Fábrica recuperada

La Terre enfrenta la pandemia con más producción: lanzó una línea de comidas preelaboradas

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La Terre procesa dos camiones de espinaca por día. Es proveedor de grande alimenticias como Molinos y Cañuelas.

La Cooperativa La Terre –recuperada por sus empleados después de que sus dueños, los Matas, la fundieran en el 2013- anunció la expansión de su línea de productos. Abrieron la línea de comidas preelaboradas en base de legumbres, harinas, hortalizas deshidratadas y condimentos.

Después de un 2019 aciago, en el que resistieron el embate judicial y los intentos de desalojo en favor de un empresario del ajo que pretendió quedarse con la cooperativa, el 2020 encontró a los socios poniéndole el pecho al combate de la pandemia.

La jueza Gloria Esther Cortez avanzó en 2019 para subastar el inmueble donde funcionan e iniciar el proceso de deslojo. Se trata de la misma magistrada que en 2018 rechazó una oferta de compra por $40 millones que hicieron los empleados y luego pretendió venderla por $25 millones a Mariano Ruggeri, referente de los empresarios del ajo.

Con resistencia popular y el apoyo de organizaciones sociales, comunitarias, y también de algunos referentes políticos, lograron salir del laberinto judicial creado para derribar a este símbolo de la resistencia cooperativista. Hubo festivales, guardias nocturnas y talleres dictados en las instalaciones de la fábrica para evitar el desalojo.

La Justicia inició el proceso de remate de La Terre, símbolo de la resistencia cooperativista

“Este es el primer paso de un largo camino, teniendo como norte un proyecto integrador que vincule a pequeños productores, organizaciones de la economía social, instituciones y casas de estudio con la finalidad de acercar propuestas y soluciones a las problemáticas presentes”, señalaron en La Terre.

“Queremos agradecer profundamente a todxs los que han participado en este proceso: Instituciones (INTI, INTA), Universidades (UNCuyo, UTN), Organizaciones de la economía social, partidos políticos, funcionarios provinciales y nacionales y a la gente que desinteresadamente nos brinda todo su apoyo y cariño”, agregaron.

La nueva línea

Las comidas preelaboradas aportan los aportes nutricionales necesarios para cubrir una comida diaria, no requieren cadena de frio para su transporte, tienen una prolongada vida útil y una preparación sencilla.
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“El motor principal fue poner la fábrica a disposición para contribuir en la lucha contra el hambre llegando a valores de gran accesibilidad”, sostuvieron sobre la nueva línea, que se agrega a sus disecados, con los cuales proveen a gigantes de la alimentación como Molinos Río de la Plata y Molino Cañuelas.

Los productos son guiso de lentejas, arroz con hortalizas, buñuelos de espinaca y puré mixto. “Lo único que requieren para su preparación es agua, cocción y listo!”, promocionaron en sus redes. 
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Archivo Explícito: La historia de La Terre

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