Audiencia pública el 14 de mayo

Lapidario informe del Iadiza: el megaproyecto hotelero Cerro Punta Negra es “incompatible” con la conservación de la reserva Manzano-Piuquenes

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Tiempo estimado de lectura: 9 minutos

El Instituto Argentino de Investigación de las Zonas Áridas (IADIZA) elaboró un informe lapidario sobre el megaproyecto inmobiliario hotelero que la empresa Uco Los Tres Valles SRL quiere levantar en el corazón de la reserva Manzano-Piuquenes -que comparten Tunuyán, San Carlos y Tupungato- y que incluye pistas de esquí y hasta un dique para abastecer de agua a los turistas de un exclusivo resort vacacional.

Sobre este proyecto habrá una audiencia pública este viernes 14 de mayo -cualquier ciudadano puede inscribirse hasta el 13-. 

En sus conclusiones el estudio indica que el proyecto Cerro Punta Negra directamente es incompatible con los objetivos de creación y valores de conservación del ANP Manzano Histórico Portillo Piuquenes.

El IADIZA indica por ejemplo que “la localización propuesta para el desarrollo inmobiliario genera dudas acerca de sus efectivos impactos sobre los objetivos específicos de conservación del Área Natural Protegida y sobre valores de conservación que, pudiendo no haber sido aún identificados, podrían verse lesionados con esta actuación”.

El estudio completo puede leerse aquí

Luego subraya que hay “ausencia del correspondiente Plan de Gestión y de una adecuada zonificación” y que la propuesta que realiza Uco Los Tres Valles SRL contempla “el desarrollo de actividades no preexistentes, totalmente nuevas para el área y con el potencial de introducir usos y formas de transformación irreversibles sobre transformaciones naturales y culturales”.

Conflicto por la titularidad de las tierras

Sostiene el IADIZA que “en la zona de implantación propuesta, existe una compleja y conflictiva situación dominial y que, de hecho, el proyecto se solapa con las tierras que reclaman otros pobladores. En la medida en que la actuación que se propone avance, podría agravar situaciones de conflicto por la tierra pre-existentes”.

Perjuicio para pobladores locales

El proyecto, siguen los técnicos del IADIZA,  “tampoco garantiza la pervivencia y desarrollo de los usos tradicionales del territorio. La propuesta se implantaría sobre un tramo de la ruta Sanmartiniana y sobre antiguas rutas de trashumancia ganadera hacia Chile, actual circuito de cabalgatas turísticas y de prácticas deportivas, entre las que sobresalen el senderismo, trekking de montaña y escalada en roca”.

“Estas rutas y espacialidades conexas son ampliamente utilizadas por las poblaciones locales, en particular en el contexto de las actividades ganaderas y de servicios turísticos que brindan y tienen en la actualidad alta significación económica para los mismos en virtud de los actuales procesos de reconversión ganadera. Entonces, además de los conflictos por la tierra, el emprendimiento podría traer aparejados conflictos por el uso del territorio, particularmente de sendas y campos de pastoreo que reconocen una prolongada historia de territorializaciones sucesivas”.

La Manifestación General de Impacto Ambiental (MGIA) admite que en la zona, ya desde la etapa de la construcción, habrá severos impactos ambientales y sociales, pero según el IADIZA, es llamativo que sólo hace referencia “a su exclusiva dimensión física, mientras que omite  consideraciones respecto al patrimonio cultural inmaterial, plenamente asociado a los usos, saberes y valoraciones diversas de ese patrimonio físico, deja en evidencia que los impactos asociados a él han sido débilmente considerados”.

El dique

El proyecto contempla una obra de “aprovechamiento hidroeléctrico Punta Negra” que, indica el instituto del CONICET, tenía “profundas falencias y omisiones” en su presentación original, y una vez que se le hizo las observaciones pertinentes las mantuvo.

En el informe de ampliación presentado, “nuevamente se omite consignar los reales destinatarios de la energía hidroeléctrica que se generará a través del aprovechamiento hidroeléctrico, es decir los usuarios del emprendimiento inmobiliario”.

“La línea de base referida al medio físico, incluida en el informe ambiental presentado oportunamente, incurre en una serie de vacíos de información previos entre los que se destaca un análisis hidrográfico y geomorfológico de detalle. Este debería incluir una caracterización morfométrica de las microcuencas que componen el sistema arroyo Grande – Arenales y ahondar en la estimación de los caudales disponibles, producto del escurrimiento superficial y subsuperficial del área”.

Erosión del suelo y vertientes

En otro tramo del análisis del IADIZA referido a la geología y los suelos, indica que “el tema erosividad no presenta el desarrollo acorde con la magnitud que este proceso reviste para al área de estudio y la escala pertinente”.

“La relación entre la escala vertical y horizontal empleada para la construcción de los perfiles topográficos no es adecuada ya que no representa la modalidad del terreno, caracterizada por sus abruptas pendientes. Este factor es desencadenante de diversos procesos vinculados al peligro natural del avance de vertientes, por lo cual no puede ser soslayado”.

Afectación a glaciares cercanos

Según el inventario de glaciares que ordena realizar la ley 26.639, en la subcuenca del río Tunuyán Norte -la cual incluye los arroyos Anchayuyo, Grande (área de emplazamiento del proyecto), Manzano y río de Las Tunas-, indican que 132.32 km de los 3.869 km que posee la cuenca está cubierta por glaciares, lo que representa un 3.4% de su extensión total.

“En lo que se refiere específicamente a las geoformas glaciales y periglaciales localizadas en la subcuenca a la cual pertenece la zona prevista para el emprendimiento propuesto, se advierte la presencia de importantes glaciares de escombros -definidos como “cuerpos de detrito congelado y hielo, con evidencias de movimiento por acción de la gravedad y deformación plástica del permafrost, cuyo origen está relacionado con los procesos criogénicos asociados con suelo permanentemente congelado y con hielo subterráneo o con el hielo proveniente de glaciares descubiertos y cubiertos (…) Se observan dos cuerpos glaciarios de este tipo muy próximos al emprendimiento, situándose el más cercano a 4 km aguas arriba del mismo, siguiendo el cauce principal. También es posible observar en las cabeceras de dicha unidad hidrográfica, extensos glaciares cubiertos con glaciar de escombros (GCGE), y glaciares descubiertos definidos como “cuerpo de hielo permanente generado sobre la superficie terrestre a partir de la compactación y recristalización de la nieve y/o hielo”.

Menos nieve, más lluvia

El IADIZA apunta también que de acuerdo a lo informado por la Tercera Comunicación Nacional de Argentina sobre Cambio Climático, Mendoza se verá fuertemente afectada por este proceso global debido a un incremento de las temperaturas y una variación en el régimen hídrico, con un aumento en intensidad y frecuencia de las tormentas convectivas y una reducción de las precipitaciones níveas.

“Estudios indican que los aumentos de las temperaturas serán mayores en las regiones más elevadas respecto del nivel del mar, lo que implicaría una reducción en la cantidad de precipitaciones níveas y un aumento en las precipitaciones pluviales. Por esto, la fuerte presión en los procesos de fusión de los hielos se materializa en la progresiva y verificada retracción de los glaciares”.

Impactos específicos

En referencia con la Manifestación General de Impacto Ambiental (MGIA), el Iadiza critica que en el apartado sobre los aspectos faunísticos y de preservación de diversidad biológica “se aprecia una compilación muy elemental de la información disponible, suplementada con consultas puntuales a especialistas en diversas temáticas. El punto más débil de esta parte del informe radica en la falta de relevamientos en terreno para todos los grupos de vertebrados considerados”.

En ese punto, enumera riesgos específicos:

• Peces: El Iadiza señala que también los efectos negativos que todas las etapas del proyecto planteado tendrán sobre las propiedades del agua de los arroyos.

“La extrema cercanía de la intervención a los cursos de agua, directamente influirá sobre la salinidad, turbidez y pH de la misma como mínimo, condicionando otros factores como la temperatura o el nivel de materia orgánica en suspensión, de incidencia clave sobre las características y calidad de hábitat para la fauna ictícola”.

• Reptiles: Los reptiles posiblemente distribuidos en la zona se verán afectados como mínimo con la pérdida, fragmentación o alteración de sus hábitats requeridos. Sumado a esto, el estatus de conservación como vulnerable, de varias de las especies de la herpetofauna demanda un relevamiento significativamente más preciso e informativo que el presentado en la MGIA.

• Mamíferos: El MGIA indica que  “posiblemente la remoción y cambios en el uso del suelo afectará negativamente a los  mamíferos que construyen sus galerías”.

El Iadiza considera esta estimación como insuficiente, “ya que el mismo impacto se extiende a otros grupos taxonómicos que también usan refugios en el suelo. Además se debe evaluar con extrema consideración el efecto sobre las relaciones comunitarias que la presencia humana permanente generará, aumentando la disponibilidad de recursos para algunas especies e incrementando los riesgos para otras, en línea con lo manifestado en el texto”.

• Aves: “El caso de las aves demanda una preocupación especial y determinante, porque la riqueza y abundancia de este grupo, y por tanto el valor para el conocimiento y la conservación, son máximos en el área donde se pretende implantar el emprendimiento”, postula el instituto.

Pato del torrente, ave insignia de arroyos mendocinos.

Particularmente la especie Merganetta armata (pato del torrente) se verá definitivamente perjudicada, como bien argumenta la MGIA. Entre otros, debe considerarse el hecho de que los sitios de nidificación se han registrado a lo largo de los arroyos mencionados y que una intervención como la propuesta causaría la pérdida de conectividad de la población de esta especie a lo largo del eje de su distribución.

En otro tramo del informe, el Iadiza especifica que “contrariamente a lo que se sugiere en la MGIA, la sola ausencia de cables aéreos no elimina los efectos deletéreos del proyecto sobre las aves, ya que la intervención  arquitectónica y paisajística sobre el área propuesta, que incluye operar alrededor y sobre ambos arroyos y su convergencia, es muy significativa a la luz de los planos brindados”.

• Interacciones e impactos del proyecto: “Un emprendimiento de semejante envergadura depende fuertemente de recursos como energía eléctrica y agua, con lo cual de mínima se esperaría una valoración seria del real impacto que tendrá sobre las  distintas formas de vida. En su mayoría estos grupos de animales y plantas se encuentran fuertemente vinculados a los cursos de agua sobre los que se centra la infraestructura proyectada, con lo cual el tratamiento propuesto de los residuos sólidos y especialmente de los vertidos cloacales, presenta profundas falencias. No se cuenta con ninguna estimación del caudal de agua y sus variaciones estacionales, no se prevé la resolución de ningún evento contingente de contaminación y se asume que la plantación de pinos será suficientemente eficaz para absorber la totalidad de efluentes cloacales”.

• Pobladores y deportistas ignorados: “Más preocupante resulta incluso que el poblado Manzano Histórico no haya sido analizado; tampoco las poblaciones rurales concentradas y dispersas que podrían verse beneficiadas o perjudicadas por el proyecto, ni los usuarios que, como los escaladores y deportistas, hacen uso continuo del lugar”.

• La falacia de la generación de empleo: “A modo de ejemplo, si las poblaciones más próximas no se analizan, cómo debe comprenderse que más adelante se considere impacto positivo la “generación de empleo” y de nuevos puestos de trabajo, por ejemplo, en tareas de limpieza, atención a los turistas o jardinería. En un lenguaje más llano, si el proyecto tiene potencial de afectar el uso tradicional del territorio y, de su mano, abre riesgos a que se resten recursos a las poblaciones locales, resulta discutible que se considere positivo contrarrestar los desplazamientos de los locales con la contratación de personal de limpieza, seguridad o jardinería, mucho más si se valora que los procesos de producción y trabajo en los que los tradicionalmente han participado las poblaciones rurales próximas se vinculan a la producción ganadera y al turismo”.

“Es necesario indicar que tanto en relación al patrimonio como a los bienes públicos y comunes, la propuesta que se evalúa deja abiertas dudas sustanciales acerca de cómo se comportará con relación a montañassenderos, campos de pastoreo, paredes de escalada, ríos y cascadas, hoy accesibles y con posibilidades de ser disfrutados por toda la ciudadanía y cómo se comportará respecto de bienes hoy accesibles y explotados por las poblaciones rurales próximas al emprendimiento”.

• Acceso a bienes públicos y comunes: “La propuesta plantea serias incertidumbres vinculadas al  acceso a bienes públicos y comunes. Esta situación se hace evidente en relación a una serie de cuestiones mencionadas a continuación. El nuevo emprendimiento prevé implantarse “sobre” y no “a la vera de” una ruta provincial y de hecho, la documentación gráfica que se aporta permite observar que la ruta queda integrada como calle interna del desarrollo inmobiliario previsto. Sumado a ello, el proyecto asegura que dentro de los servicios que prevé brindar a los potenciales propietarios, se encuentra el de “seguridad”. La MGIA no aclara cómo se implementará este servicio en función de su emplazamiento sobre una ruta provincial”.

En sus conclusiones, los científicos del IADIZA sintetizan toda una serie de riesgos que representa Cerro Punta Negra para el sitio en el que se lo pretende emplazar y sus población, y resume:

“Por lo antes expuesto, se evidencia que el proyecto Cerro Punta Negra es incompatible con los objetivos de creación y valores de conservación del ANP “Manzano Histórico Portillo Piuquenes y afecta el desarrollo sustentable del área. Finalmente, este equipo recomienda la no autorización del MGIA correspondiente al proyecto Cerro Punta Negra.

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