Asesinaron en México a un campesino activista contra el megaproyecto de una termoeléctrica

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Samir dirigía una radio comunitaria. Foto: Tony Rivera (El Universal).

Por Justino Miranda
Para El Universal

A Samir Flores le corría la lucha social por las venas. Toda su vida abrazó la lucha social, persiguió la igualdad y lideró movimientos para proteger la tierra y el agua.

Siguió los principios del general Emiliano Zapata para defender la tierra, dice Jaime Domínguez Pérez, compañero de Samir e integrante del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua Morelos, Puebla, Tlaxcala (FPDTA-MPT), principal opositor a la planta termoeléctrica en Huexca, Morelos*.

Hacía mucho tiempo que este pueblo, en el municipio de Temoac, no lloraba con tanta rabia la muerte de uno de sus líderes sociales. La más reciente ocasión fue cuando asesinaron a Vinh Flores Laureano, primo hermano de Samir, un hombre recordado por su combatividad para formar la Escuela Normal Rural de Amilcingo, defender la Tierra y sembrar los cimientos para que Amilcingo y otras tres comunidades se constituyeran como el municipio 33 de Morelos, en 1974.

Vecinos y amigos recuerdan a Samir como un hombre sencillo, amable, autodidacta, pero el más informado sobre las posibles consecuencias de la termoeléctrica de Huexca, municipio de Yecapixtla.

Era herrero de oficio, de 36 años, y tenía un cuarto como casa sobre el segundo callejón de la calle Vinh Flores Laureano, un camino polvoriento. Ahí vivía con su esposa y cuatro hijos, tres mujeres y un hombre. Nunca se interesó por cargos públicos porque sabía que la política es una basura, dice uno de sus vecinos.

No tenía propiedades, pero le apasionaba acudir todos los días a su programa de radio Amanecer Ranchero, en la estación comunitaria situada a la vuelta de su casa, que él fundó.

En sus paredes se pueden ver los rostros dibujados de Francisco Villa, el subcomandante Marcos, Lucio Cabañas, una Adelita y el general Emiliano Zapata Salazar. En otra pared está pintado el rostro del Che Guevara.

Samir cumplía varios compromisos con su comunidad, desde acudir a la primaria para realizar trabajos de cuidado y mantenimiento, apoyar a quienes menos tienen, informar a su pueblo a través de la radio comunitaria y formar un grupo de ciudadanos para explicar los daños que causaría a la población la puesta en marcha de la termoeléctrica.

Precisamente sus conocimientos sobre los posibles efectos de esa planta sobre la comunidad lo erigió como uno de los líderes del movimiento y protagonista en las asambleas que organizó el gobierno federal para explicar las bondades del proyecto.

“Ayer estuvimos en Jantetelco y Samir fue muy contundente para exponer los daños que causará la termoeléctrica. El delegado federal, Hugo Éric, trató de callarlo, pero no lo logró y fue evidente que se enojó porque Samir expuso claramente el sentir de la población”, afirmó Jaime Domínguez.


*El desabastecimiento de agua no es lo único que preocupa a ciudadanos sobre la construcción del Proyecto Integral Morelos (PIM); también les inquietan los riesgos que representa por su cercanía con el volcán Popocatépetl.

La lucha contra el megaproyecto data de 2009, cuando este fue aprobado por las secretarías de Energía (Sener) y de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) sin ser sometido a una consulta entre los pobladores y pese a las advertencias de impacto ambiental.

En los últimos 10 años, el PIM ha sido suspendido en diversas etapas debido a amparos interpuestos por los habitantes de las tres entidades que se verían afectadas por su edificación: Morelos, Puebla y Tlaxcala.

Ahora, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador someterá a consulta ciudadana la posibilidad de continuar con la obra, planteando adecuaciones que, para los pobladores, siguen sin contemplar lo más elemental: la zona de riesgo.

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