Convocatoria en redes

Sin números ni pronósticos: historias de barro y corazón, el día después del vendaval

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Los portones del parque en una toma fantasmagórica. Fue una de las imágenes que se volvió viral en la tarde del jueves

La poeta y docente Ana Ocaterli lanzó en sus redes una convocatoria para contar historias sobre la tormenta que trascendieran los números y datos que se repitieron en loop en todos los medios.

Estas son algunas de las historias que le compartieron el día después del vendaval de hielo y agua que azotó desde el cielo a buena parte del Gran  Mendoza.

 

Foto: Mabel Guiazul Acevedo.
Mientras los productores lloran impotentes la pérdida de toda la producción, Mendoza se prepara para la Vendimia Virtual.
Luego dirán que no se jubilan porque no hicieron sus aportes.
En el guión, como todos los años, hablará en off dos segundos, un actor con voz de trueno , acompañado por luces que imitarán relámpagos, los bailarines en el suelo esparcirán hojitas de papel y telgopor roto.
Se hará un silencio de penita y que siga el baile.
Hay una vendimia artística, simbólica, frívola, de plástico, que ignora la verdadera Vendimia , olvida las verdaderas tormentas y calcula ganancias y presupuestos…
Mientras por las tierras cultivadas, los productores olvidados , lloran sus pérdidas.
Mabel Guiazul Acevedo
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Fue una desesperación. Hace 2 minutos antes estaba tomando mate en la ventana, pensando en qué linda la lluvia. Siempre nos enseñaron que antes del granizo baja la temperatura o el cielo se pone blanco. Jamás creí que pudiera caer, ni tanto, ni durante tanto tiempo. Pensé en mi huerta arriba, pensé después en los productores, después en las personas que viven en Guaymallén (hacia donde va el declive de la ciudad), después en los gatitos que viven en las acequias. Todo era un caos. Terminé con mi novio nadando en agua helada en la terraza, porque los desagües se habían tapado con piedra, mientras veíamos cómo la vecina del edificio de enfrente lamentaba también su enorme ficus destruido y en la playa de estacionamiento de al lado bajaban con palos el hielo amontonado en la mediasombra toda tajeada. Después cuando bajamos, recordé que enterramos a nuestro gato, hace dos meses, en una bajada de terreno cerca del parque San Martín. Para recordar dónde era habíamos plantado sobre la tierra un lacito de amor, que íbamos a ver todas las semanas. No creo que haya resistido el aluvión. Ahí finalmente nos pusimos a llorar.
Daniel Arias Fuenzalida
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Sentí que estaba adentro de un barco que se hunde mientras el agua entraba por debajo de todas las puertas, me acordé de mi infancia cuando vivíamos en una casa que siempre se inundaba y mi madre nos subía a la cama grande mientras todo se llenaba de lluvia y parecía también un barco.
Ana Suarez
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Se oscureció en plena siesta. Tronadera en el cielo. Goterones x unos minutos. Después ventarrón arremolinado. Frío. Y empezaron a caer bolitas de hilo, de tamaño variado entre las arvejas y las cerezas, pero muchas. Luego muchíiiiisimas!!! y caían desde los cuatro vientos. Las tejas no se rompieron por la granizada sino por la violencia del viento. Las plantas sí sufrieron por los perdigones. Las copas de los árboles se molieron y los jardines se convirtieron en cementerios.
Héctor González Di Carlo
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