso de buques chinos es un recordatorio de que las dinámicas de poder en la región son complejas y multifacéticas.
El futuro de las relaciones entre Estados Unidos, China e Irán dependerá en gran medida de cómo se manejen estas tensiones y de la capacidad de los líderes para encontrar puntos en común.

