Pinturitas de México: “¿Don Ramón? ¿Quién es Don Ramón?”

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Tin Tan, el único ídolo. Los afiches todavía están en las calles de México.

 

 

Por Enrique Pfaab
Para enayotzinapa.blogspot.com

Desde afuera todo se ve distinto. Ese matrimonio que uno califica de ideal y maravilloso, quizás en la intimidad se lleven para los mil demonios. Quizás la rubia de cuerpo perfecto sea una mentira debajo de la ducha. Posiblemente el auto impecable que compramos en la concesionaria de usados, nos deje a pié a los dos días. De afuera las cosas se ven distintas.

En México, al menos para la enorme mayoría, aquella sencilla y trabajadora, Germán Genaro Cipriano Valdés Castillo, fue y será un ídolo siempre. El mejor y más completo de los artistas. También le pueden llegar a reconocer virtudes a sus hermanos Antonio Valdés Castillo y a Manuel “el Loco” Valdés. Incluso a su hija, la cantante de los 80 Rosalía Valdés. Pero casi todos dirán que el menor de los hermanos, Ramón Valdés, fue el menos virtuoso de todos.

Si. Acá, adentro de México, Tin Tan fue, es y será un ídolo. En cambio su hermano Ramón, Don Ramón, el del Chavo del Ocho, no le llegará jamás ni a los talones.

Hoy todavía (murió el 1973) todos se quedan prendidos al televisor cuando pasan una de las 104 películas que filmó, la mayoría como protagonista, o se escuchan algunos de sus 34 discos de larga duración.

Además, para completar, Tin Tan fue actor de doblaje y le puso voz al gato O´Malley, de “Los Aristogatos” y a Baloo, en “El Libro de la Selva”, entre otras.

En cambio cuentan que Ramón era un actor de reparto, poco valorado, que conseguía sus bolos gracias a su hermano, que intentaba darle una mano. Claro, la suerte le sonrío cuando llegó al Chavo del Ocho, pero aquí en México siempre fue “el otro Valdés”.

A Germán Genaro Cipriano Valdés Castillo le sobraba talento. Hacía todo bien. Actuaba, bailaba y cantaba a las mil maravillas. Y, para mejor, la gente veía en él a alguien como ellos, simple, sencillo, humilde, pero también carismático y alegre.

Su fecha de nacimiento fue el 19 de septiembre de 1915 y, curiosamente, algunos dicen que nació en Buenos Aires y después sus padres se mudaron a México cuando Tin Tan era apenas un bebé.
De grande padeció una hepatitis que le ocasionó posteriormente cirrosis hepática complicada y que junto a un cáncer de páncreas terminaron con su vida el 29 de junio de 1973 en México. No dejó fortuna, pese a su gran éxito, y lo poco que dejó lo puso a nombre de su esposa Rosalía y sus dos hijos, Rosalía y Carlos.

“Bueno, pero… ¿fue más grande que Cantinflas?”, pregunté a algunos, por ahí.

“¡Claro! Además era popular. A Cantinflas acá no lo querían mucho, porque era del PRI”, contesta la mayoría.

“¿Y Don Ramón?”

“Don Ramón se salvó con el Chavo. Antes era un perfecto desconocido y después tampoco fue gran cosa”.

De afuera las cosas se ven distintas. Vaya uno a saber cómo habrán sido en realidad.

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