Golpe en pleno desarrollo

Manuel Zelaya, expresidente derrocado en Honduras: “No es un problema de Bolivia, es un plan trasnacional”

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Manuel Zelaya y Evo Morales Ayma, presidentes derrocados por golpes de estado.

El expresidente de Honduras Manuel Zelaya -depuesto mediante un golpe de Estado en 2009- resaltó las similitudes entre el proceso político que provocó su derrocamiento con el que forzó la renuncia de Evo Morales en Bolivia a instancias de la OEA y las Fuerzas Armadas. .

Fue en una entrevista con radio Colonia, en la cual subrayó que la destitución de Evo Morales implicará para los bolivianos “la destrucción de su país en los próximos años. No se los deseo, quisiera decir lo contrario pero es mi experiencia y debo decir la verdad”.

“En Honduras después del golpe de estado se instaló una mafia en el poder que tiene 10 años, implicada en narcotráfico, violencia, corrupción al más alto nivel, fraudes electorales, militarización del país. Se privatizaron todos los servicios públicos, ha crecido la pobreza, la deuda externa se quintuplicó. Vivimos una tragedia en Honduras”, describió.

“Hemos salido de los medios internacionales, pero si yo les relatara las masacres y violaciones a los derechos humanos en Honduras los bolivianos entenderían es que botar a un gobierno como el de Evo Morales les va a traer la destrucción de su país en los próximos años. no se los deseo, quisiera decir lo contrario pero es mi experiencia y debo decir la verdad”, sostuvo el expresidente.

El rol de EE.UU. en el golpe a Honduras

En 2014, la entonces secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, reconoció públicamente que había operado políticamente, justo después del golpe en Honduras, “con el objetivo de organizar rápidamente unas elecciones que tuvieran como resultado hacer irrelevante la cuestión de Zelaya”.

En una entrevista con el New York Daily News, Clinton declaró que la legislatura y el poder judicial “en realidad hicieron todo acorde a la ley al deponer al presidente Zelaya. No me gustó cómo lo hicieron ni cómo se vio, pero tenían fuertes argumentos basados en la constitución y en antecedentes legales.”

Pero las acciones militares fueron ampliamente condenadas como un golpe de Estado por muchos gobiernos de América Latina, por la ONU, la UE y la OEA, que suspendió a Honduras.

Hugo Llorens, el embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, estuvo de acuerdo. En un cable diplomático revelado más tarde por WikiLeaks, escribió que si bien era posible que Zelaya hubiera “cometido ilegalidades”, “no hay dudas de que el ejército, la Corte Suprema y el Congreso conspiraron el 28 de junio en lo que constituyó un golpe de Estado ilegal e inconstitucional contra el Poder Ejecutivo.”

En su autobiografía titulada Hard Choices (Decisiones Difíciles), Clinton narra que el presidente del Congreso de Honduras, Roberto Micheletti, y la Corte Suprema del país “alegaban estar protegiendo la democracia hondureña contra el poder ilegítimo de Zelaya y nos advirtieron que el presidente buscaba convertirse en un nuevo Chávez o Castro”, refleja The Guardian.

Macri, Bolsonaro, Lenin Moreno

“Un golpe de estado es la sustitución de una clase política por otra clase política”, resumió Zelaya en otro tramo de la entrevista.

Luego fustigó el rol de Luis Almagro en la OEA, a la que describió como “el ministerio de las colonias. La OEA de entonces no es la OEA de ahora”.

Calificó Macri, Bolsonaro y Lenin Moreno como referentes de “partidos sectarios creados para cambiar la tendencia social que nació en 1998 con Hugo Chávez en Venezuela. Todo este plan, dirigido por las transnacionales europeas y norteamericanas, les faltaba Evo. Cuba la tienen bloqueada, Venezuela la tienen bloqueada. Esto no es un problema sólo de Bolivia. Quieren impedir que los movimientos sociales tomen el poder”.

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