Golpe de Estado en Bolivia

La CIDH exigió al estado boliviano que esclarezca la muerte del periodista Sebastián Moro

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Sebastián Moro junto a Gloria Beretervide, amiga y colega del periodista mendocino muerto en Bolivia. Foto: gentileza familia Moro

En su informe anual 2019 la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) reclamó que se esclarezca la muerte del periodista mendocino Sebastián Moro y calificó como “posible asesinato” a su deceso.

En un capítulo especial sobre el Golpe de Estado en Bolivia donde analiza los ataques a periodistas y medios de comunicación, la Relatoría -que pertenece a la OEA- apuntó:

“El asesinato de periodistas constituye la forma más extrema de censura y los Estados tienen la obligación positiva de identificar y sancionar a los autores de estos crímenes. Para esta Oficina es fundamental que el Estado investigue de forma completa, efectiva e imparcial los asesinatos de periodistas y esclarezca sus móviles y determine judicialmente la relación que pudieran tener con la actividad periodística y la libertad de expresión”.

 

“Las autoridades no deben descartar al ejercicio del periodismo como un móvil del asesinato y/o agresión antes de que se complete la investigación. La omisión de líneas lógicas de investigación o la falta de diligencia en la recolección de pruebas en este sentido pueden tener graves repercusiones en el desarrollo de los procesos en etapas de acusación o de juicio. No haber agotado en forma completa las líneas lógicas de investigación incide, sobre todo, en que no se pueda identificar a los autores intelectuales”.

Sebastián Moro fue encontrado en estado de semiinconciencia en su departamento por un allegado a la familia, después de que ésta intentara contactarse con él sin éxito. Fue internado en una clínica y a sus familiares les informaron que el diagnóstico era “ACV isquémico”.

Sin embargo, cuando sus familiares pudieron viajar a Bolivia y llegar al hospital constataron heridas que no se condecían con ese diagnóstico, y más bien eran concordantes con golpes. La muerte de Sebastián ocurrió en medio de una feroz persecución y cacería de los opositores de Morales hacia quienes trabajaban en medios afines a su gobierno.

Archivo Explícito: Sebastián Moro

Apuntó la CIDH: “Entre las principales vulneraciones al ejercicio de la libertad de expresión y al derecho al acceso a información pública registradas, se encuentran el posible asesinato del periodista Sebastián Moro, agresiones tales como insultos y golpes, además del uso de dinamita, incautación de instrumentos de trabajo, declaraciones estigmatizantes, censura, obstaculización de coberturas y campañas de doxing (N. de la R: divulgación de datos personales), desinformación deliberada y el uso del marco jurídico a través de tipos penales como ‘sedición’ y ‘terrorismo’ utilizados no solamente para perseguir, sino también para silenciar a periodistas y comunicadores populares que denunciaban vulneraciones al ejercicio de sus derechos fundamentales. Diferentes medios de comunicación denunciaron que dejaron de hacer coberturas a ciertas manifestaciones y temáticas alegando falta de protección, seguridad y garantías para el desarrollo de su actividad periodística por parte del Estado”.

“Que la Relatoría de la Libertad de Expresión contemple a Sebastián y el contexto y haya sumado los expedientes  y pruebas presentadas en su informe anual es muchísimo -señaló Penélope Moro, una de las hermanas de Sebastián, a EXPLÍCITO-. Es un periodista muerto en funciones. En un proceso de desestabilización violento, como los casos de Honduras. Que se los contemple es mucho”.

 

La última nota de Sebastián

“La situación en Bolivia evolucionó rápidamente de un acuartelamiento policial en Cochabamba, el viernes, a una suerte de marcha sobre la capital el sábado, con la oposición llamando a la renuncia del presidente Evo Morales. El ejército se pronunció prescindente y pidió una solución política, mientras que finalmente los pobladores del Alto, en La Paz, tomaron las calles, se pronunciaron por Evo y avisaron que van a bloquear la llegada de policías rebeldes y de opositores”.

Así arranca la última nota que Sebastián Moro despachó como corresponsal al diario Página 12, en la cual anticipaba el golpe contra Morales. Seis días después murió.

“Según denuncias recibidas por la CIDH, presente durante las agresiones en las instalaciones de la CSTTCB se habría encontrado en cobertura el corresponsal del periódico Página 12 de Argentina, Sebastián Moro, también colaborador de Prensa Rural. Un día después, el 10 de noviembre y tras haber enviado el último artículo al medio argentino sobre la situación en Bolivia, el periodista fue encontrado inconsciente en su domicilio y fallecería seis días después en una clínica privada, según el parte médico por un ACV, aunque la familia ha denunciado que podría haber posibilidad de que haya sido asesinado por su trabajo periodístico”, señala al respecto el informe de la CIDH.

Llamadas borradas y secuestro de documentos

Agrega que la CIDH recibió denuncias sobre las “circunstancias poco claras que rodean la muerte del periodista, entre ellas, el parte médico sobre politraumatismos en su cuerpo, sobre la falta de herramientas de trabajo en su domicilio, como ser la grabadora, el chaleco y una libreta de anotaciones. Asimismo, habrían llamados telefónicos borrados del celular y según denuncias presentadas por la familia, la clínica privada habría secuestrado los documentos médicos del periodista, secuestro que persistiría hace la fecha del cierre de este Informe Anual 2019”.

Este es el capítulo de la Relatoría de la Libertad de Expresión de la CIDH sobre Bolivia:

Aquí se puede leer el informe completo:

http://www.oas.org/es/cidh/docs/anual/2019/docs/IA2019RELE-es.pdf

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