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Donald Trump perdió la dirección del Congreso de Estados Unidos en las elecciones de mitad de mandato, el 3 de noviembre. Con una barrida en las urnas, el Partido Demócrata le arrebató la mayoría en la Cámara de Representantes y en el Senado.
La victoria parlamentaria otorga a la oposición capacidad operativa para fiscalizar las decisiones del Poder Ejecutivo, tras dos años de mayoría republicana en ambas cámaras. El cambio en la composición legislativa interrumpe el control unificado que el Partido Republicano mantenía sobre la Presidencia y el Congreso desde las elecciones de 2024.
Donald Trump reconoció la derrota a su manera: “Yo no estaba en la boleta electoral y, de haberlo estado, ¡habríamos ganado por goleada! Gracias por su atención a este asunto”, escribió en su red, Truth Social.
Para consolidar la mayoría en el Senado, los candidatos demócratas se impusieron en distritos que habían registrado amplias ventajas para Donald Trump en los comicios presidenciales previos. Las proyecciones confirman victorias demócratas en los estados de Carolina del Sur, Texas, Ohio, Kansas e Iowa.
En Carolina del Sur, el triunfo demócrata revierte la ventaja de 18 puntos obtenida por Donald Trump en 2024. En Texas, el Partido Demócrata no obtenía un cargo estatal desde 1994, mientras que en Kansas la última elección de un senador de esa fuerza política se remontaba a 1932.
En los últimos 50 años, la alternancia simultánea en la titularidad de ambas cámaras durante un mismo ciclo electoral de mitad de mandato se ha producido únicamente en dos ocasiones.
Factores económicos
De acuerdo con la Encuesta a Votantes de CNN, los principales elementos que condicionaron la decisión del electorado fueron los índices de inflación, la aplicación de aranceles comerciales, el conflicto bélico con Irán y los cuestionamientos sobre la conducta personal y patrimonial del mandatario.
El estudio demoscópico señala que más de seis de cada diez votantes encuestados manifestaron desaprobación hacia la gestión de Donald Trump, con más de la mitad expresando un rechazo categórico. Asimismo, dos tercios de los entrevistados afirmaron que las medidas económicas implementadas por la administración central deterioraron la situación financiera del país.
El vuelco en la Cámara de Representantes se alineó con las previsiones de los analistas, al requerir el Partido Demócrata una ganancia neta de tres escaños para alcanzar la mayoría, un patrón habitual para los partidos de oposición durante los comicios de medio término. La obtención de la mayoría en el Senado, en cambio, modificó las proyecciones previas debido al historial electoral de los estados disputados.
El cómputo definitivo de los votos determinará el número exacto de bancadas que integrarán los bloques mayoritarios en cada cámara. No obstante, las proyecciones indican un margen suficiente para que las autoridades demócratas asuman las presidencias de las comisiones parlamentarias.
El Capitán Beto
A pesar del control legislativo, el ejercicio del derecho a veto presidencial por parte de Donald Trump y la regla del Senado que exige una mayoría cualificada de 60 votos para la aprobación de la mayor parte de las leyes limitarán la capacidad del Partido Demócrata para promulgar su agenda legislativa sin acuerdos bilaterales.
El dominio del Congreso otorga a las comisiones parlamentarias la atribución legal de iniciar investigaciones sobre las agencias gubernamentales y emitir citaciones judiciales. Asimismo, el control del Senado faculta a la mayoría demócrata para intervenir en el proceso de confirmación de las nominaciones judiciales presentadas por el presidente, incluyendo eventuales vacantes en la Corte Suprema.



