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A sala plena se realizó este martes en San Rafael la tercera audiencia pública por la remediación de residuos tóxicos de la mina de Uranio Sierra Pintada. Fue a instancias de la justicia, que obligó al gobierno a repetir la exposición informando como es debido a los mendocinos para garantizar la participación.
Uno de los participantes fue el presidente de la Asociación de Abogados Ambientalistas de Argentina, Enrique Viale, quien manifestó que «la desconfianza es total y se tiene que entender. Hay a pocos kilómetros un pasivo de 1.200.000 metros cúbicos de agua contaminada durante décadas. Más de 5 mil tambores contaminados, 68 que desaparecieron, Eso justifica cualquier desconfianza popular».
El abogado -puntal en todas las luchas ambientalistas que se llevan adelante en Mendoza- remarcó que en los documentos ofrecidos por el Ejecutivo no está claro si quieren remediar los residuos tóxicos para cerrar o para reabrir Sierra Pintada.
«En una provincia donde se aprobó el fracking, que exige debate, sin evaluación de impacto ambiental ¿Cómo no va a haber desconfianza de la sociedad? No es lo mismo saneamiento o remediación para un cierre definitivo que para una reapertura. No son los mismos procesos. Eso lo sabe cualquier técnico. Díganló. Necesitamos una respuesta concreta a eso», sostuvo.
Luego Viale hizo una pausa en su intervención y quedó en silencio el ultimo tramo de los cuatro minutos que le tocaban a cada orador, y cerró: «Este silencio simbolizan 22 años de inacción del gobierno nacional, provincial y municipal. Exigimos la remediación y el cierre total de la mina».
«Bajen la bandera o mando la policía»
Cerca del final de las exposiciones, la directora de Protección Ambiental tomó el micrófono y, cuando iba a hablar, vecinos que llegaron desde Alvear y tenían una bandera en contra del fracking desplegaron el pabellón al fondo de la sala para hacer visible su reclamo.
Skalany les espetó: «Bajen la bandera porque si no con la policía los vamos a hacer retirar, es una cuestión de respeto». Su intervención generó silbidos de los asistentes, que se replegaron al grito de «El agua de Mendoza no se negocia!»

