La guerra

Estados Unidos abandona a Ucrania y deja a su ejército sin dinero

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Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

Por Mercedes Gallego
Para El Correo

La guerra de Ucrania todavía no ha cumplido dos años y a Estados Unidos ya le fallan los ánimos. Vladimir Putin sabía que era una carrera de fondo. En los últimos seis meses las encuestas han ido revelando el hastío de la opinión pública por esa guerra extranjera a la que EEUU ya le han dedicado más de cien mil millones de dólares. Ayer fue la primera vez que el Senado votó en contra de seguir financiándola.

«Estamos a punto de abandonar a Ucrania», había adelantado el senador demócrata de Connecticut, Christopher Murphy, al salir desinflado de las negociaciones con sus colegas republicanos. Los 45.000 millones de dólares para Ucrania encabezan el paquete de financiación para la seguridad nacional solicitado por el presidente Joe Biden por un total de 110.500 millones de dólares, en el que se incluyen 14.300 para Israel, 2.000 para Taiwán y 6.400 para fortalecer el sistema fronterizo.

Todos los demócratas votaron en bloque en favor de la provisión de fondos, a la que se opuso el senador independiente Bernie Sanders, que habitualmente vota con el bloque demócrata y ha sido candidato presidencial por ese partido. El socialista judío porque incluyen una partida importante «para seguir ayudando al gobierno extremista del ultraderechista Netanyahu» a continuar una guerra que considera «inmoral y contraria a la legislación internacional», dijo en el hemiciclo. «Estados Unidos no debe que ser cómplice de esas acciones», insistió.

Por una vez el senador de Vermont se unió al bloque conservador para oponerse a la ley de apropiación de fondos, en una votación que «será recordada durante mucho tiempo» y «la historia juzgará duramente», advirtió el presidente Biden en una comparecencia de último minuto en la que apeló públicamente a los legisladores. «Si Putin toma Ucrania, no se detendrá ahí. Cabalgará sobre Europa. ¿Quién está dispuesto alejarse de esa responsabilidad?, preguntó. Horas después, la votación del Senado arrojó una respuesta concreta: 51 – 49. El líder demócrata del Senado Chuck Schumer tuvo que votar en contra en el último momento para poder utilizar un recurso técnico que le permita sacarla de nuevo a votación, aunque el Congreso entra en receso navideño el viernes de la semana que viene.

Problema migratorio en la frontera

Todo augura que será un invierno muy frío para Ucrania. Con el comienzo formal de la campaña electoral, que tiene su primera cita electoral el 15 de enero en Iowa, los republicanos necesitan demostrar a sus bases que han hecho un intento serio de forzar al Gobierno de Biden a atajar el problema migratorio de la frontera. A esa solución potencial que proponen ligan inexorablemente la suerte de las ayudas solicitadas. Biden dijo ayer estar dispuesto a hacer «significativamente más» para atajar un problema real en la frontera que necesita soluciones reales, admitió, pero considera que las propuestas de la oposición son «demasiado extremas».

En la línea del Gobierno de Trump, los republicanos plantean limitar el acceso de los inmigrantes al asilo político, facilitando las deportaciones y forzándoles a permanecer en México hasta que el Gobierno de Estados Unidos responda a sus solicitudes. El número total de inmigrantes interceptados en la frontera por las patrullas fronterizas alcanzó el martes una cifra récord al llegar a los 12.000 en un solo día. De ellos, más de 10.200 entraron por los puntos legales para solicitar refugio, lo que avala la teoría de puertas abiertas que tiene escandalizada a demócratas y republicanos. Tan solo la ciudad de Nueva York ha recibido a 140.000 inmigrantes desde primavera del año pasado, con más de 65.000 solicitantes de asilo acogidos en sus instalaciones municipales, a un costo proyectado en 12.000 millones de dólares para los próximos tres años, lo que ha forzado a recortar el 15% de los presupuestos municipales.

«Honestamente, si yo fuera el presidente, mirando a mis números (de aprobación) en esto, querría hacer algo al respecto», opinó el líder de la oposición en el Senado, Mitch McConnell, que hasta hace poco había defendido la continuidad de las ayudas a Ucrania sin condiciones. McConnell advertía entonces que Ronald Reagan se retorcería en su tumba si supiera que estaban dejando pasar la oportunidad de reconstruir su industria militar y batir a Rusia sin perder un solo hombre. De los 111.000 millones de dólares que el Congreso ha aprobado para Ucrania desde la invasión Rusia a principios del año pasado, 45.000 han sido en asistencia militar, que ha llegado a través de los contratistas del Departamento de Defensa.

Sin municiones

Ucrania dice estar quedándose sin municiones. En declaraciones al Instituto de la Paz de Washington, el jefe de la oficina presidencial ucraniana, Andriy Yermak, dijo el martes que si el Congreso de Estados Unidos no aprueba este paquete de asistencia militar, habrá «posibilidades muy altas» de que Ucrania pierda la guerra. El Pentágono ha prometido estirar todo lo posible los 4.800 millones de dólares que le quedan para asistir a Ucrania, pero el Gobierno de Zelenski sostiene que en el mejor de los casos eso llevaría al estancamiento del conflicto.

La Casa Blanca se ha negado a participar en el juego de la oposición, que según Biden ha tomado la financiación de Ucrania como rehén «para sus extremas políticas partidistas sobre la frontera», dijo el presidente, que ha perdido este pulso, por mucho que advierta de que si no se detiene a Putin en Ucrania tocará hacerlo en algún país de la OTAN con sangre estadounidense. «Y si nosotros no apoyamos a Ucrania, ¿qué hará el resto del mundo?, preguntó al término de una reunión virtual con el G7. «Literalmente, todo el mundo está mirando qué hace Estados Unidos».

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