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La escena se repite en distintos rincones del país y Mendoza no es la excepción. Aulas trasladadas al espacio público, pizarras improvisadas en plazas y facultades abiertas a la comunidad marcan el pulso de un conflicto que se arrastra desde hace meses y que amenaza con profundizarse. Desde la histórica marcha universitaria de abril de 2024, cuando miles de mendocinos y argentinos salieron a las calles en defensa de la educación superior, la situación de las universidades públicas no ha hecho más que deteriorarse.
El congelamiento de partidas, la reducción de presupuestos y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios docentes —que acumulan una caída del 34% en términos reales desde la asunción de Javier Milei— son el telón de fondo de un plan de lucha nacional que esta semana tuvo una expresión visible en Mendoza. En el marco del paro convocado por la Federación Nacional de Docentes Universitarios (Conadu), se realizaron clases públicas y conversatorios en distintas facultades de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), con el objetivo de visibilizar la crisis salarial y presupuestaria que atraviesa el sistema.
Un conflicto que trasciende las aulas
La medida de fuerza forma parte de un plan progresivo que se desplegará durante todo el semestre. La Conadu reclama el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y exige al Gobierno nacional la convocatoria “urgente” a paritarias. La agenda de protesta incluye una marcha federal universitaria prevista para el 23 de abril, lo que anticipa un escenario de creciente conflictividad.
Los números son elocuentes: un profesor con dedicación simple y diez años de antigüedad percibió en enero un sueldo bruto de $305.604. En comparación con noviembre de 2023, último mes antes del cambio de gobierno, la pérdida real fue del 34% debido a la inflación. En términos interanuales, la caída alcanzó el 12,9%. El deterioro sostenido impacta directamente en la calidad de vida de los trabajadores y en la capacidad de las universidades para sostener sus funciones básicas.
Emergencia salarial y presupuestaria
La Universidad de Buenos Aires (UBA) declaró la emergencia en materia salarial para docentes y no docentes, incluyendo profesionales de la salud y áreas de investigación. La institución denunció que el presupuesto nacional de 2026 no contempla lo establecido en la Ley de Financiamiento Universitario vigente ni prevé la actualización necesaria para cubrir gastos básicos.
Aunque en cifras nominales el presupuesto universitario pasó de $1,38 billones en 2023 a $4,45 billones en 2025, y se proyecta $4,87 billones para 2026, la inflación erosiona esos montos. Ajustados en términos reales, la caída entre 2023 y 2025 fue del 28,9%, y para 2026 la reducción alcanza el 34,3% respecto de 2023. En otras palabras, las universidades cuentan con más dinero en números absolutos, pero menos capacidad de gasto efectivo.

La batalla por la Ley de Financiamiento Universitario
El Gobierno nacional presentó un nuevo proyecto de Ley de Financiamiento Universitario y Recomposición del Salario Docente, que modifica la norma aprobada en 2025. La iniciativa propone aumentos escalonados del 4,1% en tres tramos, elimina la recomposición de 2023-2024 y suprime la garantía de actualización según la inflación. Es la tercera vez que el Congreso debate un proyecto de financiamiento universitario durante la gestión de Milei. En dos ocasiones anteriores, las leyes fueron vetadas por el Ejecutivo, aunque en 2025 el Congreso logró revertir el veto.
Actualmente, la ley está vigente pero no se cumple. En diciembre de 2025, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), con el respaldo de más de 40 universidades públicas, presentó una acción de amparo. El juez federal Enrique Cormick dictó una medida cautelar que suspendió el decreto presidencial que postergaba la aplicación de la norma, calificando la decisión como “arbitrariedad e ilegalidad manifiesta”.
Mendoza como escenario visible
El paro docente universitario no es un hecho aislado, sino la expresión de un conflicto estructural que combina salarios depreciados, presupuestos insuficientes y un enfrentamiento político entre el Gobierno y las universidades públicas. Mendoza, con sus clases públicas y conversatorios, se convierte en un escenario visible de esta disputa, llevando la protesta a las calles y al espacio público.
Las actividades previstas incluyen una clase pública de Microbiología en la Facultad de Ciencias Agrarias, un conversatorio sobre Educación Social en la Facultad de Educación y una jornada de reflexión teórica en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Cada encuentro buscó no sólo denunciar la crisis, sino también abrir el debate sobre el sentido de la universidad pública en un contexto de ajuste.
Un conflicto abierto
La pulseada entre el Gobierno y las universidades promete intensificarse en las próximas semanas. Con salarios en caída libre, presupuestos recortados y una ley vigente que no se aplica, la comunidad universitaria se prepara para sostener la protesta en múltiples frentes. Mendoza, al igual que otras provincias, se suma a una batalla que trasciende las aulas y pone en juego el futuro de la educación superior pública en Argentina.
Actividades previstas en Mendoza
Martes 31 de marzo
- 9:30: Facultad de Ciencias Agrarias. Clase pública de Microbiología.
- 18:30: Facultad de Educación, sede Centro. Conversatorio sobre Educación Social y sus implicancias en el contexto actual.
Miércoles 1 de abril
- 17: Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Clase pública de Teoría de la Comunicación Social I y Teoría sociológica contemporánea, bajo el título: “Teoría ¿para qué? ¿para quiénes? Reflexiones epistémicas para (re)crear el deseo teórico, pedagógico, sexual y político”.

