El funeral de Thatcher evidenció las profundas divisiones que generó su figura en Inglaterra

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Miles de personas acompañaron el paso de la pompa fúnebre. Muchos de ellos, simpatizantes, y otros tantos repudiaron las políticas de la Dama de Hierro y el dinero gastado en el cortejo, que costó unos 10 millones de libras esterlinas.

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Miles de personas concurrieron este miércoles al entierro de Margaret Thatcher, la ex primer ministro británica, que se realizó en el centro de Londres. Las muestras de apoyo y reprobación muestran la división que aún genera su figura.

El féretro, envuelto en la bandera británica y con un ramo de rosas blancas, fue traslado primero por un coche fúnebre desde el Parlamento hasta la iglesia de St. Celement Danes y de allí un carruaje militar lo llevó hasta la catedral de San Pablo, donde se realizó el servicio religioso final.

La ceremonia fue seguida por una gran cantidad de personas en los puntos clave del desfile como el Palacio de Westminster, la plaza Trafalgar y sobre todo, en las inmediaciones de la catedral de San Pablo.

Entre el público hubo muestras de protestas contra las políticas de la "Dama de Hierro” y contra el gasto del funeral que, según cifras no oficiales, ascendería a 10 millones de libras (unos 78 millones de pesos argentinos).

Algunos de los manifestantes decidieron darle la espalda al cortejo fúnebre y otros simplemente optaron por vestir de rojo, recordando la “Tragedia de Hillsborough”, en la que 96 hinchas de Liverpool fallecieron por una avalancha en 1989.

“Más de 10 millones de libras van a ir a pagar el funeral de una conservadora”, señaló otro de los carteles de protesta, que se hizo eco de la polémica por el gasto de primeras exequias con honores militares desde las del ex premier Winston Churchill en 1965.

La pancarta estuvo en manos de Henry Page, un maestro jubilado, que manifestó: “Durante el gobierno de Thatcher hubo gente que no podía pagar ni el combustible y hubo recortes a los beneficios sociales, no creo que ni ella hubiera aprobado gastar este dinero”.

Por su parte, Fernanda de Fillipa, una brasilera que vive hace 20 años en el Reino Unido, repudió la relación de la ex premier con el dictador chileno Augusto Pinochet y el hundimiento del crucero General Belgrano durante la guerra de Malvinas.

“Espero que Thatcher y Pinochet la estén pasando bien otra vez juntos”, señaló la mujer desde la plaza frente al Parlamento.

Si bien hubo abucheos, la mayoría del público aplaudió el cortejo fúnebre, transportado en un carruaje de artillería tirado por seis caballos y escoltado por miembros de las tres fuerzas armadas.

“Vengo a mostrar mis respetos por una mujer que llegó al poder en un mundo de hombres y triunfó”, señaló John Loughrey, uno de los seguidores que se acercó al centro de la capital inglesa.

“Es importante mostrar los respetos a una mujer maravillosa que vivió con unos principios que no tenemos ahora”, dijo por su parte Maria Clarke.

Los edificios gubernamentales mantuvieron la bandera británica a media asta en señal de duelo y tal como se había planeado, las campanadas del Big Ben dejaron de sonar a las 9.45 (5.45 de Argentina) y se mantuvieron en silencio hasta el fin de la procesión.

“Todos somos Thatcher ahora”, dijo el primer ministro David Cameron, elogiando las consecuencias de las políticas de la premier que estuvo en el poder entre 1979 y 1990 y falleció el 8 de abril a los 87 años.

El líder conservador definió como “adecuado y correcto” los honores por ser “la primera mujer en llegar a ser primer ministro, sirvió en el puesto más tiempo que cualquiera en 150 años y logró cosas extraordinarias”.

Cameron participó junto a la reina Isabel II y su esposo, el duque de Edimburgo, en el servicio religioso final en la catedral de San Pablo, que contó la presencia de 2.300 personas de 170 países.

Allí, Amanda Thatcher, nieta de la "Dama de Hierro”, leyó un pasaje de la Biblia del Rey Jaime, mientras sonaron composiciones de los británicos Edward Edgar y Ralph Vaughan Williams.

El obispo de Londres Richard Chartres, dijo que “Thatcher se convirtió en una figura simbólica, en la tormenta de opiniones contradictorias” pero “ahora está en calma y es una de nosotros”.

Del servicio participaron el último presidente sudafricano durante el apartheid, Frederick De Klerk; el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu; y los ex premieres británicos John Major, Tony Blair y Gordon Brown.

El cuerpo de Thatcher será cremado en el crematorio privado Mortlake y sus cenizas van a ser enterradas junto a los de su esposo, Denis, en el Hospital Real de Chelsea.

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