Megajuicio: en primera persona, el relato de las vejaciones a las presas políticas cometidas en el D2 bajo complicidad judicial

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Olga Zárate relató, vía teleconferencia, los vejámenes que sufrieron las presas políticas en el D2. Foto: juiciosmendoza.blogspot.com

El IV Juicio por delitos de Lesa Humanidad sumó una nueva audiencia en la que declararon por una parte, de Vicenta Olga Zárate quien dio testimonio sobre las violaciones y vejaciones que padeció durante su cautiverio en el D2, y por otra Ernesto Espeche, quien aportó datos sobre la causa que investiga el secuestro y desaparición de su madre, Mercedes Vega, y el asesinato de su padre, Carlos Espeche.

Desde el Tribunal Oral Federal Nº1 de Córdoba, Vicenta Olga Zárate declaró mediante video teleconferencia.  Su testimonio comenzó con la descripción de su núcleo familiar, que para el año 1973 residía en el departamento de San Martín (Mendoza). Junto a sus padres y sus tres hermanas Manuela Rosa, María Angélica y Nilda Rosa, simpatizaba con las ideas del peronismo.

“Manuela era secretaria de la CGT y Angélica era muy bocona, siempre decía que era peronista”, refirió Vicenta sobre sus hermanas secuestradas en Buenos Aires y actualmente desaparecidas. Pocos datos aportó sobre su hermana menor,  Nilda, detenida el 4 de abril quien falleció recientemente por causas naturales.

La testigo ofreció desgarradores detalles sobre las violaciones y vejámenes a los que fue sometida en cautiverio en el D2. Sobre este hecho relató que fue secuestrada en 1976, desde una sala del Hospital Español en la que se encontraba tras ser intervenida quirúrgicamente. “Tenía 36 puntos en el vientre y durante los días que estuve detenida solo tomé agua”, recordó la testigo y agregó: “Me amenazaban con ponerme la picana en la herida que tenía; la picana siempre era en el pecho”.

Vicenta compartió el cautiverio con  otras presas políticas, entre ellas Ivonne Larrieu, Estela Ferrón y Silvia Ontiveros. Del D2 fue trasladada a Córdoba y luego a la cárcel de Devoto donde permaneció cinco años a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.

Sobre al accionar de la Justicia de aquel entonces, la testigo afirmó que nunca fue informada sobre las razones de detención y tampoco tuvo la oportunidad de declarar ante un Tribunal ni recurrir a un abogado defensor.

La desaparición de Mercedes Vega y Carlos Espeche 

El testigo presencial de la jornada fue el periodista y militante de  la agrupación H.I.J.O.S, Ernesto Espeche,  quien ofreció testimonio sobre la desaparición de su madre Mercedes Vega y el asesinato de su padre, Carlos Espeche.

“Como toda reconstrucción siempre es provisoria, es una tarea siempre incompleta y creo que no va a terminar nunca en mi vida”, expresó Ernesto al iniciar un testimonio sostenido por los años de lucha en la recuperación de su identidad desde su historia familiar.

Ernesto tenía dos años cuando su madre fue violentamente secuestrada desde su casa materna; reconstruyó este hecho a partir de los testimonios heredados por su abuela y su tío, quienes asumieron tanto su crianza y como la de su hermano menor, Mariano.

Tanto Mercedes como Carlos eran médicos y militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Ambos hicieron de la medicina su causa social, trabajaron en el Barrio Espejo, lucharon para los derechos de sus vecinos junto al Padre Llorens y colaboraron con la Asociación de Solidaridad con Exiliados Chilenos.

Carlos Espeche fue secuestrado y posteriormente asesinado el 4 de abril de 1976 en el pueblo de Santa Lucía. “El 7 abril la Gaceta de Tucumán publicó que dos subversivos habían resultado muertos en enfrentamientos”, recordó el periodista que logró recabar más información de aquel episodio gracias a una sobreviviente, Silvia Gallego. “Silvia pudo escaparse con quince balazos en la pierna y siendo rescatada por vecinos de la zona hasta exiliarse. Con ella tomé contacto a principios de este año y pude reconstruir los últimos momentos de vida mi padre”, expresó Ernesto.

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Ernesto Espeche declaró sobre el secuestro y asesinato de su padre, Carlos Espeche. Foto: juiciosmendoza.blogspot.com

Los restos de Carlos fueron encontrados por el equipo el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en noviembre de 2014, en una fosa común conocida como Pozo de Vargas, en Tafí Viejo, Tucumán.  Sobre este hecho el testigo expresó: “La aparición del desaparecido es un acto de justicia que sin embargo no termina de contradecir los efectos de la desaparición”.

Mercedes Vega fue secuestrada el 7 de junio de 1976; en la actualidad integra la lista de personas desaparecidas. Según lo relatado, su desaparición se produjo en correlato al asesinato de Carlos pero también de sus compañeras de militancia, Gladis Sabatino y Verónica Lillo.

“Los datos que tengo de mi mamá son los legajos de la Facultad de Medicina y del Ministerio de Salud, que el día 28 de abril de 1977 le dio de baja por ausentarse en su lugar de trabajo”, declaró Ernesto evidenciando el entramado de la estructura cívico militar.

El testigo ofreció al Tribunal sus recuerdos de infancia vinculados a la búsqueda realizada por sus familiares, los viajes a Buenos Aires, la creencia diluida en instituciones eclesiásticas, la desesperanza ante una justicia ausente y un sinfín de trámites presuntuosos.

Sobre el destino de sus padres, Ernesto expresó: “Es una sensación que no tiene nombre, no se inventó todavía esa palabra porque entre otras cosas que generó el genocidio, nos obliga a encontrar nuevas palabras para expresar al menos una mínima parte de lo que se siente” y finalizó con entereza su testimonio al decir: “Aquellas causas que motivaron la lucha de mis padres aún siguen latentes, y uno las abraza como forma de aferrarse a ellos”.

La etapa testimonial de la jornada  fue interrumpida por un nuevo cuarto intermedio hasta el próximo  martes 16 de junio a las 9.30.

Fuente: Ministerio de Desarrollo Social

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